El Mundo
Domingo 06 de Agosto de 2017

El Mercosur suspendió a Venezuela por "ruptura del orden democrático"

A su vez, el régimen de Maduro expulsó, mediante la Constituyente, a la fiscal general Luisa Ortega Díaz y prometió más sanciones a opositores.

Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil, los países fundadores del Mercosur, decidieron de forma unánime suspender a Venezuela por "ruptura del orden democrático". A Caracas se le aplicó, luego de meses de advertencias, la Cláusula Democrática del Protocolo de Ushuaia, que prevé la suspensión definitiva por quebrar el orden democrático. A la vez, el régimen de Nicolás Maduro puso en funcionamiento su cuestionada Asamblea Constituyente y despidió a la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, quien no pudo ingresar al edificio del Ministerio Público, rodeado de militares. La Constituyente chavista adelantó que hoy formará la llamada "comisión de la verdad" para investigar las muertes durante estos meses de protestas populares, reprimidas con extrema violencia por el gobierno de Maduro. El mensaje de la Constituyente es claro: comenzó a perseguir a los opositores y críticos apenas fue instalada.

"La suspensión de Venezuela fue aplicada en función de las acciones del gobierno de Nicolás Maduro y es un llamado para el inmediato inicio de un proceso de transición política y restauración del orden democrático", dice el comunicado suscripto tras una reunión de los cancilleres de los cuatro países en San Pablo. "Estamos diciendo 'paren con esto, no más muertes, no más represión", dijo el canciller de Brasil, Aloysio Nunes, en rueda de prensa.

Tras la suspensión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijo que su país "jamás" será apartado del bloque, y profirió duras amenazas e insultos. "A Venezuela no la van a sacar del Mercosur. Jamás. Algunas oligarquías golpistas como la de Brasil o unos miserables como los que gobiernan en Argentina podrán intentarlo, pero siempre estaremos ahí", declaró.

Pero una expulsión no está contemplada en el Protocolo de Ushuaia, ni es la intención, aclaró el ministro de Brasil, que ejerce la presidencia temporal del bloque. "Queremos que Venezuela vuelva", dijo. Nunes apuntó que han instado al Ejecutivo venezolano a dialogar "seriamente" con la oposición. "No sirve de nada un diálogo de fachada; el objetivo es llegar a un gobierno de transición para el restablecimiento de la democracia", agregó el titular de Itamaraty. "Esencialmente lo que está diciendo el Mercosur es sin democracia no", puntualizó su par argentino, Jorge Flaurie. "Llegamos a esta decisión con mucha convicción". Faurie felicitó a Uruguay por haberse sumado a la declaración de San Pablo. "Hay que reconocer que es una actitud de coraje por parte de Uruguay, gobernado por un frente político asentado en valores de izquierda, y ser de izquierda también significa respetar las libertades, respetar el republicanismo y el respeto a los derechos humanos, frente a todo lo que ocurre en Venezuela", dijo Faurie. "No se toman estas medidas con alegría, porque estamos constatando la ruptura institucional de un país, que también fue país de acogida de muchos latinoamericanos que huían de nuestras dictaduras" en los 70 y 80, señaló el canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.

Punto de quiebre

El punto de quiebre lo marcó la elección el domingo pasado, 30 de julio, de la Asamblea Constituyente promovida por el gobierno de Nicolás Maduro, cuestionada por la oposición, la prensa independiente, juristas y la comunidad internacional, y el regreso a la cárcel el martes de los dirigentes opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, que cumplían prisión domiciliaria. Ledezma volvió a su casa el viernes.

Esta es la segunda vez que el Mercosur, fundado en 1991, aplica la Cláusula Democrática suscrita en 1998 en Ushuaia, que estipula que "la plena vigencia de las instituciones democráticas es condición esencial" para integrar el bloque regional. El Protocolo de Ushuaia se aplicó previamente en 2012 contra Paraguay, tras la destitución del presidente Fernando Lugo, que fue sometido a un juicio político por el Congreso. En ese momento, los gobiernos de izquierda en la región eran mayoritarios e impusieron la suspensión acelerada de Paraguay y a la vez el ingreso de Venezuela como socio pleno, algo que estaba bloqueado precisamente por el Congreso paraguayo. Fue un enroque muy cuestionado. Paraguay volvió a bloque tras la elección de Horacio Cartes en 2013. Venezuela ya estaba suspendida del Mercosur desde diciembre de 2016 por incumplir las obligaciones comerciales cuando se incorporó al bloque.

El alcalde de San Pablo, Joao Doria, participó en el encuentro a título protocolar, y manifestó solidaridad con los alcaldes venezolanos perseguidos y condenados a prisión en forma sumaria por el Tribunal Supremo."Que sean liberados de inmediato y tengan sus derechos políticos restituidos", pidió Doria.

El Frente Amplio de Uruguay, teñido de intereses

Un complejo entramado de simpatía política, deudas y negocios internacionales que rozaron los límites de la legalidad está detrás de la tibieza con la que Uruguay reaccionó hasta ayer ante la situación en Venezuela, y que se puso a prueba cuando los cancilleres del Mercosur decidieron finalmente aplicar la Cláusula democrática.

   "Simpatía más dinero", es lo que explica que el Frente Amplio buscara evitar la dura sanción resumió ante una consulta de la agencia Télam Adolfo Garcé, politólogo y docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. "Hay sectores del Frente Amplio, como el Movimiento de Participación Popular (MPP) y el Partido Comunista que tienen una simpatía genuina por el proceso chavista", señaló Garcé. "Han visto en el proceso chavista la reedición del sueño socialista. Sienten que es posible seguir creyendo en el socialismo después de la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la URSS. La demostración, para ellos, es que todavía sobrevive Cuba y que se instaló un proceso revolucionario en Venezuela".

   El frente que gobierna Uruguay está constituido por muchos pequeños partidos que tienen una afinidad común, pero que recorren todo el espectro de ideas de izquierda, desde las más radicales, como el MPP, a los de centroizquierda, como Alianza Progresista, el sector del canciller Rodolfo Nin Novoa. "El gobierno es hijo de una moderación de fuerzas dentro del Frente Amplio", precisó Garcé, y agregó que "en parte, la moderación tiene que ver con que Tabaré Vazquez y Nin Novoa no pueden ser demasiado duros con Maduro y lo que está pasando en Venezuela porque dentro de su propio frente hay personas que simpatizan de verdad" con el chavismo.

   El MPP, del ex presidente José Mujica, es la agrupación más grande del Frente Amplio y el Partido Comunista, el que tiene más influencia sobre la central obrera PIT-CNT. "El Frente Amplio se apoya muchísimo en el PIT-CNT, que tiene una postura prochavista notoria. A eso hay que agregarle dinero y deudas", subrayó el politólogo. "Hay una frase que dice 'la solidaridad no se agradece, se retribuye'", explicó el diputado Daniel Placeres, integrante del MPP. Placeres fue citado a declarar por negocios entre Uruguay y Venezuela durante el mandato de Mujica.

    Opositores presentaron una denuncia a la Justicia por "intervenciones arbitrarias o abusivas en el comercio exterior con Venezuela, al margen de los procedimientos de derecho público en beneficio de particulares vinculados a jerarcas de gobierno". Placeres fue representante de Envidrio, una de cuatro empresas vinculadas al MPP que firmaron acuerdos con el gobierno chavista. Otra fue Aire Fresco, integrada por ex tupamaros, que exportó productos avícolas a Caracas, fue intermediaria de negocios bilaterales y, habría aportado 19.400 dólares para la campaña del MPP en las últimas elecciones.

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