El Mundo
Lunes 23 de Enero de 2017

El socialismo francés, cerca de elegir a un joven radicalizado

En la primera vuelta de las primarias para designar candidato, Benoit Hamon superó al favorito Manuel Valls. En siete días definen en el ballottage

El radicalizado Benoit Hamon y el centrista y ex primer ministro Manuel Valls quedaron como únicos candidatos a presidente del socialismo francés luego de la primera vuelta de las primarias de esa formación. El resultado los llevará a protagonizar la segunda vuelta el próximo domingo. De allí surgirá el candidato presidencial del PS para las elecciones de abril próximo. De manera inusual, el presidente a cargo, François Hollande, no se presenta a estas primarias.

Hamon, del ala izquierda del Partido Socialista, obtuvo 35,22 por ciento de votos, frente al 31,56 por ciento de Valls, y el 18,70 por ciento del ex ministro de Economía Arnaud Montebourg, que era también uno de los favoritos. Como ninguno de los candidatos superó el

50 por ciento en esta primera vuelta, los dos con más apoyo disputarán la segunda y decisiva ronda el próximo domingo. Hamon claramente llevará al PS a la izquierda, mientras Valls haría lo contrario, en especial en materia de seguridad, lucha antiterrorista y control de los inmigrantes.

En una jornada marcada por la baja participación, entre 1,7 millones y 1,9 millones de personas fueron a votar, una porción muy baja de los 2,6 millones registrados en 2011. Los socialistas franceses debían elegir entre siete candidatos: además de Valls yHamon, Montebourg, Vincent Peillon, la representante del Partido Radical de Izquierdas Sylvia Pinel, el ecologista François de Rugy y el líder del Frente Demócrata, Jean-Luc Benhamias. Salvo Peillon, con 6,8 por ciento, ninguno llegó al 4 por ciento.

Valls se perfila como el candidato natural que tiene a su favor la experiencia y la lealtad para con Hollande, con el apoyo de más de la mitad de los ministros actuales y de los dirigentes parlamentarios. Pero con el aparato del partido y casi el Ejecutivo en pleno a su favor, Valls ayer quedó segundo. Se declaró "social-reformista" y sostuvo que solo él tiene "estatura de hombre de Estado para gestionar Francia en este nuevo mundo".

En la otra vereda está Hamon. Es un ex ministro de Educación de 49 años que renuncio rápidamente a su cargo por las políticas económicas de Hollande. Como diputado se abstuvo de votar reformas del gobierno. Entre sus propuestas, impulsa una paga universal de 750 euros, que Valls considera "inaplicable". Hamon es un exponente de lo que en Francia se apoda despectivamente "Bo-bos", por burgueses (bougeois) y bohemios. Es hoy el referente de la izquierda socialista y los ecologistas del partido. Tiene llegada entre los jóvenes de las grandes ciudades con un discurso por la legalización de la marihuana y una política penal que reduzca las penas y hasta plantea un impuesto a los robots. A este colorido cóctel suma la renta básica universal y una retórica contra "el mito neoliberal". De ganar el próximo domingo, el PS entraría en territorio desconocido, y casi con seguridad sellaría su suerte en las elecciones generales, en las que de todas formas parece destinado a perder frente al centroderechista François Fillon y a la ultraderechista Marine Le Pen.

Por su parte, el ex ministro de Economía Arnaud Montebourg, que quedó tercero, salió a apoyar a Hamon. Dijo que el segundo puesto de Valls es un rechazo "masivo" al quinquenio del presidente Hollande y al "rumbo liberal" que le atribuyó.

Los sondeos indican que los socialistas serán eliminados en la primera vuelta de las presidenciales. Sea quien sea el candidato socialista, las encuestas le otorgan el quinto puesto en la primera vuelta. No solo estarán por delante Marine Le Pen y Fillon, sino también otros dos candidatos de la izquierda, el "social-liberal" Emmanuel Macron —ex ministro de Hollande-, y el ultraizquierdista Jean-Luc Mélenchon, apoyado por los comunistas.

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