El Mundo
Miércoles 10 de Mayo de 2017

Circuito turístico en Curitiba para amantes de la Justicia

La operación Lava Jato creó fanáticos del juez Sérgio Moro, al punto que la ciudad de Curitiba, pionera en sostenibilidad, energías limpias y transporte de calidad, ahora tiene un circuito turístico vinculado a la investigación por corrupción que no da respiro a Brasil desde hace tres años. Una litografía de Joan Miró valuada en unos 200 mil dólares confiscada con unas 185 obras a un corrupto ex directivo de Petrobras, el detenido Renato Duque, forma parte del nuevo archivo del "espacial" museo Oscar Niemeyer (MON), uno de los acervos más importantes de pintura brasileña que es uno de los puntos altos del turismo local. Fueron 260 obras de arte —entre ellas de Tarsila de Amaral y Vik Muniz— confiscadas en la operación Lava Jato, donde los fiscales y el juez Moro decidieron enviarla al museo más famoso de la ciudad, limítrofe con la provincia de Misiones y con Paraguay. "Los turistas que contratan el tour del Lava Jato quieren saber todo especialmente del juez y ver los lugares que todos los días aparecen en los noticieros", dijo Bibiana Antoniácomi, creadora del circuito turístico. Con precios que varían entre los 70 y 100 dólares, el tour incluye el edificio de la Justicia, donde trabaja Moro, la universidad de Paraná, donde el juez daba clases de Derecho, y el centro de detención en Pinhais. "La ciudad sigue siendo atrayente por su planificación urbana y de transporte, por el Jardín Botánico y el museo Oscar Niemeyer. Pero con Lava Jato se acercó otro público", dijo la agente de viajes.

   El circuito turístico también incluye una explicación sobre cómo funciona la Justicia brasileña: la policía federal hace la investigación preliminar, la envía al Ministerio Público Federal, donde los fiscales elaboran las acusaciones y el juez Sergio Moro decide las condenas y absoluciones. A diferencia de la Argentina, el juez de primera instancia emite sentencia y no eleva a juicio el caso: en el caso de Moro, tiene como tribunal de alzada a la corte regional federal con sede en Porto Alegre, que aceptó darle "poderes excepcionales", algo que causó revuelo judicial.

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