El Mundo
Lunes 03 de Abril de 2017

En Ecuador, el oficialista Lenín Moreno ganó ajustadamente el ballottage

El opositor Guillermo Lasso objetó los resultados, pedirá un recuento acta por acta y denunció "un fraude" del partido gobernante

El candidato oficialista a la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno, se impuso anoche en un peleado ballottage, pero su rival conservador Guillermo Lasso, aseguró que pedirá un recuento voto por voto, caldeando el clima del polarizado país andino y habló incluso de "fraude". En un ambiente enrarecido y con incidentes en la ciudad de Guayaquil, con algo más de 94 por ciento de las actas escrutadas, Moreno se impuso por 51 por ciento a casi 49 por ciento de su adversario. Este se había proclamado vencedor muy temprano, en base a un boca de urna de una consultora, Cedatos, que fue descalificada por Moreno y también por su "padrino", el presidente saliente Rafael Correa.

En su sitio web, de muy difícil acceso, el Consejo Nacional Electoral (CNE) divulgó que Moreno lograba un 51,07 por ciento de los votos válidos frente al 48,93 por ciento de Lasso, con el 94,32 por ciento de las actas escrutadas. El escrutinio había avanzado muy rápidamente hasta que se estancó en el 93 por ciento y desde ese punto comenzó a avanzar por décimas de punto y muy lentamente. Entonces el CNE presentó por cadena nacional, cuando ya eran las 22,14 en Argentina, un "conteo rápido" oficial que ratificaba aquellos porcentajes. El estudio, una proyección, se realizó en base a 2.174 juntas electorales, afirmó ante las cámaras un funcionario. Pero los medios críticos del "correísmo" destacaban que una ONG, Participación Ciudadana, decía que su propio estudio daba un "empate técnico" y que no podía declarar un ganador.

Más allá de estas objeciones, parecía claro que Moreno se había impuesto por un escaso tres por ciento. El largo lapso de tiempo entre la primera vuelta, el pasado 19 de febrero, y el ballottage de ayer, 2 de abril, dio tiempo al oficialismo a realizar una apurada campaña con terminación de obras públicas incluidas. En estos días, Correa inauguró un gran hospital, por ejemplo. A su vez la campaña de los poderosos medios oficialistas contra Lasso, y la continua vinculación que se hacía del ex banquero con el llamado "feriado bancario" de 1999, un escándalo que provocó una debacle económica en Ecuador, tuvo su efecto.

Lenín Moreno, un administrador de 64 años que sufre de paraplejia y fue vicepresidente de Correa, ha prometido mejorar los planes sociales creados por su predecesor y reconciliar al dividido país, alejándose del estilo tan confrontacional del saliente presidente, que dominó hegemónicamente la política desde que llegó al poder en 2007. Moreno, en suma, promete un "correísmo" sin agresiones verbales permanentes y mayor diálogo. "De aquí en adelante a trabajar por el país. ¡Todos! Todos vamos a trabajar por nuestro querido Ecuador", afirmó Moreno al proclamarse vencedor tras conocer los resultados oficiales del CNE ante miles de simpatizantes que ondeaban banderas verdes. "Sabremos escuchar las críticas. Vamos a trabajar en paz y armonía. Bienvenidos luchadores de la paz y de la vida", agregó sentado en su silla de ruedas y siempre con su esposa a su lado.

Pero Lasso, que muy temprano y apenas cerradas las urnas se había proclamado vencedor en base a un boca de urna de la consultora Cedatos, dijo que exigirá un recuento de votos, abriendo camino a protestas en las calles del dividido país. Anoche ya hubo incidentes frente a la sede del CNE en Guayaquil, la ciudad costera de Lasso. La oposición entre Guayaquil y la andina Quito, una constante histórica en Ecuador, se mantien así intacta. Moreno trabajó con éxito en un dato estratégico: en Ecuador muchos agradecen la estabilidad económica y los planes sociales de Correa, pero a la vez critican su evidente autoritarismo y los escándalos de corrupción que salpican a su gobierno. Enfurecido, anoche Lasso declaró: "Hay un manoseo de más de 800.000 votos. Por lo tanto exigiremos el conteo de los votos acta por acta, urna por urna, voto por voto".

Durante la campaña, Moreno ofreció dialogar con su con todos los sectores, incluyendo la oposición, en un intento por recomponer la unidad de la nación, que agudizó su división en el último proceso electoral. Correa, un hombre de la izquierda "bolivariana", sabe que la parálisis de la economía en los últimos años por la caída del precio del petróleo,no es de fácil solución. El enorme gasto público que ha creado Correa en estos 10 años y un fuerte déficit fiscal agravan la situación heredada por Moreno. "Gran noticia para la patria grande: la Revolución volvió a triunfar en Ecuador", escribió Correa en Twitter. "La derecha derrotada, pese a sus millones y su prensa". Está claro que Correa, aunque entregue el mando a Moreno, seguirá siendo una figura de enorme peso en Ecuador. Podría fácilmente arruinar las tentativas del nuevo presidente para crear un clima menos confrontativo con sólo tomar el micrófono de alguno de los medios oficialistas. Además, muchos dudan de la independencia de Moreno ante un Correa que mantendría un enorme poder real sobre el partido y los legisladores oficialistas.

Durante la noche, cuando el resultado ya era un hecho aunque aún faltaba escrutar menos de 6 por ciento, Moreno apareció en un programa de televisión donde reiteró su perfil dialoguista y a la vez prometió una lucha frontal contra la corrupción, el flanco más débil de los 10 años de Rafael Correa. Poco después, habló Lasso, quien llamó a "no caer en provocaciones" y llamó a realizar "protestas pacíficas en la calle" pidiendo "que no me roben el voto" y denunció "un fraude".

festejo.El vencedor habla a sus seguidores. Debió esperar hasta bien entrada la noche para celebrar.

Lenín MORENO

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