Histórica campaña
Sábado 18 de Junio de 2016

El referéndum sobre el "Brexit" divide las opiniones de la sociedad británica

A una semana de la votación, euroescépticos y unionistas se hunden en discursos vacíos, acusaciones y especulaciones.

La libra esterlina lleva días cayendo, entre los banqueros de la City londinense se extiende la incertidumbre y los organismos internacionales dan la voz de alarma. Desde el presidente estadounidense, Barack Obama; a la canciller alemana, Angela Merkel, el temor al "Brexit" mantiene en vilo a los líderes mundiales. El fantasma de la posible salida del Reino Unido de la Unión Europea recorre el Viejo Continente, mientras el mundo entero se pregunta qué les pasa a los británicos. ¿Quedarse o irse? El 23 de junio será un día decisivo para el Reino Unido, para Europa y para el premier británico, David Cameron. Hace mucho que la campaña dejó de versar sobre argumentos racionales para estar dominada por el alarmismo. Da igual que se trate de los defensores de la UE o de quienes piden el "Brexit" (la salida): cuánto más se acerca el día del referéndum más se hunden ambos bandos en discursos vacíos, acusaciones estridentes y especulaciones.

Como ejemplo está un gesto que repite en cada acto el líder del partido euroescéptico UKIP, Nigel Farage. De forma pausada y teatral, se saca un pasaporte británico del bolsillo, un pasaporte color borgoña, como los de todos los países de la UE. "Esto no es un pasaporte británico. Es un pasaporte de la UE", se burla "Mr. Brexit".

El sentimiento nacional, la nostalgia y el recuerdo de la época dorada del Imperio Británico resuenan en el debate. Y hay otra cosa que los defensores del "Brexit" como Farage o el ex alcalde de Londres Boris Johnson saben instrumentar muy bien: el profundo miedo a la hegemonía de Alemania en Europa. Apenas hay un discurso en el que Farage no vapulee a Merkel. La pregunta es: ¿surtirá efecto tanta polémica entre los votantes?

Pero también Cameron y los defensores de la UE arremeten con fuerza y agitan el miedo. El premier conservador tiene cada vez menos tapujos a la hora de dibujar los escenarios terribles a los que se verían enfrentados los británicos si se salen de la UE: alzas de los precios, problemas con las exportaciones, recesión... El argumento principal es que el "Brexit" sería una catástrofe para el bolsillo de la clase media y recientemente Cameron advirtió incluso que la salida de la UE podría acarrear recortes en las pensiones. Pero tanto alarmismo podría incluso provocar la reacción contraria entre los electores.

En la City londinense, una de las principales plazas financieras del mundo, se vive en un continuo estado de agitación. Prácticamente todos los grandes bancos temen fuertes turbulencias si los británicos votan "sí" a irse de la UE. La libra caería, a los bancos se les dificultaría el acceso a Europa, Frankfurt robaría protagonismo a Londres. No hay apenas ningún gran banco que no esté preparando un plan B.

Otro de los temas que centran el debate es el de la migración, una cuestión muy emocional que han introducido los defensores del "Brexit". Es a su vez el talón de Aquiles de Cameron, ya que en los últimos años no logró reducir la cifra de inmigrantes de forma eficaz. "Los británicos ven la UE de forma diferente a los europeos continentales", afirmó un diplomático inglés. El politólogo Iain Bregg lo explica así: mientras que para los franceses, holandeses o alemanes la integración europea también era un instrumento de paz tras la Segunda Guerra Mundial, los británicos veían el bloque como una zona de libre comercio. No es una casualidad que cuando Cameron se refiere a la UE hable siempre del "mercado común" o "mercado único". Así que mucho menos se puede pensar en contar con Londres para profundizar en la unidad de la UE.

Ante semejante cascada de argumentos, los votantes se sienten a menudo confusos y desconcertados. "¿Es realmente verdad que una salida conllevaría una catástrofe económica?" se pregunta una joven del barrio de trabajadores y migrantes de Walthamstow que en realidad tiene previsto votar por la permanencia. "¿Solucionará la salida todos los problemas?", se cuestiona a su vez un jubilado que aún no tiene claro qué votar. ¿Son realmente los funcionarios de Bruselas tan malos como afirman los defensores del "Brexit"? ¿Amenazan realmente la soberanía del Reino Unido?

Tampoco las encuestas ayudan demasiado para saber qué ocurrirá. Algunas indicaron recientemente una tendencia favorable al "Brexit", pero hay muchos indecisos. Según el reputado London School of Economics, hasta el 30 por ciento de los electores podría cambiar de opinión en los próximos días. Los expertos conocen ese síndrome: cuando se trata de votar sobre independencia, a veces a los electores les da miedo su propio valor al verse ante las papeletas y deciden votar por quedarse.

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