Atentado en Manchester
Jueves 25 de Mayo de 2017

El atacante suicida de Manchester formaba parte de una red yihadista

La policía sospecha que Salman Abedi no era un "lobo solitario". Hay 7 detenidos, entre ellos dos de sus hermanos y también su padre

La investigación sobre la masacre de Manchester, que el lunes último se cobró 22 víctimas mortales y dejó al menos 59 heridos, apunta a que el terrorista suicida Salman Abedi no era un «lobo solitario» sino parte de una red mucho más amplia. Uno de los cuatro detenidos en Manchester en relación con el atentado es hermano de Salman Abedi. Se trata de Ismael Abedi, de 23 años, el primer arrestado el martes por los agentes en el sur de Manchester como parte de la investigación. Igualmente, se supo ayer que Hashem Abedi (20 años), el hermano menor del terrorista suicida de Manchester, fue detenido en Trípoli (Libia) por supuestos vínculos con el autodenominado Estado islámico (Isis), agregó un portavoz de una fuerza local contra el terrorismo. También fue arrestado el padre del yihadista Ramadan Abedi. Los hermanos Salman y Hashem se vieron por última vez la semana pasada en Libia, antes de que Salman regresara a Manchester para consumar la masacre. Y según las fuerzas de seguridad de Libia, el hermano detenido en Trípoli era consciente de los detalles de los planes del suicida. Además, aseguraron que Hashem preparaba un atentado en la capital libia.

En un comunicado publicado en su página de Facebook, la unidad antiterrorista del Ministerio del Interior libio en Trípoli asegura que Hashem —nacido en abril de 1997 en Manchester— habría confesado ser miembro del Isis. Estudiante de Ingeniería en Manchester, habría reconocido, además, haber estado presente en Reino Unido durante la preparación del ataque suicida de su hermano y ser "plenamente consciente de los detalles de la operación terrorista". Según la citada unidad, Hashem —que abandonó Reino Unido el pasado 16 de abril— estaba en contacto con Salman y planeaba un acto terrorista en Trípoli. Un vocero policial aseguró que el terrorista, que había viajado recientemente a Libia y a Siria, formaba parte de una célula yihadista. "Está muy claro que lo que estamos investigando es una red", aseguró.

Máxima alerta

El gobierno británico elevó la alerta antiterrorista al nivel máximo o crítico y autorizó la movilización de 5.000 soldados. Un hombre con un cuchillo fue detenido ayer en un centro comercial en las inmediaciones del palacio de Buckingham en Londres pero no está relacionado con el atentado. Un testigo dijo que había visto a un hombre rodeado de oficiales y esposado mientras se sentaba en el suelo en el centro comercia. "Nadie resultó herido en el incidente y se recuperó un cuchillo. El hombre fue llevado a una comisaría central de Londres", agregó el portavoz. Ayer la tradicional ceremonia del cambio de guardia en el palacio de Buckingham fue cancelada, mientras que el Parlamento de Westminster se cerró temporalmente al público. Scotland Yard informó además de que el palacio será vigilado por el ejército como medida de seguridad al elevarse al más alto el nivel de amenaza terrorista contra el Reino Unido.

La policía británica trabaja sobre la tesis de que el terrorista suicida Salman Abedi no fue quién construyó la bomba y que su función en el atentado fue la de ser el brazo ejecutor. Esta teoría se sustenta, entre varias razones, en que no se encontraron restos de explosivos en su casa, por lo que el fabricante del artefacto todavía estaría sin identificar. "Abedi fue una mula que portaba la bomba", informó la BBC. Según el New York Times, las autoridades están intentando encontrar el lugar en el que se fabricó la bomba. Varios medios británicos alertaron de que, según fuentes policiales, el fabricante de la bomba podría estar perpetrando otro ataque.

La premier Theresa May explicó que "no queremos alarmar innecesariamente a la gente, pero existe la posibilidad de que haya un grupo mayor de sospechosos vinculados con este incidente".

"Era conocido"

La ministra del Interior, Amber Rudd, aseguró por su parte que el atacante era conocido por los servicios de seguridad del Reino Unido . Además, denunció a los servicios de inteligencia de Estados Unidos "por filtrar a la prensa detalles sobre la investigación del ataque de Manchester". No sería la primera vez que se acusa al gobierno de Donald Trump de publicar ese tipo de secretos. "Me siento irritada. Ellos saben perfectamente cómo es la situación y espero que no vuelva a repetirse", dijo la ministra. Una de esas informaciones es la que asegura que la familia de Abadi advirtió a la policía británica sobre su radicalización, según recoge también The Guardian. Salman Abedi regresó la semana pasada de Libia tras tres semanas en ese país y estaba en el radar de los servicios de inteligencia británicos por sus conexiones con el Isis y Al Qaeda, según revela The Times. Por su parte, el ministro del Interior francés, Gérard Collomb, aseguró ayer que Salman Abedi habría viajado también a Siria, algo que aún no fue confirmado por los británicos. Según fuentes oficiales, Abedi habría estado tres semanas en Libia y volvió a Manchester días antes del ataque. El MI5, criticado por sus fallos en anteriores atentados, indicó sin embargo que Abedi no figura en la lista de 350 yihadistas "fichados" tras su regreso del conflicto. La policía de Manchester incautó en su casa varios manuales para la manipulación de productos químicos. Según expertos citados por The Daily Mail, el explosivo usado en el Arena de Manchester era relativamente "sofisticado" y tuvo que ser fabricado por un "experto". La policía sospecha incluso que Abedi estuvo el día anterior al concierto examinando el perímetro de seguridad para culminar su plan. El terrorista logró aparentemente franquear un primer control aprovechando que la atención de los agentes de seguridad se centraba en la salida de los asistentes al concierto. Así se explica que pudiera llegar hasta el hall del recinto con el explosivo que hizo estallar en el momento en que los 21.000 espectadores abandonaban el recinto, ante los ojos atónitos de muchos padres que esperaban la salida de sus hijos.

Vigilancia. Policía y militares fuertemente armados cerca del Big Ben.

Comentarios