El Mundo
Viernes 15 de Septiembre de 2017

El separatismo catalán pone proa a las urnas y suma un aliado clave

Ayer lanzó la campaña para el referéndum secesionista del 1º de octubre, mientras recibió el respaldo para hacerlo de la alcalde de Barcelona

El gobierno catalán y todos los líderes de partidos y entidades soberanistas han ignorado las advertencias del Tribunal Constitucional sobre la suspensión del referéndum de independencia y han iniciado ayer la campaña electoral para la votación prevista el 1º de octubre. A la vez, la alcalde de Barcelona, Ada Colau, dio su aval a usar la estructura municipal para la consulta soberanista. De realizarse el referéndum, se violaría un orden del Tribunal Constitucional que la ha suspendido preventivamente.

En un mitin unitario de todo el secesionismo en la ciudad de Tarragona, Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, y el resto de los dirigentes independentistas fueron recibidos por una moderada multitud. El gobierno advirtió al empresario que prestó el estadio que puede haber incurrido en un delito.

Con gritos de "¡independencia! ¡votaremos!, ¡No tenemos miedo! y ¡Ballesteros dimisión!" —por el alcalde socialista de Tarragona que se niega a ceder locales a la Generalitat— el independentismo ha lanzado su campaña y marcado otro punto de no retorno en su reto al gobierno de Mariano Rajoy. El acto fue el primero de los tres grandes mitines que los partidos secesionistas tienen previstos para esta campaña que concluirá el día 29.

Puigdemont hizo un discurso de "guerra". Omitió cualquier referencia al Tribunal Constitucional y reiteró su absoluta convicción de que los catalanes podrán votar. "Cualquiera que tenga un mínimo de sentido común y a 18 días del referéndum ¿cree que no votaremos? Pero ¿qué clase de país se creen que somos? ¿Qué tipo de gente se creen que somos?", arengó Puigdemont a un estadio cubierto con unas 7 mil personas enfervorizadas. El líder catalán recordó luego los múltiples obstáculos que la coalición separatista "Junts pel Sí" ha sorteado, desde aprobar el presupuesto hasta la aprobación de la ley del referéndum y la firma de la convocatoria por decreto. "Decían que tampoco íbamos a hacer este acto y con la gente que hay fuera podríamos haberlo hecho dos veces. "Viviremos y dejaremos vivir. El 1º de octubre quedará muy claro".

El apoyo de Colau

Además, los partidarios del referéndum ganaron ayer un respaldo clave:la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció que el 1º de octubre se podrá votar en la ciudad "sin poner en riesgo instituciones ni servidores públicos". Anteriormente, Colau había puesto en duda la posibilidad de permitir la votación en la capital catalana por temor a las consecuencias que podría acarrear para los funcionarios participar en un acto ilegal y suspendido por la Justicia. Pero ayer llegó a un acuerdo con los independentistas, aunque no están claros sus términos.

El anuncio de Colau fue celebrado de inmediato como una "gran noticia"por Carles Puigdemont. "Hemos encontrado la manera, preservando la institución y los trabajadores públicos, pero también garantizando el derecho a voto de los barceloneses", comentó.

En otro paso polémico, el gobierno catalán suspendió de forma unilateral el envío semanal de su informe de gastos al gobierno central por considerar que responde a "un control político". Es otra medida que viola el régimen de autonomías vigente en España y que Cataluña desconoce desde que convocó al referendo. La medida se mantendrá los próximos 15 días y busca evitar que el Ministerio detecte partidas destinadas por el gobierno catalán para organizar el referéndum.

El gobierno de Puigdemont realizó también el sorteo de los 55.000 miembros que ocuparán mesas electorales en el cuestionado referéndum. De nada sirvieron ni la advertencia de ayer de la Delegación del gobierno central para no realizar el acto,ni otra formulada por la Fiscalía a la policía catalana para que no permita el referéndum del 1º de octubre.

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