El Mundo
Viernes 16 de Diciembre de 2016

El alto el fuego se mantiene en Alepo y cientos de civiles y combatientes dejan la ciudad

El operativo de evacuación es supervisado por la ONU. Los primeros convoyes partieron hacia Idlib, controlado por rebeldes.

Cientos de personas, sobre todo civiles y heridos, fueron evacuadas ayer del último reducto bajo control rebelde en el este de Alepo, en el inicio de una operación supervisada por la ONU que hizo que el presidente sirio, Bashar Assad, declarara la ciudad norteña "liberada" de opositores. El primer convoy integrado por 13 ambulancias y 20 autobuses comenzó los traslados del este de Alepo a la zona occidental, fuera del distrito urbano, una región controlada por los rebeldes, informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. Según los activistas, el grupo incluía cientos de civiles y 50 heridos. Una fuente militar siria cifró el primer grupo de evacuados en 951 personas, entre ellos 334 combatientes rebeldes. Los autobuses del gobierno volvieron después para llevarse a más gente. Poco después del inicio de la evacuación, tras meses de asedio por parte de las fuerzas del gobierno y de fuertes combates, Assad consideró que los eventos marcaban la "liberación" de la ciudad que una vez fuera núcleo económico del norte del país. "Con la liberación de Alepo se hizo historia gracias a la resolución y los sacrificios del pueblo sirio", citó a Assad la emisora Al Mayadeen, cercana al régimen. "La situación cambiará no sólo en Siria o en la región, sino en todos los países del mundo; habrá un antes y después de Alepo, el tiempo se convertirá en historia", aseguró Assad a través de un video, horas después de que el ejército ocupara de forma total la segunda ciudad en importancia del país.

Enfrentamientos

En la noche del miércoles, un alto el fuego había renovado la esperanza de que se produjeran las evacuaciones tras el fracaso la víspera a la hora de implementar el acuerdo alcanzado e martes. A primera hora se denunciaron incluso nuevos enfrentamientos, incluyendo ataques rebeldes sobre posiciones del gobierno y áreas civiles. Además, un grupo de rescate local dijo que un convoy que llevaba heridos había sido atacado, hiriendo a cinco personas. Pese a todo, el acuerdo se mantuvo. Los heridos y enfermos comenzaron a reunirse al amanecer en las calles destruidas por las bombas y en medio del frío invernal, preparándose para abordar los vehículos que los llevarán a un lugar seguro. Pero miles de personas siguen aún dentro de los bloques bajo control rebelde, en una zona de sólo dos kilómetros cuadrados o un 2 por ciento del tamaño del enclave original. Según fuentes rebeldes, el acuerdo actual da prioridad a civiles y heridos y los combatientes serán sacados en los próximos días. En total, estaba previsto ayer la salida de 15.000 personas, según supo de círculos militares sirios. Se trata de 500 combatientes y sus familiares, así como civiles atrapados. Todos ellos se dirigirán hacia Idlib, en el sureste de Alepo, una provincia mayoritariamente en manos de la oposición armada.

La ONU, que supervisa la operación de evacuación, aseguró que se prepara para la llegada de hasta 100.000 personas a Idlib, entre ellos heridos, civiles y combatientes, señaló el coordinador de ayuda de emergencia del organismo, Jan Egeland, en Ginebra. Sin embargo, subrayó que el organismo no les puede garantizar protección, porque sus colaboradores no se pueden mover libremente en esta zona en conflicto. La ONU está dispuesta a acompañar a los evacuados a Idlib o hasta Turquía, destacó Egeland.

Ante el bloqueo que duró meses, la situación humanitaria en el este de Alepo es catastrófica: falta agua potable, alimentos y medicinas y como tampoco hay apenas electricidad y combustible, los residentes no pueden protegerse de las frías temperaturas invernales.

Varias organizaciones humanitarias médicas hicieron ayer un llamamiento a prestar ayuda urgente a los civiles, que podrían morir de frío en el proceso de evacuación. Alepo fue uno de las zonas más disputadas durante los casi seis años de guerra civil. Tras una ofensiva a gran escala, las tropas del gobierno reconquistaron en noviembre la mayor parte de la zona oriental que desde 2012 estaba en manos de los opositores.

"La situación cambiará no solo en Siria o en la región, sino en todo el mundo. Habrá un antes y un después de Alepo"

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