crisis política en brasil
Lunes 29 de Agosto de 2016

Dilma va hoy al Congreso a hacer su defensa y mañana la destituirían

La suspendida presidenta brasileña no se plantea dar vuelta la votación, sino usar la tribuna para hacer llegar su alegato a la población

La presidenta suspendida de Brasil, Dilma Rousseff, pronunciará hoy su defensa en el juicio político que le sigue el Senado y que la tiene a un paso de la destitución definitiva. Rousseff reiterará ante la Cámara alta que es víctima de "un golpe" destinado a dejar al frente del gobierno a Michel Temer, su vicepresidente. Temer ya está a cargo del Ejecutivo desde el pasado 12 de mayo, pero de manera interina. La crisis económica y la disconformidad generalizada con la corrupción del gobierno dan sustento político al proceso de destitución de Rouseff, que se prevé termine mañana.

La defensa de Rousseff pretende darle un tono épico a la sesión de hoy, teniendo en cuenta que todas las previsiones indican que el Senado logrará la mayoría calificada de 54 votos sobre 81 para destituir a Rousseff, elegida en 2010 y reelecta en 2014. Está imputada de delitos contables en la ejecución del presupuesto 2015 con el objetivo de ocultar el creciente déficit fiscal de su gestión. Brasil terminó 2015 con un déficit fiscal superior al 10 por ciento del PBI, un récord negativo que pesa sobre la economía, sumida en una fuerte recesión.

El jefe de gabinete del gobierno interino, Eliseu Padilha, calcula que mañana 60 votos estarán a favor de la destitución, lo que permitirá la asunción en Asamblea Legislativa de Temer, ya como jefe del Estado pleno. Así podrá viajar a China a hacer su estreno internacional en la cumbre del G-20.

"Claramente estamos ante una farsa y veremos quién se ubica del lado correcto de la historia", lamentó el jefe del bloque del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff, Humberto Costa. "La presidenta enfrentará cara a cara a sus acusadores y tendrá la oportunidad de decir que quieren destituirla sin un motivo, porque no hay crimen contra la Constitución y por eso es un golpe", dijo Costa. Este es el argumento reiterado por el PT y Rousseff: se estaría ante un "golpe" porque el delito del que la acusan no existiría. La acusación de Rousseff afirma lo contrario: que la Constitución prevé dentro de los llamados "delitos de responsabilidad" a la manipulación de las cuentas públicas.

La mandataria estará acompañada por una comitiva de 15 invitados, entre ellos su mentor y antecesor en la presidencia, Lula da Silva. Lula también está en problemas con la ley: la Policía Federal lo acusó el viernes ante el juez federal Sergio Moro en una investigación por el multimillonario desvío ilegal de fondos de la petrolera estatal Petrobras. También está anotado como posible invitado de Rousseff el famoso cantante Chico Buarque, referente de la izquierda brasileña.

En su discurso de 30 minutos y en las respuestas a sus interrogadores, Rousseff apelará a su biografía como "luchadora contra la última dictadura militar". También dirá que nunca fue vinculada a actos de corrupción. Le responderán que la irregularidad que se le imputa es de otro tipo, pero igualmente grave. Dilma también dirá que representa un "modelo de inclusión social".

"La presidenta está serena; ella se siente víctima de una injusticia, triste por esta jugada de traición del vicepresidente", dijo la senadora Katia Abreu, ex ministra de Agricultura de Rousseff y encargada de recolectar votos entre los senadores. Claro que del otro lado también están activos: ayer se informaba en portales brasileños que otro senador había decidido cambiar de bando, a favor del impeachment y despechado con el PT. Las cuentas daban un mínimo de 53 votos contra Rousseff y sólo 19 a favor. El panorama parece irremontable.

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