El Mundo
Martes 12 de Septiembre de 2017

El Papa criticó con dureza a Maduro: "No sé qué tiene en su mente", señaló

El Pontífice, que el año pasado había recibido en Roma al venezolano, tomó distancia como nunca antes del desacreditado régimen chavista

El Papa Francisco, por primera vez, tomó distancia abierta del presidente chavista Nicolás Maduro. "No sé qué tiene en su mente", comentó el Pontífice durante una conferencia de prensa improvisada durante el vuelo de regreso de su gira por Colombia. Un viraje discursivo del Vaticano y del Papa, que deja aún más aislado al desacreditado gobierno de Maduro. En simultáneo, en Ginebra, Zeid Ra'ad al Hussein, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, denunció al régimen de Caracas por las muertes de manifestantes y torturas a detenidos.

En vuelo de regreso desde Colombia, el Papa Francisco lanzó un pedido para que la ONU "ayude" a Venezuela ante su crisis económica, política y social. A la vez, su tono hacia el presidente Nicolás Maduro se volvió por primera vez muy crítico. Un cambio neto respecto al año pasado, cuando incluso lo recibió en el Vaticano. "Lo más doloroso es el problema humanitario. Mucha gente que escapa o sufre. Hay un problema humanitario que tenemos que ayudar a responder. Creo que la ONU debe hacerse oír para ayudar", dijo Francisco. Interrogado sobre las dificultades que ha tenido el Vaticano para facilitar el diálogo entre el régimen de izquierda de Nicolás Maduro y la oposición, el Papa respondió con palabras claras. "Creo que la Santa Sede habló fuerte y claro. Lo que Maduro piense, lo debe explicar él. No sé qué tiene en su mente", añadió el pontífice. Nunca había hablado Francisco en ese tono de Maduro, a quien recibió en el Vaticano en octubre de 2016, como preludio a un frustrado diálogo con la oposición. Esa ronda de diálogo impulsada por Francisco fue un balón de oxígeno para Maduro, que sin hacer ninguna concesión pudo explotar por unas semanas una imagen de pacífico y dialoguista. Hoy esa iniciativa sería imposible, luego de la brutal represión de las marchas opositoras y el giro autoritario que dio el gobierno con su asamblea constituyente.

Por esto, el Papa fue tajante. "La Santa Sede ha hecho mucho. Envió a un nuncio de primer nivel, luego (vino) la labor de los cuatro ex presidentes. He hablado con personas, también en forma privada y muchas veces en el ángelus, buscando una salida, ofreciendo ayuda para salir. Parece que la cuestión es muy difícil", explicó. La crisis en Venezuela es una de las grandes preocupaciones de Francisco, que durante el vuelo de ida el 6 de septiembre hizo un nuevo llamamiento al diálogo en Venezuela. "Creo que las Naciones Unidas deben hacerse sentir allí para ayudar", indicó Francisco. Durante su estancia de cinco días en Colombia, país vecino con más de 2.000 kilómetros de frontera con Venezuela, el Papa se reunió con cinco obispos venezolanos. Y antes de partir el domingo de Cartagena hacia el Vaticano, Francisco volvió a clamar por una solución para Venezuela ante cientos de miles de personas. "Hago un llamamiento para que cese toda violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que afecta a todos", dijo desde el púlpito. Los obispos venezolanos aprovecharon para informarle sobre la agudización de la crisis. Los cardenales Jorge Urosa y Baltazar Porras condenaron "la radicalización de la actitud del gobierno". Cuestionado por amplios sectores de la oposición venezolana por haber evitado criticar al gobierno chavista, el pontífice ahora corrigió la puntería. Maduro deberá tomar nota: se le cerró otra puerta.

En la ONU

Mientras tanto, en Ginebra, el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad al Hussein, dijo que, según datos del organismo, existe "la posibilidad de que se puedan haber cometido crímenes contra la humanidad" en Venezuela. El mes pasado el funcionario presentó un informe documentado con más de un centenar de testimonios. La ONU no pudo investigar sobre el terreno porque el régimen de Caracas no le permitió hacerlo. Los expertos en derechos humanos de la ONU debieron trabajar con exiliados desde Colombia y Panamá. Hussein exigió una investigación internacional de las muertes, detenciones arbitrarias y torturas en el marco de las protestas masivas que su despacho denunció el mes pasado en un informe sobre Venezuela. Ese informe indica que, de las 124 muertes que investigó la Fiscalía General venezolana entre abril y julio, 73 están vinculadas a las fuerzas de seguridad y a los parapoliciales del presidente Nicolás Maduro y su partido. La fiscal general que dirigía esas investigaciones, Luisa Ortega Peña, fue destituida.

"Mi investigación sugiere la posibilidad de que se hayan cometido crímenes contra la humanidad que sólo podrían ser confirmados mediante la consecuente investigación criminal", añadió. El ministro de Exteriores venezolano,Jorge Arreaza, presente en Ginebra, negó las acusaciones y denunció que se pretende minar "la soberanía y estabilidad" de su país. Este es el discurso defensivo típico del régimen, pero que cada vez es menos efectivo ante el descrédito en que ha caído, luego de la brutal represión de las manifestaciones opositoras y de la irregular creación de la Constituyente, ante la evidencia de que el chavismo no está en condiciones de ganar más elecciones pluralistas.

La ONU publicó semanas atrás un informe que detalla abundantes violaciones de derechos humanos, incluidas ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas temporales, cometidas por el chavismo en la represión de las protestas callejeras.

señal. El Papa argentino durante su conferencia de prensa en el vuelo de retorno desde Colombia.

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