El Mundo
Martes 25 de Julio de 2017

El yerno de Trump negó contactos conspirativos con enviados de Putin

Ante el Senado, Jared Kushner admitió reuniones con el embajador ruso y un hombre del Kremlin, pero dijo que fueron inocuas

La investigación del Congreso por el complot entre la campaña presidencial de Donald Trump y el gobierno ruso alcanzó al círculo más íntimo del mandatario, cuando su yerno y uno de sus principales asesores, Jared Kushner, declaró ante la Comisión de Inteligencia del Senado y desmintió haber "conspirado" con el Kremlin o haber "financiado sus actividades empresariales" con fondos de ese país.

"No cometí actos de conspiración con Rusia, ni sé de nadie más en la campaña que lo hiciera. No mantuve contactos inapropiados. No dependí de fondos rusos para financiar mis actividades empresariales, y fui totalmente transparente al proporcionar la información solicitada", aseguró Kushner ante el Senado, según una declaración escrita que difundió la Casa Blanca. "Los documentos que les proporciono demostrarán que tuve, quizá, cuatro contactos con representantes rusos dentro de los miles que sostuve durante la campaña y la transición, de los cuales ninguno tuvo un impacto en las elecciones y ninguno fue particularmente memorable", agregó el esposo de Ivanka Trump.

Desde el primer día, el gobierno de Trump está teñido por las denuncias y rumores sobre vínculos y reuniones secretas entre sus miembros y funcionarios o enviados del Kremlin para hacer una campaña sucia contra la entonces candidata presidencial demócrata, Hillary Clinton.

Las evidencias sobre los vínculos entre el entorno de Trump y el gobierno ruso de Vladimir Putin se acumularon hasta que el FBI, así como el Congreso, iniciaron investigaciones paralelas sobre el escándalo, que mezclan distintas denuncias, como el espionaje electrónico contra el Partido Demócrata, e incluso un presunto fraude electoral. El hackeo de los correos electrónicos del Partido Demócrata y su filtración a la prensa a través de WikiLeaks es un hecho fuera de discusión. Otro asunto es si los hombres de Trump, como Kushner, trabajaron con enviados del Kremlin para conseguir información dañina contra Clinton. Una de las figuras centrales de esta trama, el embajador ruso en Washington, Serguei Kislyak, dejó el cargo y volvió el domingo a Moscú. Su nombre fue uno de los más repetidos por Kushner ante el Senado. Según explicó, su primer encuentro con él fue en abril de 2016, en plena campaña de primarias, en el hotel Mayflower de Washington, donde Trump dio un discurso. Allí, el joven dijo haber conocido al embajador Kislyak y a otros tres embajadores, quienes le hablaron durante "menos de un minuto" y "expresaron interés en crear una relación positiva".

Kushner aseguró que su relación con Kislyak fue tan insignificante que ni siquiera recordaba su nombre al día siguiente de la victoria electoral de noviembre pasado, cuando la campaña republicana recibió una nota de felicitación atribuida al presidente ruso, Vladimir Putin, y quiso contactar al embajador ruso para verificar la autenticidad de la misiva. Eso llevó a su segunda reunión con el embajador Kislyak. El 1º de diciembre, Kushner recibió a Kislyak en la Torre Trump de Nueva York y le expresó su "deseo de una nueva etapa en las relaciones", además de preguntarle por una persona de contacto entre el equipo de transición y Rusia. "No sugerí crear un canal secreto de comunicación" con Rusia, afirmó Kushner.El embajador ruso le ofreció hablar "con los generales" en Moscú y fue él quien propuso postergar este intercambio hasta después de la asunción. Sí aceptó la recomendación de reunirse con Serguei Gorkov, un hombre al que se lo describieron como "alguien con línea directa a Putin". Kushner dijo que nunca discutió con Gorkov la posibilidad de levantar las sanciones contra Rusia.El yerno de Trump dejó de lado otra reunión revelada recientemente, la del hijo mayor del presidente, Donald Jr, y la abogada rusa Natalia Veselnitskaya, una mujer identificada como intermediaria del Kremlin.

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