El Mundo
Miércoles 12 de Julio de 2017

El presidente Temer logró una victoria clave en el Congreso

El Senado aprobó su reforma laboral, que de no recibir enmiendas sería promulgada. Pese a que el PT bloqueó la sesión, igualmente prosperó

El Senado de Brasil aprobó una reforma impulsada por el gobierno de Michel Temer para flexibilizar las leyes laborales y recortará poder a los sindicatos, en una accidentada sesión en la Cámara alta. El trámite fue tan confrontativo que en un momento los senadores opositores bloquearon el despacho del presidente de la Cámara y este les respondió cortando la luz del recinto. La norma aún debe superar algunas enmiendas y volver a Diputados, pero su promulgación ya parece segura.

Los senadores votaron 50 contra 26 a favor de la ley, que recortará poder a los sindicatos y reducirá costos para los empleadores, entre otras medidas. Un parlamentario se abstuvo. Pero aún pueden votarse enmiendas. El presidente del Senado, Eunicio Oliveira y sus aliados intentan votar sin cambios la norma, que fue aprobada en la Cámara baja. El proyecto pasaría directamente al escritorio de Temer para ser promulgado como ley. La oposición exige una enmienda, lo que enviaría el plan de regreso a la Cámara de Diputados para una nueva votación. La prensa brasileña ha pronosticado que la propuesta será aprobada, pese a que las encuestas indican que no cuenta con respaldo popular.

La votación en el Senado estuvo precedida por tensiones y tumultos entre los parlamentarios, que dejaron incluso a oscuras el hemiciclo después de que un grupo de opositores ocupara la mesa del presidente de la Cámara para impedir que se votase. El presidente del Senado, Eunício Oliveira, suspendió entonces la sesión y mandó apagar las luces de la sala para forzar a el grupo de senadoras opositoras a despejar su puesto. "Voy a dar 20 minutos para un entendimiento", dijo Oliveira. "Si no lo hubiera, reabro los trabajos y presidiré la sesión en cualquier circunstancia. Aquí o en cualquier lugar de esta casa", amenazó. Las disputas se prolongaron durante siete horas.

El grupo de cinco senadoras que intentó frenar la votación estuvo liderado por Gleisi Hoffmann, nueva líder del Partido de los Trabajadores (PT) de los ex presidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff. El partido, desde que es oposición, ha dado un viraje radicalizado, y el gesto de Hoffmann es expresión de ese cambio. El incidente subraya la enorme división política en Brasil durante los últimos meses, en los que la popularidad de Temer se ha desplomado y las acusaciones de corrupción en su contra han envalentonado a opositores que creen que nunca debió asumir el poder.

La crispación domina la política brasileña al menos desde el año pasado, después de que Temer y su PMDB, el partido más importante de Brasil, abandonaran la coalición de gobierno de Rousseff que formaban con el PT desde 2003 para apoyar el "impeachment" de la presidenta. Estas tensiones de fondo, que han polarizado a la sociedad, aumentaron en las últimas semanas después de que Temer fuera denunciado por corrupción ante la Justicia. El Parlamento debe votar en breve sobre una posible destitución del actual presidente.

La aprobación de la reforma laboral se da como asegurada, ya que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y sus aliados cuentan con una amplia mayoría en el Parlamento. La Cámara de Diputados ya había dado luz verde a la reforma. Los cambios, para los que Temer cita a las reformas laborales de España como ejemplo, permitirán la tercerización y darán prioridad a acuerdos directos entre los trabajadores y empresarios, por encima de la legislación. También facilita la extensión de la jornada laboral y resta poder a los sindicatos en las negociaciones colectivas.

La reforma es uno de los proyectos clave de Temer para superar la crisis económica, que condujo a una contracción del 7,4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en los dos últimos años. Los mercados apoyan las reformas de Temer como única alternativa para que la economía brasileña vuelva a crecer con fuerza. El PIB brasileño ya se está recuperando, pero a niveles muy leves, de 1 por ciento.

Los aliados del presidente Temer creen que la ley laboral le dará un espaldarazo antes de que la Cámara de Diputados vote para decidir si lo suspenderá, luego de admitir una denuncia del procurador general contra el mandatario.

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