El Mundo
Jueves 13 de Julio de 2017

Condenaron a Lula a 9 años de prisión por corrupción y lavado de dinero

El ex presidente podrá apelar en libertad la sentencia del juez Moro. Se lo acusa de ser el beneficiario de un tríplex en Guaruyá, San Pablo

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue condenado ayer a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero, un fallo que podrá recurrir en libertad pero que amenaza su eventual candidatura a las elecciones de 2018. Los abogados del ex mandatario (2003-2010) anunciaron de inmediato que apelarán la sentencia "en todas las cortes imparciales, incluyendo a las Naciones Unidas". La condena contra el líder de la izquierda vuelve a sacudir a la mayor economía latinoamericana, sumida en una grave crisis que tiene al borde del abismo al actual mandatario, el conservador Michel Temer, también acusado de corrupción en una causa separada.

Según la sentencia del juez a cargo del proceso, Sérgio Moro, Lula fue condenado en primera instancia por haber aceptado de la empresa OAS la reforma de un departamento en Guarujá, en la costa del Estado de San Pablo, a cambio de favorecer a la constructora en sus negocios con la petrolera estatal Petrobras. Sin embargo, la vivienda no llegó a estar nunca en posesión de Lula.

Moro dijo que no ordenó el arresto inmediato de Silva porque una condena a un ex presidente es un asunto serio y consideró que se debía de escuchar primero una apelación. "Considerando que la prisión cautelar de un ex presidente de la República no deja de implicar ciertos traumas, la prudencia recomienda aguardar el fallo de la Corte de Apelación antes de extraer las consecuencias propias de la condena. Así, el ex presidente podrá presentar su apelación en libertad", agrega el fallo del juez Moro.

La presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, rechazó la condena. "El juez Moro hizo lo que los medios de comunicación y lo que la opinión pública en contra de Lula quería", dijo la senadora. "Esta es una vergonzosa condena sin evidencia", agregó.

Lula es el primer jefe de Estado brasileño en ser sentenciado por delitos ocurridos durante su mandato. "El condenado recibió una ventaja indebida mientras ejercía el cargo de presidente de la república, o sea, del mayor mandatario", señaló Moro en la justificación de la condena. "La responsabilidad de un presidente de la república es enorme y, en consecuencia, también su culpabilidad cuando practica delitos", agregó. La condena cifra en unos 3,8 millones de dólares (1,1 millones de dólares) el valor de los sobornos de los que se benefició Lula. El caso de "tríplex" es el más grave en el que está implicado el ex líder obrero e ícono de la izquierda latinoamericana por "Lava Jato". Lula debe responder aún al menos en cuatro juicios más relacionados con "Lava Jato", una megacausa que investiga desde hace más de tres años un enorme red de corrupción en torno a Petrobras.

Lula rechaza todos los cargos y acusa a sus adversarios de estar detrás de los procesos para impedirle volver a la arena política. El ex mandatario ha anunciado ya en varias ocasiones su intención de volver a presentarse a la presidencia en las elecciones de 2018 como candidato de su Partido de los Trabajadores (PT). Para que su postulación sea bloqueada, deberá ser condenado en segunda instancia. Moro también prohibió a Lula a ejercer cargos públicos por 19 años, algo que debería también ser confirmado o denegado en la segunda instancia. Las últimas encuestas lo muestran como claro favorito para ganar la primera vuelta, con hasta un 30 por ciento de las preferencias. "Lava Jato" es considerada en tanto como la operación contra la corrupción más grande de la historia de Brasil. Decenas de políticos están acusados de haber recibido sobornos de empresas interesadas en firmar contratos con el gigante Petrobras. Los "sobrecostos" de esos sobornos eran compensados por las empresas a través del encarecimiento de las obras y servicios prestados al erario público.

A las calles

La dirección del Partido de los Trabajadores (PT) afirmó en un comunicado que la condena de su cofundador "representa un ataque a la democracia y a la Constitución". Además, el PT relaciona la sentencia con una ofensiva destinada a "suprimir derechos sociales y laborales", un día después de que el Senado aprobara definitivamente una flexibilización de la legislación del trabajo. "Queremos hacer manifestaciones de protesta en todo el país contra esta decisión política ajena a cualquier proceso legal", dijo el líder del PT en la Cámara de Diputados, Carlos Zarattini. "Saldremos a la calle".

Los seguidores de Lula se volcaron a la Avenida Paulista, en el corazón de la metrópoli financiera de Brasil y cuna política de Lula. Pero también sus detractores salieron a las calles en la ciudad más grande del país para apoyar la lucha contra la corrupción. Las manifestaciones transcurrieron inicialmente de forma pacífica.

También el actual mandatario, el conservador Michel Temer, fue denunciado recientemente por investigaciones de "Lava Jato". Temer está bajo sospecha de haberse beneficiado durante años de sobornos. El Congreso debe votar en breve sobre el posible retiro de la inmunidad del presidente para que sea juzgado. La Comisión de Constitución, Justicia y Ciudadanía (CCJ) de la Cámara de Diputados discute un informe que recomienda encaminar a la Corte Suprema la denuncia por corrupción pasiva presentada contra Temer por la Fiscalía General. El caso deberá ser luego sometido a voto del plenario y si llegara al Supremo Tribunal Federal (STF) y este abriera un proceso formal, Temer será suspendido de su cargo por un máximo de 180 días, en espera de un dictamen. Sería la segunda sucesión presidencial desde mayo de 2016, cuando Temer, vicepresidente de Dilma Rousseff, la reemplazó por el impeachment en el Congreso que destituyó a la mandataria izquierdista por manipulación de las cuentas públicas. Por el "Lava Jato" están siendo investigados decenas de diputados actuales, ex gobernadores y ex presidentes. Algunos de los empresarios más poderosos del país están ya en prisión. El escándalo se extiende también al extranjero debido a la red corrupta de la constructora Odebrecht, que pagaba sobornos en varios países en esquemas similares a los de la trama Petrobras.

"Es una injusticia flagrante"

La ex presidenta brasileña Dilma Rousseff rechazó ayer la condena contra su antecesor, y aseguró que su mentor político es "inocente". La condena "sin pruebas" contra Lula "es un escarnio", escribió Rousseff en su web. Es "una injusticia flagrante y un absurdo jurídico que avergüenza a Brasil. "Lula, el presidente de la república más popular en la historia del país y uno de los más importante estadistas del mundo en el siglo XXI, viene sufriendo una persecución sin cuartel", aseguró Rousseff, destituida el año pasado en un juicio político. "Lula es inocente. Y el pueblo brasileño sabrá rescatarlo democráticamente en 2018. Vamos a resistir", agregó combativa la ex mandataria de Brasil.

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