El Mundo
Sábado 11 de Marzo de 2017

El status quo de Corea del Sur se estremece ante el desafío

Tras la destitución de la jefa de Estado el futuro del país está lleno de incertudumbre. Al menos seis varipintos candidatos disputarán el cargo.

Esto no figuraba en los papeles. Corea del Sur estaba demasiado dividida, era demasiado corrupta, totalmente controlada por los ricos y los poderosos, que siempre se salían con la suya. Hace cuatro meses, la noción de que la gobernante del país, junto con la crema y nata de la política y los negocios, serían desplazados como consecuencia de protestas masivas tan pacíficas como sostenidas parecía ridícula.

   Sin embargo, un tribunal destituyó ayer a la presidenta Park Geun-hye, quien ha sido acusada de extorsión y otros delitos. El director de la empresa más grande del país, Samsung, está preso, juzgado por soborno y desfalco en relación con el escándalo de corrupción que le costó la cabeza a Park. Y varias figuras alguna vez intocables están detenidas, esperando juicios. El status quo se estremece y los surcoreanos están desconcertados ante el rumbo que han tomado las cosas.

Progresos duraderos

   Ahora viene lo más difícil. La gente deberá encontrar la forma de hacer que su espíritu de lucha, que la llevó a salir a la calle semana tras semana para denunciar la corrupción, genere progresos duraderos. El futuro está lleno de interrogantes, empezando por quién tomará el gobierno. Habrá elecciones el 9 de mayo y hay una media docena de candidatos.

   Como favorito asoma un liberal, Moon Jae-in, que fue derrotado por Park en el 2012 y ahora encabeza las encuestas. Pero los conservadores, muy golpeados por las denuncias de corrupción, todavía son fuertes en determinadas regiones, sobre todo en el sur, y apuestan al surgimiento de un candidato carismático. Resta por verse también si la voluntad de cambio se mantiene y hasta dónde llega.

   Corea del Sur ha vivido en el pasado cambios rápidos e intensos. Luego de librarse del colonialismo japonés se sucedieron la guerra coreana de los años 50, un milagro económico apuntalado por una brutal dictadura y finalmente una de las democracias más exitosas del mundo.

   Debajo de la superficie, no obstante, perduran profundas divisiones políticas y sociales, entre conservadores y liberales, entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres. Y las elites gobernantes siempre se las ingenian para salir adelante, ilesas. Solo fueron derrotadas mediante cambios violentos, con manifestaciones reprimidas con gases lacrimógenos, no como resultado de movilizaciones pacíficas como las de los últimos meses, impulsadas por gente de todas las clases sociales y creencias políticas.

   La caída de Park puede haber marcado un nuevo rumbo. Entre las novedades: una ciudadanía revitalizada, que siente que puede marcar la diferencia cuando se une, y organizaciones cívicas decididas a sacar provecho de su capacidad de movilizar a la población en protestas pacíficas que consiguen sus objetivos. No hay garantías de que nada de esto durará. "Este es un momento de transición crucial", opinó John Delury, experto en Asia de la universidad Yonsei de Seúl. "A partir de ahora, el gran interrogante es ¿hacia dónde va toda esta energía? Lo que unió a todos fue el empeño en superar un problema. Ahora tienen que ver cómo hacen para que esa energía genere algo más constructivo que destructivo".

   Si Moon, el candidato liberal favorito, llega a la presidencia, podría haber grandes cambios en las relaciones con Corea del Norte. Moon fue colaborador del finado presidente liberal Roh Moo-hyun, que en los años 2000 buscó un acercamiento con el norte, promoviendo intercambios comerciales y culturales que posteriormente serían interrumpidos por los conservadores, porque simultáneamente Pyongyan expandía sus programas de armas nucleares.

Más diálogo

   De llegar a la presidencia, es probable que Moon promueva más diálogos con el norte y reabra un parque industrial del otro lado de la frontera que era administrado conjuntamente por las dos Coreas antes de que Park lo cerrase el año pasado luego de un ensayo nuclear de los norcoreanos. Habría que ver cómo reaccionan los sectores conservadores no solo de Corea del Sur sino de Japón y Estados Unidos si hay un acercamiento con el norte.

   Quien sea que tome el poder político en Corea del Sur tendrá un mandato inusualmente fuerte en un país que siempre ha estado muy dividido. Para que esta tónica se mantenga, los ciudadanos surcoreanos deberán resistir una tendencia natural a relajarse y darse por satisfechos.

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