El Mundo
Sábado 18 de Febrero de 2017

Ella vivirá en Lisboa; a él lo espera una celda y la rígida rutina de la prisión

El futuro de la infanta Cristina será trabajar en una fundación en Portugal, para estar más cerca del lugar de detención de su esposo.

El futuro de cada miembro de la pareja formada por Iñaki Urdangarin y Cristina de Borbón será bien diferente, como lo fueron sus sentencias: ella vivirá en Lisboa, Portugal, donde trabajará en una fundación; él irá a una prisión común en España. Preso, Iñaki Urdangarin tendrá derecho a mantener una reunión con su mujer y sus hijos una vez al mes. Según el sitio web OK Diario, no se le permitirá tener teléfono móvil, aunque podrá realizar diez llamadas a la semana. No podrá manejar dinero en efectivo, pero dispondrá de una tarjeta para gastar hasta 100 euros a la semana en la prisión.

   Deberá acostumbrarse a dormir en una celda compartida de apenas nueve metros cuadrados y a la rutina de la prisión. El condenado ex conde de Palma puede solicitar un centro penitenciario determinado para cumplir la pena de seis años y tres meses, pero debe justificar razones como "arraigo familiar" e ingresar voluntariamente dentro del plazo concedido por el tribunal. Así ocurrió, por ejemplo con el ex presidente de islas Baleares Jaume Matas, quien eligió la cárcel de Segovia para cumplir nueve meses de condena. La decisión final última corresponde a la dirección de las Instituciones Penitenciarias, que puede enviar al reo a la prisión más próxima a su domicilio. Pero en el caso de Urdangarin, reside actualmente en Ginebra, Suiza, junto a su esposa y sus cuatro hijos, de entre 11 y 16 años.

   Durante su primer día en prisión, Urdangarin deberá someterse al protocolo de ingreso: será cacheado, tomarán sus huellas y se le hará una ficha con sus datos personales y penales. Los funcionarios examinarán sus pertenencias para evitar que introduzca objetos no permitidos: ni teléfonos móviles, ni bebidas alcohólicas, ni colonia (pues también contiene alcohol), ni tubos de dentífrico, ni, por supuesto, objetos punzantes. La comida se sirve con cubiertos de plástico. Esa primera jornada se entrevistará con un médico, un educador y una trabajadora social. Este equipo clasifica al interno y le asigna un módulo de acuerdo a su perfil. En función del riesgo, también se le puede aplicar el Protocolo de Prevención de Suicidios (PPS), en cuyo caso debe estar acompañado siempre por otro reo en la celda durante las primeras semanas.

    En prisión Urdangarin podrá participar en un taller. Podrá trabajar en la cocina de la prisión o en el "economato", en la limpieza o realizar tareas de mantenimiento como electricista, "fontanero" (plomero) o albañil. A cambio, recibirá del Estado una remuneración de 400 euros al mes. Pero no podrá manejar dinero en prisión. Tanto si recibe una asignación del centro penitenciario o si su familia le envía fondos, ese dinero queda depositado en una cuenta. Dentro del centro, Urdangarin hará sus gastos con una tarjeta que tiene todo preso y que se carga con un límite de 100 euros a la semana. Con ese dinero podrá comprar todo lo que precisa: café, latas de conserva o bebidas sin alcohol, a productos de limpieza e higiene personal. También podría pagarse un televisor, que podrá ver en su celda. La celda tiene unos nueve metros cuadrados, y habitualmente es compartida por dos reos con literas, un inodoro y una mesa.

Ella, otra vida

Cristina, en contraste, dejará su casa en Ginebra, donde hoy vive con su esposo y sus cuatro hijos, para trasladarse a Lisboa. Estuvo hace poco en Barcelona por "motivos de trabajo", consigna el diario El País. La hija mayor de los reyes eméritos vive "su propio exilio autoimpuesto, que continuará ahora en Lisboa", adonde se trasladará con sus hijos. Cuando estalló el caso Noos, la familia se fue a Washington para huir de la exposición pública y buscando un nuevo destino profesional para él la empresa Telefónica. Después de un breve retorno a Barcelona, Cristina negoció con La Caixa, la poderosa institución financiera catalana en la que trabaja desde hace casi 20 años, un traslado a Ginebra. Allí "encontró trabajo" en la Fundación Agá Jan. Desde hace tres años reside en una casa en el centro de Ginebra, cuyo alquiler le paga la fundación. Ella sigue cobrando su sueldo de La Caixa. Cristina, al tener un empleo, logró la residencia en Suiza para ella y sus niños. Urdangarin reside como turista.

   Cristina se planteó hace tiempo que si la sentencia era desfavorable no seguirían en Ginebra. Por eso, acompañada por sus hijos Juan, Pablo, Miguel e Irene, se trasladará a Lisboa. En el centro de la ciudad tiene una sede la Fundación del Agá Jan y allí trabajará la hermana del rey. Lisboa le permitirá estar más cerca de su marido cuando esté en prisión.

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