El Mundo
Viernes 17 de Marzo de 2017

El populismo enfrenta su próxima prueba en Francia

Los votantes holandeses demostraron a Europa que el triunfo del populismo anti-inmigrante no es inevitable.

Los votantes holandeses demostraron a Europa que el triunfo del populismo anti-inmigrante no es inevitable. La derrota del ardiente Geert Wilders en Holanda dio aliento a los partidos tradicionales europeos, tanto de derecha como de izquierda, pero difícilmente pondrá fin a la ola antiinmigrante y antiestablishment que recorre el Viejo Continente desde hace tiempo. Mark Rutte, el premier holandés que impuso duras medidas económicas al electorado durante cinco años, fue el ganador de una lucha ardua contra Wilders, cuyo ataque incesante a todo lo que fuera musulmán o de la UE no le dio la victoria que muchos daban por sentado. Después de sus triunfos con el Brexit y la elección de Donald Trump en EEUU el año pasado y la derrota en Holanda del miércoles, el populismo enfrenta su próxima prueba de viabilidad política en Francia. La antorcha pasa a manos de Marine Le Pen en las elecciones de abril.

Cuando los votantes franceses, alemanes, italianos y búlgaros vayan a las urnas, no estarán pensando en Holanda. Antes bien, sus decisiones se verán afectadas por asuntos locales, tanto como globales. El reto para los candidatos como Le Pen es seguir predicando el evangelio contra los inmigrantes, la elite política y la unidad europea. Su repercusión es tal que probablemente ganará la primera ronda el 23 de abril, aunque es mucho menos probable que gane la segunda el 7 de mayo. En cuanto a los candidatos moderados —como el principal rival de Le Pen, el independiente Emmanuel Macron— su reto será llegar a unos votantes disgustados con la burocracia de la UE y furiosos con el estancamiento de la economía. También ellos pueden aprender de los holandeses.

Alemania votará en septiembre y se prevé que los anti-inmigrantes virulentos de Alternativa para Alemania ganarán sus primeras bancas. La amenaza del populismo es tal, que el dirigente socialdemócrata alemán Martin Schulz, pasando por alto la derrota histórica de sus camaradas de la izquierda holandesa, felicitó a Rutte, apóstol del libre comercio y la austeridad rígida. "Wilders no ganó las elecciones. Siento alivio", dijo.

Ahora Rutte es el agasajado de casi toda Europa ante la demostración de que se puede detener el populismo.

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