El Mundo
Miércoles 21 de Diciembre de 2016

El testimonio de un fotógrafo que registró el conmocionante ataque

El fotógrafo de Associated Press (AP) Burhan Ozbilici asistió a la exposición fotográfica en la que ocurrió el atentado el lunes en Ankara. Relató su experiencia y cómo capturó la aterradora escena del ataque. "La exposición, titulada ‘Desde Kaliningrado a Kamchatka, en los ojos de los viajeros', presentaba fotos de esas regiones de Rusia. Decidí asistir simplemente porque estaba de camino a casa desde la sucursal en Ankara. Cuando llegué, ya habían comenzado los discursos. Después de que el embajador ruso Andrei Karlov comenzara a dar su discurso, me acerqué a fotografiarlo, pensando que las imágenes serían útiles para los despachos sobre las relaciones turco-rusas. Hablaba suavemente y por lo que yo escuché amorosamente de su patria, deteniéndose de vez en cuando para permitir que el traductor transmitiera sus palabras en turco. Recuerdo haber pensado en lo tranquilo y humilde que parecía. Luego vinieron los disparos en rápida sucesión y estalló el pánico en la audiencia. El cuerpo del embajador yacía en el suelo, a pocos metros de mí. No podía ver sangre a su alrededor. Creo que pudo haber recibido un disparo en la espalda. Me tomó unos segundos comprender lo que había pasado: un hombre había muerto delante de mí. Una vida había desaparecido ante mis ojos. Me moví hacia atrás y la izquierda, mientras el atacante hizo un gesto con su arma a la gente acurrucada en el lado derecho de la sala. Al principio, no pude entender lo que había motivado al pistolero. Pensé que podría ser un militante checheno, pero la gente dijo luego que estaba gritando sobre la ciudad siria de Alepo. Por lo tanto, probablemente estaba enfurecido por los bombardeos rusos en Alepo que fueron ordenados para expulsar a los rebeldes antigubernamentales. Muchos civiles han muerto. También gritó "Alá hu akbar'' (''Alá es grande'' en árabe), pero no pude entender el resto de lo que dijo en árabe. El pistolero estaba agitado. Caminó alrededor del cuerpo del embajador y destrozó algunas de las fotos colgadas en la pared. Yo estaba, por supuesto, atemorizado y sabía del peligro si el pistolero se volvía hacia mí, pero avancé un poco y fotografié al hombre mientras él tenía dominada a su audiencia desesperada y cautiva. Pensaba: «Estoy aquí. Incluso si me disparan y me hieren o me matan, soy periodista. Tengo que hacer mi trabajo. Podría huir sin tomar fotos, pero no tendría una respuesta apropiada si la gente me preguntaba más tarde: ¿Por qué no tomaste fotos?». Incluso pensé en amigos y colegas que murieron mientras tomaban fotografías en zonas de conflicto a lo largo de los años. Mientras mi mente corría, vi que el hombre estaba agitado y, sin embargo, estaba extrañamente en control de sí mismo. Les gritó a todos que se corrieran hacia atrás. Los guardias de seguridad nos ordenaron desocupar la sala y nos fuimos. Pronto llegaron ambulancias y vehículos blindados y se puso en marcha una operación policial. El pistolero fue abatido fatalmente más tarde en un tiroteo. Cuando regresé a la sucursal para editar mis fotos, me sorprendió ver en ellas que el pistolero estaba de pie detrás del embajador mientras hablaba: como un amigo o un guardaespaldas". Otro reportero gráfico, Hasim Kilic, del diario turco Hurriyet, también tomó fotos del incidente que denotan su extraordinario profesionalismo.

El fotógrafo de Associated Press (AP) Burhan Ozbilici asistió a la exposición fotográfica en la que ocurrió el atentado el lunes en Ankara. Relató su experiencia y cómo capturó la aterradora escena del ataque. "La exposición, titulada ‘Desde Kaliningrado a Kamchatka, en los ojos de los viajeros', presentaba fotos de esas regiones de Rusia. Decidí asistir simplemente porque estaba de camino a casa desde la sucursal en Ankara. Cuando llegué, ya habían comenzado los discursos. Después de que el embajador ruso Andrei Karlov comenzara a dar su discurso, me acerqué a fotografiarlo, pensando que las imágenes serían útiles para los despachos sobre las relaciones turco-rusas. Hablaba suavemente y por lo que yo escuché amorosamente de su patria, deteniéndose de vez en cuando para permitir que el traductor transmitiera sus palabras en turco. Recuerdo haber pensado en lo tranquilo y humilde que parecía. Luego vinieron los disparos en rápida sucesión y estalló el pánico en la audiencia. El cuerpo del embajador yacía en el suelo, a pocos metros de mí. No podía ver sangre a su alrededor. Creo que pudo haber recibido un disparo en la espalda. Me tomó unos segundos comprender lo que había pasado: un hombre había muerto delante de mí. Una vida había desaparecido ante mis ojos. Me moví hacia atrás y la izquierda, mientras el atacante hizo un gesto con su arma a la gente acurrucada en el lado derecho de la sala. Al principio, no pude entender lo que había motivado al pistolero. Pensé que podría ser un militante checheno, pero la gente dijo luego que estaba gritando sobre la ciudad siria de Alepo. Por lo tanto, probablemente estaba enfurecido por los bombardeos rusos en Alepo que fueron ordenados para expulsar a los rebeldes antigubernamentales. Muchos civiles han muerto. También gritó "Alá hu akbar'' (''Alá es grande'' en árabe), pero no pude entender el resto de lo que dijo en árabe. El pistolero estaba agitado. Caminó alrededor del cuerpo del embajador y destrozó algunas de las fotos colgadas en la pared. Yo estaba, por supuesto, atemorizado y sabía del peligro si el pistolero se volvía hacia mí, pero avancé un poco y fotografié al hombre mientras él tenía dominada a su audiencia desesperada y cautiva. Pensaba: «Estoy aquí. Incluso si me disparan y me hieren o me matan, soy periodista. Tengo que hacer mi trabajo. Podría huir sin tomar fotos, pero no tendría una respuesta apropiada si la gente me preguntaba más tarde: ¿Por qué no tomaste fotos?». Incluso pensé en amigos y colegas que murieron mientras tomaban fotografías en zonas de conflicto a lo largo de los años. Mientras mi mente corría, vi que el hombre estaba agitado y, sin embargo, estaba extrañamente en control de sí mismo. Les gritó a todos que se corrieran hacia atrás. Los guardias de seguridad nos ordenaron desocupar la sala y nos fuimos. Pronto llegaron ambulancias y vehículos blindados y se puso en marcha una operación policial. El pistolero fue abatido fatalmente más tarde en un tiroteo. Cuando regresé a la sucursal para editar mis fotos, me sorprendió ver en ellas que el pistolero estaba de pie detrás del embajador mientras hablaba: como un amigo o un guardaespaldas". Otro reportero gráfico, Hasim Kilic, del diario turco Hurriyet, también tomó fotos del incidente que denotan su extraordinario profesionalismo.

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