El Mundo
Martes 16 de Mayo de 2017

EEUU denuncia cremaciones en una cárcel del régimen sirio de Assad

Washington señala que en la prisión se ahorcan e incineran unos 50 prisioneros por día. Críticas a Irán y Rusia, aliados del dictador sirio

Estados Unidos acusó al régimen sirio de asesinar e incinerar a miles de prisioneros en una cárcel cerca de Damasco. Lo afirmó el Departamento de Estado en Washington mediante un documentado informe que incluye imágenes satelitales. El pronunciamiento implica una acentuación de la línea dura del gobierno de Donald Trump contra la dictadura de Bashar Assad y sus aliados, Irán y Rusia, que también fueron críticamente mencionados.

Al menos 50 detenidos son asesinados diariamente en la prisión de Saydnaya, en las afueras de Damasco, afirmó Stuart Jones, miembro de Asuntos de Cercano Oriente del Departamento de Estado. "Creemos que el régimen sirio instaló un crematorio en la prisión de Saydnaya, que podría servir para deshacerse de los restos de los detenidos sin dejar mucha evidencia", dijo. El funcionario se refirió al caso en el marco de la divulgación de material desclasificado de la guerra enSiria, que también incluye el uso de armas químicas y secuestros.

Estados Unidos divulgará informes y fotografías para "subrayar cuán lejos fue el régimen sirio con el apoyo de sus aliados, Rusia e Irán", agregó. La administración de Donald Trump cree que el crematorio forma parte de una estrategia para silenciar los asesinatos en masa que ocurren en Saydnaya, donde hasta 70 prisioneros son alojados en celdas destinadas a cinco personas, agregó Jones.

Además, el funcionario indicó que al menos 117.000 personas fueron secuestradas en Siria entre 2011 y 2015, y que el régimen autorizó la matanza extrajudicial por ahorcamiento de miles de detenidos. El material desclasificado está basado en información de organizaciones internacionales y ONG locales, entre ellas Amnistía Internacional (AI), la que en febrero pasado ya había denunciado la existencia de una "monstruosa campaña" de atrocidades en Saydnaya (ver aparte). Jones también dijo que Rusia ayudó o dejó que el régimen sirio atacara un convoy de la ONU, destruyera la mitad este de Alepo o utilizara armas químicas, incluyendo el uso de gas contra civiles en la provincia de Idlib, el 4 de abril pasado, que dejó 87 muertos civiles, entre ellos más de 30 niños. Es tiempo de que Rusia "ejerza su influencia sobre el régimen sirio para garantizar que estas horribles violaciones paren ahora mismo", concluyó.

La denuncia supone además un nuevo paso en la recién inaugurada estrategia de Trump de aislar al régimen y forzar su retirada. Un giro catalizado en abril pasado tras el bombardeo químico lanzado por aviones sirios contra población civil en Jan Sheijun, Idlib, y que Jones citó ayer. En apenas 48 horas, la agresión fue contestada por Estados Unidos con el lanzamiento de 59 misiles Tomahawk contra la base militar de Shayrat. El golpe, preciso y contundente, supuso una clara advertencia a Moscú y Teherán de las nuevas "líneas rojas" de Washington.

Sin ruptura con Moscú

Aunque Rusia respondió en ese momento con un furibundo ataque verbal, tanto Trump como Putin evitaron golpearse directamente. Y los intereses estratégicos quedaron incólumes: ambos países mantuvieron su intención de cooperar en la lucha contra las bases terroristas del Isis. Mientras Rusia opera con sus aviones en favor de Assad, Washington mantiene un activo apoyo en el terreno a las milicias kurdas que combaten al Isis y se acercan a su "capital", la ciudad de Raqqa. Washington, además, actúa tanto por aire como por tierra en el vecino Irak, donde apoya sea a los kurdos como al ejército nacional en la recuperación de la ciudad de Mosul de manos del Isis. Las coincidencias de objetivos, entonces, son muy grandes entre ambas potencias. Pero claramente cada uno tiene aliados que son enemigos regionales. Assad es aliado de Irán; EEUU da y recibe respaldo de las potencias árabes del Golfo, enemigas mortales del Irán shiíta.

Este entendimiento quedó plasmado hace dos semanas con una conversación telefónica entre ambos mandatarios. "Los presidentes Trump y Putin coincidieron en que el sufrimiento en Siria ha ido demasiado lejos y todas las partes deben hacer lo que puedan para acabar con la violencia", indicó la Casa Blanca en un comunicado. A la semana siguiente, esta aproximación fue sellada con la simbólica visita del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, al Despacho Oval.

En este contexto, la denuncia del Departamento de Estado no supone una ruptura, pero sí el recordatorio de que la sangría tiene un límite. Tras seis años de combates, 320.000 muertos y 10 millones de desplazados, la guerra siria no tiene límites. Los crímenes de Saidnaya lo recuerdan.

indicio. La imagen muestra la prisión de Saydnaya cubierta de nieve. Donde ésta falta, se hallaría el crematorio.

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