El Mundo
Martes 31 de Enero de 2017

Eike Batista, el que fuera el hombre más rico de Brasil, preso por el Lava Jato

El magnate se presentó ayer procedente de Nueva York tras una orden de captura internacional. Está acusado de sobornar a un ex gobernador de Río

El magnate brasileño Eike Batista, que llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo, fue detenido y enviado ayer a una prisión de Río de Janeiro por cargos de corrupción vinculados con el caso conocido como Lava Jato.

Batista, de 60 años, fue arrestado en el aeropuerto internacional Galeao de Río apenas llegó al país procedente de Nueva York y fue trasladado inmediatamente a una prisión. La televisión mostró imágenes del que fuera el hombre más acaudalado de Brasil después de que le rapasen la cabeza para internarlo en una cárcel para presos comunes.

El caso del magnate causó revuelo la semana pasada, después de que las autoridades ordenasen su detención por acusaciones de que pagó 16,5 millones de dólares en sobornos al ex gobernador de Río Sérgio Cabral, ya preso por Lava Jato.

Batista salió del país justo antes de que las autoridades emitiesen el jueves una orden de captura en su contra. Sus abogados negociaron su entrega después de que la Justicia lo declarase prófugo y pidiese ayuda a la Interpol.

Medios brasileños habían especulado antes con que el magnate intentase refugiarse en Alemania para evitar una extradición aprovechando que tiene también un pasaporte de ese país.

"Estoy volviendo para responder a la Justicia, como es mi deber", dijo Batista al canal Globo News antes de embarcar en la noche del domingo en el aeropuerto neoyorquino John F. Kennedy rumbo a Brasil. El magnate aseguró que puede pasar "las cosas a limpio" en su caso.

El diario Folha de Sao Paulo estimó que sus abogados intentarán negociar con la Justicia para mejorar las condiciones de reclusión de Batista, internado en una prisión común debido a que no tiene estudios superiores.

El ex multimillonario fue enviado inicialmente al penal Ary Franco, en el norte de Río, pero fue trasladado más tarde a otra cárcel en la zona oeste de la ciudad, conocida como Bangú 9, debido a temores por su seguridad.

En Ary Franco están recluidos varios líderes de grupos criminales. Bangú 9 está superpoblada y es peligrosa.

Batista amasó una fortuna en Brasil como dueño del holding EBX, que opera en los sectores del petróleo, la construcción, la minería y la industria naval.

El empresario de ascendencia alemana era considerado en 2012 el séptimo hombre más rico del mundo por la lista Forbes, con una fortuna estimada en unos 30.000 millones de dólares.

Al derrumbe de su imperio empresarial por el fracaso de varias operaciones petroleras y una dramática caída en Bolsa le siguieron en los últimos años acusaciones de corrupción.

Batista ya había tenido que declarar el año pasado en el marco de la operación "Lava Jato" en el caso de corrupción contra el ex ministro de Hacienda Guido Mantega. El magnate acusó entonces al ex ministro de los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff de haberle pedido sobornos.

Lava Jato es considerada la mayor operación anticorrupción de la historia de Brasil y tiene en la mira a decenas de políticos y empresarios por acusaciones de haber montado durante años una trama fraudulenta en torno al gigante petrolero Petrobras.

Los investigadores estiman que las empresas y otros interesados pagaban enormes sobornos a políticos para obtener un trato de favor en sus negocios con Petrobrás, parcialmente bajo control del Estado.

Perfil

En sus mejores días, a Batista le gustaba compararse con el multimillonario mexicano Carlos Slim, y aseguraba que su éxito como empresario del petróleo en Río de Janeiro lo convertiría pronto en el hombre más rico del mundo. "El señor Carlos Slim va tener que inventar un nuevo auto de carrera para alcanzarme", bromeaba Batista en 2010.

Ayer, la sonrisa del hombre que quería convertir a Río hace pocos años en una de las ciudades más modernas del mundo se había esfumado. En una entrevista con el diario británico The Guardian en 2010, Batista fantaseaba aún con hacer de la metrópoli carioca una "mezcla de California, Nueva York y Houston" gracias a su industria petrolera, su gran arquitectura y sus playas hermosas.

El magnate, hijo de un brasileño y una alemana, comandaba entonces aún un exitoso grupo con sede en Río que operaba en los sectores del petróleo, la construcción, la minería y la industria naval. La joya de la corona era la filial petrolera OGX, que se estrelló en la Bolsa en su "año negro" de 2013, tras el fracaso de varias proyectos petroleros, y se convirtió con ello también en el símbolo de una caída sin precedentes.

Batista está acusado, entre otras cosas, de haber pagado 16,5 millón de dólares en sobornos a Sergio Cabral a cambio de un trato de favores. Ambos estuvieron en estrecho contacto durante el tiempo de Cabral como gobernador de Río entre 2007 y 2014.

Lava Jato ha revelado en los últimos años que la corrupción es uno de los males más asentados en la sociedad y el sistema político brasileños. En breve debe ser juzgado incluso el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, considerado el artífice político del despegue económico de Brasil en la década pasada.

Caída. Batista, de 60 años, fue detenido ayer apenas bajó del avión en el aeropuerto Galeao.

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