El Mundo
Jueves 23 de Febrero de 2017

Cuba no dejó entrar al secretario general de la OEA

El uruguayo Luis Almagro iba a ser premiado por la hija del disidente fallecido Oswaldo Payá. Lo mismo pasó con la política chilena Mariana Aylwin.

Cuba le impidió al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ingresar al país para recibir un premio en memoria del disidente cubano Oswaldo Payá, fallecido en sospechosas circunstancias. La negativa del régimen ha sido frontal. Según denunció Almagro, las autoridades cubanas no solo le denegaron el visado para su pasaporte oficial de la OEA, algo inédito, sino que también le advirtieron de que ni siquiera podría entrar con su pasaporte diplomático uruguayo, que no requiere de visado para Cuba.

Con esta grave decisión, el régimen de Raúl Castro se encierra aún más, después de provocar el martes las protestas de los gobiernos de México y Chile por denegarles la entrada al ex presidente mexicano Felipe Calderón y a la ex senadora chilena Mariana Aylwin, quienes también tenían previsto a asistir al evento organizado por la ONG Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia.

Almagro denunció en una carta abierta remitida a Rosa María Payá, hija del disidente cubano muerto en 2012 y organizadora del evento, que en el consulado cubano en Washington se le informó que a las autoridades cubanas les ha causado "asombro" su "involucramiento en actividades cubanas", algo que consideran una "provocación inaceptable". En su carta, publicada ayer una hora antes del comienzo previsto de la ceremonia en La Habana en la casa de Payá, Almagro asegura que su decisión de viajar para aceptar el galardón "no se diferencia de otros eventos similares que tienen lugar en otros países de la región y en los que he participado y que se realizan sin que el gobierno los apoye necesariamente, pero sin censurarlos, porque son parte de la tolerancia de los sistemas y valores democráticos".

Además, afirma que su único interés al aceptar la invitación para ir a recoger el premio era "facilitar el acercamiento de Cuba a los valores y principios del sistema interamericano, tanto en lo que se refiere a la defensa de la democracia como a la promoción y respeto de los derechos humanos, al tiempo de expandir los logros de Cuba en la ciencia, salud y educación en nuestra región". Almagro también rechaza enfáticamente que su viaje a La Habana pudiera afectar de alguna manera el futuro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. "Sería bastante ridículo que, luego de 67 años de revolución, tanto el bienestar del pueblo cubano, como las relaciones bilaterales con Estados Unidos, dependieran de esta ceremonia", señala. El firme planteo de Almagro duele doblemente en Cuba, porque fue canciller del uruguayo José Mujica, un hombre de la izquierda latinoamericana.

Rosa María Payá y sus amigos llevaron adelante la celebración del galardón con las sillas vacías de Almagro y Aylwin.

Almagro respondió con una carta.

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