El Mundo
Miércoles 18 de Enero de 2017

Donald Trump es el presidente de Estados Unidos entrante más impopular en 40 años

Varios sondeos conocidos ayer señalaron que llega con apenas 40 por ciento de aprobación. Pero más de 60 por ciento aprueba su política económica proteccionista

Donald Trump asumirá este viernes la presidencia de Estados Unidos como el más impopular mandatario entrante en cuatro décadas, según sondeos conocidos ayer. Para encontrar un presidente entrante tan impopular se debe retroceder hasta el demócrata Jimmy Carter en 1976. Sin embargo, la mayoría de los estadounidenses cree que Trump podrá recuperar los empleos perdidos por el auge de la globalización con su política proteccionista y apoya su política de línea dura en materia inmigratoria. En todo caso, la impopularidad récord de Trump es llamativa, y tal vez tenga que ver con que su transición fue caótica y acompañada por una campaña de protestas de la que participan muchos demócratas: más de 40 legisladores de este partido no asistirán a la tradicional ceremonia de asunción en el Congreso.

El portal Politico.com resaltaba ayer "el enorme" contraste con lo que ocurría 8 años atrás con Barack Obama: el entonces joven presidente electo llegaba a la Casa Blanca con un nivel de aprobación de entre 80 y 84 por ciento por ciento. El mandatario demócrata se irá pasado mañana con niveles aún muy altos de aprobación. Trump respondió a las estadísticas afirmando que están "manipuladas" y que provienen de las mismas fuentes que erraron groseramente al pronosticar su derrota electoral el pasado noviembre, cuando ganó con amplitud a Hillary Clinton. "La misma gente que hizo estadísticas falseadas, y equivocadas, ahora hace estadísticas de aprobación. Las están manipulando otra vez", comentó Trump en Twitter.

El sondeo de ABC News/Washington Post señala que un 52 por ciento de los estadounidenses dice que Trump no está calificado para ser presidente. Y solo un 15 por ciento dice tener "gran nivel de confianza" en Trump para tomar decisiones sobre el futuro de la nación. En contraste, un 34 por ciento no le tiene ninguna confianza en absoluto.

El sondeo de CNN/ORC, también conocido ayer, muestra números similares. La cadena, abiertamente enfrentada a Trump, no ocultó su satisfacción: "Donald Trump llegará el viernes a ser presidente con un nivel de aprobación de sólo 40 por ciento, el más bajo de todos los mandatarios recientes y 44 puntos por debajo de Obama", resaltó la CNN. Luego de un período "tumultuoso", los niveles de aprobación "están más de 20 puntos por debajo de los tres predecesores más recientes. Obama juró en enero de 2009 con 84 por ciento de aprobación; 67 por ciento aprobó a Bill Clinton durante su transición en diciembre de 1992 y un 61 por ciento aprobó a George W. Bush en enero de 2001" enumeró la CNN.

Pero hay a la vez dos aspectos que las encuestas rescatan y en porcentajes abrumadores de Donald Trump: su política proteccionista en favor de los puestos de trabajo en Estados Unidos y su línea dura en materia de inmigración. Y se observa en las mismas estadísticas que le dan tan mal en aprobación general, algo bastante insólito. El mismo sondeo de ABC News/Washington Post conocido ayer indica que un 61 por ciento espera que Trump haga un trabajo "bueno" o "excelente" en el plano económico. Y un 72 por ciento apoya deportar a alrededor de dos millones de inmigrantes ilegales que han cometido alguna clase de delito, una política algo más suave que la deportación de todos los ilegales que plantea Trump y que afectaría a más de 11 millones de personas. Pero igualmente se trata de un claro respaldo a la línea dura adoptada por Trump, que busca su apoyo en la clase trabajadora del interior del país. Y de acuerdo con el sondeo de la CNN, un 61 por ciento cree que Trump será capaz de crear empleos bien remunerados en áreas muy afectadas por el desempleo.

El hecho es que muchas industrias estadounidenses se están plegando a las exigencias e incluso amenazas de Trump y relocalizan inversiones en Estados Unidos en desmedro de México. Fue el caso de las automotrices Ford y Fiat-Chrysler, pero también de la fabricante de acondicionadores de aire Carrier, de la japonesa SoftBank y hasta la gigante de ventas online Amazon, que prometió nada menos que 100.000 nuevos empleos. La General Motors anunció ayer inversiones en Estados Unidos por 1.000 millones de dólares, y la creación de 5.000 empleos en los próximos años. En consonancia, Walmart, la mayor empleadora privada de Estados Unidos, anunció un plan para crear 10.000 empleos e inversiones por 6.800 millones de dólares.

Mientras con Carrier se recurrió a incentivos y se logró que la firma no trasladara a México su planta de Indianápolis a un costo fiscal de 7000 millones de dólares en diez años, con las automotrices Trump usó la amenaza directa. Y le funcionó en muchos casos. Trump simplemente tomó su celular y en su temido Twitter les dijo a Ford y otras que si pensaban fabricar autos en México para venderlos en EEUU, que "se olviden" y que les cobraría "un arancel del 35 por ciento". Ayer, ante los anuncios de GM y Walmart, el presidente electo no tardó mucho en recurrir a Twitter para fanfarronear con estos cambios de política de algunas de las empresas más grandes de EEUU. "Con todos los empleos que estoy trayendo de vuelta, con las plantas automotrices que estoy trayendo al país y las enormes reducciones de costos que he negociado en gastos militares, creo que la gente está viendo grandes cosas", afirmó ayer en su red social favorita (Nota: la cuenta en Twitter de Trump es

@realDonaldTrump).

En tanto, Trump tenía previsto visitar Washington y ver los preparativos para la ceremonia de su investidura. El domingo los organizadores realizaron un ensayo general de la ceremonia.

Chelsea Manning

Barack Obama perdonó a quien fue la fuente de WikiLeaks, el ex soldado Chelsea Manning. En prisión cambió de sexo y nombre. Manning había sido condenado en agosto de 2013 a 35 años de prisión por haber entregado más de 700.000 documentos confidenciales a WikiLeaks, el portal del australiano Julian Assange.

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