El Mundo
Jueves 05 de Octubre de 2017

Donald Trump consuela a las víctimas del tiroteo en Las Vegas

El mandatario evitó debatir sobre una regulación de las armas. El FBI interroga a la novia del atacante en busca de pistas sobre el móvil de la masacre del domingo

El presidente Donald Trump viajó ayer a Las Vegas a reunirse con las víctimas de la peor matanza a tiros en la historia reciente de Estados Unidos, mientras el FBI buscaba pistas sobre lo ocurrido interrogando a la novia del atacante. "Es un día muy, muy triste para mí", dijo el mandatario, acompañado de su esposa Melania. Tres días después de que Stephen Paddock, un estadounidense de 64 años, matara a 58 personas e hiriera a más de 500, poco se sabe sobre el móvil de este contador jubilado a quien le gustaba apostar fuerte y era dueño de un arsenal, quien fue hallado muerto tras la masacre. Su novia, Marilou Danley, estaba en Filipinas cuando Paddock disparó con rifles desde su habitación en el piso 32 del hotel Mandalay Bay el domingo, matando a muchos de los 22.000 asistentes a un concierto de música country en la principal avenida de Las Vegas. La mujer, de origen filipino y nacionalidad australiana de 62 años que llegó a Estados Unidos hace 20 años para trabajar en los casinos, regresó el martes al país y fue recibida por agentes de la policía federal (FBI) ansiosos por escuchar algún dato que permita dilucidar el móvil de la tragedia.

Persona de interés

Danley no está bajo custodia y es libre de ir adonde quiera, pero es una "persona de interés" para el FBI, que investiga una transferencia de 100.000 dólares que le hizo Paddock a Filipinas una semana antes de la matanza. Según la prensa, además del giro de 100.000 dólares, el tirador apostó otros 160.000 en casinos en las últimas semanas. Todo sugiere que el ataque fue cuidadosamente planeado por Paddock, quien incluso instaló una cámara en la mirilla de la puerta de su cuarto de hotel y dos en el pasillo. "Parece que estaba esperando que alguien llegara a arrestarlo", dijo el comisario Joe Lombardo. El jefe policial fue muy cauteloso sobre lo sucedido. "No descartamos ninguna pista todavía", dijo su asistente, Kevin McMahill. Y las declaraciones de Trump no ayudaron a aclarar el misterio sobre la masacre. La policía "hizo un trabajo fantástico en muy poco tiempo", dijo el presidente que evitó entrar en el debate sobre el control de armas. "No vamos a hablar ahora de la violencia de las armas", afirmó al ser interrogado sobre la cuestión.

El presidente de la comisión de Inteligencia del Senado, Richard Burr, dijo ayer que la matanza a tiros no parecía ser de naturaleza "terrorista". "En este punto me complace decir que esto no parece tener un nexo con el terrorismo", dijo a periodistas. Trump, que calificó de "enfermo" y "loco" al atacante, dejó entrever que sus comentarios no necesariamente reflejaban la tesis de que Paddock tenía problemas psiquiátricos. Fotos divulgadas en medios muestran parte del cuerpo del victimario en el suelo de su habitación, junto a varias ametralladoras y casquillos de bala. Un total de 47 armas fueron halladas en el hotel y en su casa en la ciudad de Mesquite, a 130 kilómetros de Las Vegas. También se hallaron varios kilos de explosivos, miles de municiones y nitrato de amonio, un fertilizante que puede ser un fuerte explosivo. El FBI analiza 67 videos de seguridad.

Mientras se identifica a los fallecidos, se conocían historias de heroísmo y un gran apoyo a los sobrevivientes. La cantidad de donantes de sangre en los hospitales es "fenomenal", según Mitzy Edgecomb, responsable de un banco de sangre local.

Recorrida. Trump y Melania en el hospital universitario de Las Vegas.

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