El Mundo
Martes 30 de Agosto de 2016

Dilma desafió al Senado: frenen el "golpe de Estado y la usurpación"

La presidenta suspendida enfrentó a los senadores, que en su gran mayoría ya tienen definido destituirla en forma definitiva

Dilma Rousseff pasó todo el día en el Senado, al que desafió a votar contra su destitución e impedir así "un golpe de estado" y llamó "usurpador" a su ex vice y hoy presidente interino, Michel Temer. La extensa intervención de Rousseff se produ poco antes de la votación que la dejará fuera del poder de manera definitiva, según todos los cálculos previos. Rousseff fue suspendida en forma temporal el pasado 12 de mayo. Mientras la aún presidenta hablaba, afuera sus seguidores se enfrentaban con la policía antimotines.

La maratónica intervención de Rousseff tuvo un eje que ya se conocía y descontaba: "Estamos a un paso de la concreción de un verdadero golpe de Estado", denunció Rousseff durante su defensa en el Senado. Y "si se consuma, resultará en la elección indirecta de un gobierno usurpador", añadió, antes de repetir por enésima vez que es "inocente". Sus laderos destacaron que fue la primera vez que tuvo la mandataria de defenderse en forma personal en el Congreso. Y fue la última carta, antes de la votación que decidirá si la destituye, probablemente hoy mismo. Anoche las cuentas daban un holgado margen al "sí" a la destitución. Sobre 81 senadores, al menos 52 estaban decididos por la destitución y sólo 18 defendían a Rousseff. "Lucho por la democracia, por la verdad por la justicia. Lucho por el pueblo de mi país", declamó la presidenta suspendida al pleno de la cámara.

Cada vez más aislada, agobiada por la peor recesión desde los años 1930 y con su partido PT ametrallado por denuncias de corrupción, Rousseff fue suspendida de su cargo el 12 de mayo bajo acusaciones de falsificar y maquillar las cuentas públicas.

Golpe bajo. Ex guerrillera detenida y torturada durante el régimen militar, "volvió a sentarse en el banquillo de los acusados 46 años después", señaló la agencia AFP, equiparando aquella prisión con el proceso de juicio político. La propia Dilma recurrió ayer este falso paralelismo: "En la lucha contra la dictadura, recibí en mi cuerpo las marcas de la tortura. Por eso, ante las acusaciones en mi contra en este proceso, no puedo dejar de sentir, en la boca, nuevamente, el gusto áspero y amargo de la injusticia", recitó, y remató: "por eso resisto, al igual que en el pasado". Este mensaje de estoicismo, en el que la prisión ilegal de la represión militar se equiparaban con el "impeachment" del Congreso, no iba dirigido a los senadores, sino, a través de la televisión, a los brasileños.

Durante la extensa jornada, Rousseff fue interrogada por adversarios y aliados, siempre bajo la mirada de Lula da Silva, su padrino político. Rousseff sostuvo que a principios de 2015 la oposición en el Congreso empezó a generar un clima de inestabilidad, al negarse a negociar y arrojar lo que llamó "bombas fiscales''. Adujo que el juicio político ha exacerbado la recesión, de la que culpó a la oposición. Rousseff fustigó al presidente interino Michel Temer como "usurpador''. Temer, su vicepresidente convertido en enemigo, asumió la presidencia interina en mayo, cuando el Senado votó suspenderla durante 180 días y se iniciaba el "impeachment". En caso de que sea destituida, Temer cumplirá el resto del período, que finaliza en 2018. En referencia a Temer, Rousseff dijo que los brasileños jamás habrían elegido a un hombre que nombró un gabinete exclusivamente de hombres blancos en un país en el que más de 50 por ciento de la población no es blanca.

La otra versión. Los defensores del actual presidente interino Michel Temer, su partido PMDB y aliados, aseguraban anoche tener entre 60 y 61 votos para garantizar la destitución, bien por encima delos dos tercios o 54 votos. "Estimo que será destituida con al menos 59 votos", estimó Raimundo Lira, senador del PMDB. Desde que Rousseff comenzó su segundo mandato el 1º de enero de 2015, el PBI retrocedió y se proyecta una caída de 3,1 por ciento para este año, el desempleo trepó hasta un récord de más de 11 millones de personas, la inflación superó el 10 por ciento y el rojo fiscal supera los 45.000 millones de dólares. La política económica de Rousseff mucho tiene que ver con estos pésimos resultados, según analistas y técnicos.

Rousseff fue acusada de autorizar gastos a espaldas del Congreso y postergar pagos a la banca pública para mejorar las cuentas públicas. El sector de Temer argumenta que eso precipitó la crisis. "Se vendió un Brasil irreal, los números irreales llevaron a la pérdida de confianza de los brasileños y estamos frente a la mayor crisis financiera de la historia del país", señaló la senadora Simone Tebet, del PMDB.

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