El Mundo
Martes 21 de Marzo de 2017

El gobierno confirmó que el largo adiós británico a la Unión Europea comenzará el 29 de marzo

Londres notificará oficialmente el 29 de marzo su salida de la Unión Europea, la primera en los 60 años de historia del bloque construido sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.

Londres notificará oficialmente el 29 de marzo su salida de la Unión Europea, la primera en los 60 años de historia del bloque construido sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. El Reino Unido activará ese día el Artículo 50 del Tratado europeo de Lisboa mediante una carta de la primera ministra Theresa May al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, anunció el gobierno ayer. Además, May se dirigirá al Parlamento.

El 23 de junio de 2016, "el pueblo británico tomó la decisión histórica de abandonar la UE. El próximo miércoles, el gobierno dará curso a esta decisión e iniciará formalmente el proceso" de salida, dijo en un comunicado el ministro a cargo del Brexit, David Davis.

Londres y Bruselas tendrán dos años para sellar un acuerdo de divorcio que se espera que aclare, entre otras cosas, si los europeos en el Reino Unido conservarán la libertad de trabajar y residir en el país, la factura que Londres tendrá que pagar por sus compromisos presupuestarios hasta 2020 y la nueva relación comercial. Tras la activación del artículo, Tusk presentará "en 48 horas" un borrador con las grandes líneas de negociación, anunció en un tuit. Los 27 deberán aprobar estas líneas en una cumbre extraordinaria, que podría celebrarse entre cuatro y seis semanas después de la notificación, es decir en mayo.

El Reino Unido fue la última potencia europea en ingresar en el bloque, en 1973, y tras dos negativas del entonces presidente francés Charles de Gaulle, que veía en los británicos un Caballo de Troya de Estados Unidos. En 1975, dos años después del ingreso en lo que entonces se llamaba Comunidad Económica Europea, el Reino Unido ya celebró el primero de los dos referéndums sobre la pertenencia al bloque, mostrando los primeros síntomas de incomodidad: donde Londres veía simplemente un mercado, sus socios europeos veían un proyecto político. En sus 44 años en el club, los británicos prefirieron quedar al margen de los grandes avances de la integración europea, como la moneda única, el euro, y el espacio Schengen, que eliminó los controles fronterizos entre los Estados comunitarios.

Malestar escocés y norirlandés

Los británicos aprobaron la salida por 52 por ciento a 48 por ciento, pero lejos de zanjar el debate, el tiempo transcurrido desde junio ha agriado las relaciones entre europeístas y euroescépticos y amenaza con desintegrar el país. Así, el gobierno regional escocés, en manos de los nacionalistas, iniciará mañana los trámites para celebrar un segundo referéndum de independencia, después de que sus habitantes se desmarcaran de la tendencia nacional votando abrumadoramente a favor de seguir en la UE.

En Irlanda del Norte, la única nación británica con frontera terrestre con la UE, el Brexit también crea desosiego por el impacto que tendrá el regreso de los controles aduaneros en la frágil economía local, y por el más que posible fin de los fondos europeos de ayuda al proceso de paz entre protestantes unionistas y católicos repúblicanos.

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