El Mundo
Jueves 11 de Mayo de 2017

Donald Trump lleva la Presidencia de EEUU a terrenos muy peligrosos

La sombra de la intromisión rusa durante la campaña electoral planea sobre el abrupto despido del director del FBI, James Comey.

Donald Trump llevó el martes la Presidencia de Estados Unidos a un terreno poco transitado con su demoledor despido del director del FBI, James Comey. El inesperado anuncio puso fin a décadas de deferencia de la Casa Blanca hacia la agencia de orden público de mayor jerarquía del país y a su independencia. También otorga a Trump la cuestionable distinción de ser el primer presidente desde Richard Nixon que despide al funcionario responsable de una investigación que afecta al comandante en jefe (o sea al propio presidente). Además, consolida un patrón claro en un hombre dispuesto a desafiar —de forma teatral— las instituciones creadas para exigir responsabilidades al presidente. "Por eso no tiene precedentes", dijo Michael Beschloss, historiador especializado en presidentes de Estados Unidos. "Ha dado indicios de no tener mucho respeto por el sistema que habilita esta investigación".

Sin embargo, Trump corre muchos riesgos. Si pretendía suspender la investigación del FBI sobre si su campaña conspiró con Rusia en las elecciones del año pasado, despedir a Comey podría tener el efecto contrario. Demócratas indignados no tardaron en pedir un fiscal independiente y algunos republicanos inquietos dijeron que a ellos también les preocupaba la decisión del mandatario. "Me preocupan el momento y el razonamiento para el despido del director Comey", dijo el senador Richard Burr, republicano por Carolina del Norte y que dirige una de las tres pesquisas del Congreso sobre interferencias rusas en las elecciones. El senador republicano por Arizona Jeff Flake dijo haber pasado horas buscando "un razonamiento aceptable" para la decisión de Trump. "Simplemente no lo consigo", dijo.

Trump cumplió su objetivo de llegar a la Casa Blanca tras varias décadas como empresario, una carrera en la que tuvo que responder ante pocas personas aparte de sí mismo. En su nuevo cargo, se mostró molesto por las limitaciones a la presidencia establecidas por la Constitución. Apenas unos días después de asumir el cargo, despidió de improviso a la secretaria de Justicia en funciones, Sally Yates —una funcionaria de carrera en el Departamento de Justicia— después de que ella se negara a defender las polémicas restricciones de inmigración y viajes ordenadas por la Casa Blanca. Cuando ese decreto se vio bloqueado también en cortes federales, Trump criticó con agresividad a los jueces implicados, a los que acusó de tener motivaciones políticas, y cuestionó la función de los tribunales como salvaguarda ante las políticas del presidente. Sin importar qué presidente los nombró en un principio —Comey fue nombrado por Barack Obama en 2013—, casi todos los directores del FBI pudieron cumplir sus 10 años de mandato bajo distintos jefes de Estado. Bill Clinton fue el único presidente además de Nixon y Trump que despidió a un jefe de la agencia, en medio de dudas sobre el uso personal que había hecho el funcionario de las aeronaves del FBI.

Los correos de Hillary

La Casa Blanca dio como motivo para el despido de Comey su gestión de la investigación el año pasado sobre el uso del email de Hillary Clinton. Y, sin duda, Comey, se expuso en ese caso. El ex director fue muy criticado por unas decisiones duras y muy publicitadas en la pesquisa, especialmente cuando envió una carta al Congreso 10 días antes de las elecciones diciendo que el FBI estudiaba nueva información relacionada al caso. Entonces dijo que los nuevos datos afectaban a correos electrónicos hallados en un laptop del congresista caído en desgracia Anthony Weiner, esposo de la asesora de Clinton, Huma Abedin.

En su momento, Trump elogió a Comey por tener "agallas y hacer lo correcto", declaraciones que complican los dichos de que ahora, siete meses más tarde, las decisiones de Comey justificaban su despido. El despido se anunció en un momento de nuevas críticas hacia Comey, en esta ocasión por decir a los congresistas que Abedin reenvió "cientos de miles" de los emails al laptop. El martes, horas antes de que Trump despidiera a Comey, el FBI dijo a legisladores que el director se había equivocado y que Abedin sólo había reenviado "un pequeño número" de correos. Aunque los demócratas culpan a Comey por la derrota de Clinton, es improbable que acepten la explicación de Trump para destituirlo. El presidente tachó varias veces de "bulo" la pesquisa sobre Rusia y del FBI y del Congreso. También insistió en que él no está siendo investigado a título personal —el martes dijo que Comey le había dicho en tres ocasiones que él no era objeto de investigación— aunque el FBI dejó claro que la campaña y los colaboradores del presidente están bajo escrutinio. "Esto es «nixoniano»", dijo el senador Bob Casey, demócrata por Pennsylvania.

Jimmy Gurule, ex asistente del secretario de Justicia que fue nombrado por el ex presidente George H.W. Bush, dijo que la decisión de Trump "amenaza nuestra democracia y socava la integridad de la investigación del FBI". La decisión de Nixon tuvo un efecto dominó en su gobierno. El secretario y el subsecretario de Justicia renunciaron en lugar de ejecutar la orden del presidente. Esa no fue la reacción del equipo actual de la Casa Blanca y otros miembros del gobierno. "Por ahora no hemos visto ni una voz del gobierno de Trump que critique esto", dijo Douglas Brinkley, historiador experto en presidentes de Estados Unidos. "Creo que en este momento la cuestión es, ¿habrá líderes republicanos que se salgan de la línea marcada y se conviertan en ejemplos de coraje?". Justo después de que se conociera el despido, muchos republicanos parecían más dispuestos a apoyar la decisión y expresaron sus reservas sobre el liderazgo de Comey en el FBI tras meses de controversia. Ninguno de los que mostró reparos se apresuró a hacer comparaciones con Nixon, el único presidente que renunció al cargo. Sin embargo, también ellos parecían preocupados por la decisión y recelosos de la perspectiva de interferencias de la Casa Blanca en una investigación que afecta al presidente. "La destitución en este momento concreto planteará preguntas", señaló el senador Bob Corker, republicano por Tennessee. Es esencial, señaló, que las pesquisas abiertas se vean "libres de interferencia política hasta completarse".

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