EEUU expulsó a los 35 diplomáticos rusos imputados de cometer espionaje

Obama, en base a informes del FBI, la CIA y otras agencias, los acusó de participar en ciberataques contra la campaña demócrata

Los 35 diplomáticos rusos que acusados por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el FBI, la CIA y otras agencias federales de ser espías y expulsados por el masivo hackeo de e-mails que sufrió del Partido Demócrata durante la campaña presidencial ya abandonaron el país. El presidente ruso Vladimir Putin hizo saber que no tomaría represalias. La infiltración de e-mails durante la campaña perjudicó a los demócratas y a la candidata Hillary Clinton, lo que produjo un daño severo a las chances de este partido y benefició a Donald Trump. Este, quien se negó sistemáticamente durante la campaña a criticar o condenar a Putin, llenó de elogios al presidente ruso por su actitud de no expulsar diplomáticos en represalia, como es habitual en casos similares. "Lo sabía, Putin es un hombre inteligente", tuiteó Trump, quien tomará el poder el próximo 20 de enero. Las sospechas de complicidad activa entre Putin y sus servicios de inteligencia contra la Casa Blanca y Estados Unidos son más fuertes que nunca.

Trump ha comenzado 2017 cuestionando otra vez las acusaciones de la Casa Blanca sobre Rusia por los hackeos o ciberataques durante la campaña, algo que ya había calificado de "ridículo" pese a que se basan en informes del FBI, la CIA y otras agencias de inteligencia. La actitud de Trump es cuanto menos incauta, en un país que hace de la seguridad nacional y la defensa una cuestión prioritaria y de enorme peso en al opinión pública. Poco antes de iniciar la celebración de fin de año en Florida, Trump dijo tener información privilegiada sobre el delicado asunto que revelará a lo largo de esta semana. Mientras, ayer abandonaron el país los 35 diplomáticos rusos expulsados por espionaje.Vestido de gala para la fiesta de fin de año, según medios estadounidenses que organizó en su lujoso resort Mar-a-Lago, en Palm Beach, Trump habló la medianoche del sábado brevemente con la prensa, ante la que volvió a reiterar sus dudas sobre la autoría rusa de los ciberataques que el Gobierno de Obama afirma tienen la firma de Moscú y lanzó una advertencia a los servicios de inteligencia sobre los que se sostienen las acusaciones oficiales. "Quiero que estén seguros, porque es una acusación bastante grave y quiero que estén seguros", dijo Trump, quien volvió a recordar el "desastre" que provocaron las falsas acusaciones de inteligencia sobre armas de destrucción masiva que llevaron a la guerra de Irak en 2003. "Se equivocaron, así que quiero que estén seguros", insistió Trump que, crípticamente, aseguró además tener información que otros no manejan. Pero el paralelo con las acusaciones de 2003 son de dudosa honestidad, como mínimo. Aquellas acusaciones eran claramente construidas ad hoc para justificar la invasión de Irak. El caso del hackeo masivo del Partido Demócrata es muy diferente.

Entretanto, los 35 diplomáticos rusos cuya expulsión inmediata ordenó Obama el jueves en el marco de sanciones contra Moscú por los ciberataques partieron ayer, cuando se cumplían las 72 horas de plazo concedido. Los funcionarios, a los que Obama declaró "persona non grata", abandonaron Estados Unidos a bordo de un avión fletado especialmente por el gobierno ruso, que sorprendió la semana pasada al decidir no replicar las sanciones norteamericanas a la espera de que Trump asuma la presidencia. Tan seguro está Putin de que Trump, su amigo y aliado propiciará un acercamiento con Moscú, tal como ha prometido.

La noticia de la expulsión de los 35 rusos sólo fue difundida a través de funcionarios del Departamento de Estado en condición de anonimato. "Podemos confirmar que los 35 diplomáticos rusos declarados persona no grata han dejado Estados Unidos junto a sus familias", indicó una fuente oficial.

El jueves pasado, Obama decretó la expulsión de 35 diplomáticos rusos, impuso sanciones financieras a las dos principales agencias de inteligencia de Moscú, el GRU, el servicio de espionaje militar extranjero, y el FSB, sucesor de la temible KGB soviética. También estableció el cierre de dos instalaciones rusas, en Maryland y Nueva York, "usadas por personal ruso para tareas de inteligencia".

A su vez, la polémica organización Wikileaks quedó sospechada de ser un instrumento de la KGB de Putin, ya que fue la que publicó los e-mails que tanto daño hicieron a Hillary Clinton y los demócratas en plena campaña.

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