Referéndum en Cataluña
Miércoles 11 de Octubre de 2017

Cataluña deja en suspenso su secesión para abrir un diálogo con Madrid

Puigdemont cede a las presiones y reclama una mediación internacional que ayude a superar la grave crisis de España. Enojo de los separatistas

El conflicto secesionista en Cataluña vivió ayer una jornada de infarto cuando el jefe del gobierno regional, Carles Puigdemont, declaró la independencia unilateral y la suspendió de inmediato para pedir diálogo y una mediación internacional que ayude a superar la explosiva crisis abierta con España. El giro "in extremis"tras horas de alta tensión política entre Barcelona y Madrid complica aun más un escenario ya de por sí imprevisible. El gobierno de Mariano Rajoy se apresuró a rechazar ayer el diálogo "fuera de la ley" y hoy reunirá un consejo de ministros extraordinario para decidir su reacción al paso de Puigdemont. El líder secesionista acudió al "Parlament" en Barcelona oficialmente para informar sobre el proceso soberanista. Se esperaba que pudiera aprovechar su discurso para anunciar una declaración de independencia unilateral (no aceptada por España), planteando así un desafío inédito al Estado central y un conflicto impredecible en Europa. Una hora y media más tarde de lo previsto, Puigdemont compareció ante el pleno y comenzó su esperado discurso advirtiendo de que la crisis es "un asunto europeo"y hablando de "la necesidad imperiosa de desescalar la tensión". "No esperen ni amenazas ni chantajes ni insultos de mi discurso", anunció.

Tras definir a los catalanes como "gente normal que pide poder votar", anunció entre los aplausos de la cámara: "Asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república. Esto es lo que hacemos hoy (por ayer) con toda solemnidad". A continuación, sin embargo, agregó: "Con la misma solemnidad proponemos que el Parlamento suspenda la declaración de independencia para emprender un diálogo para llegar a una solución acordada". La fórmula fue interpretada como un intento de mantener la perspectiva de ruptura sin romper puentes que puedan resolver la crisis.

La versión rebajada de la independencia irritó no solo a todo el arco opositor, que la tachó de "golpe a la democracia", sino también a la CUP, el partido antisistema que apoya al "Govern" de Puigdemont en el Parlamento y que venía exigiendo la independencia unilateral. Cuando Puigdemont terminó de hablar, los diputados de la CUP evitaron aplaudir. "Tal vez hemos perdido una oportunidad", espetó la diputada de la CUP Anna Gabriel. "Ni nosotros ni mucha gente vamos a renunciar". Si la CUP retira el apoyo a Puigdemont, podría precipitar la convocatoria de elecciones adelantadas en Cataluña.

Simbolismo

Los separatistas firmaron luego un documento titulado "Declaración de los representantes de Cataluña" que sentencia:"Constituimos la república catalana como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social". Fuentes del "Govern" explicaron que se trata de un documento "simbólico" y sin más valor jurídico que una "declaración de intenciones", pero la CUP indicó que se trata de "la declaración de independencia" y que no "incluye ninguna cláusula de suspensión", por lo que dio un mes de plazo a Puigdemont para negociar.

La confusión se apoderó también de los miles de personas que se habían reunido en las calles de Barcelona y otras ciudades de Cataluña para celebrar la supuesta independencia inmediata.

Cataluña celebró el 1º de octubre un polémico referéndum en el que el "sí" a la ruptura con España ganó con un 90 por ciento, según el "Govern". Los partidarios del "no" boicotearon la consulta, que había sido suspendida por el Tribunal Constitucional español y se llevó a cabo sin garantías mínimas. Pese al supuesto éxito en el referéndum, el plan soberanista fue sufriendo varios golpes los últimos días por la falta de apoyo internacional, la catarata de grandes empresas que vienen abandonando Cataluña por la incertidumbre y las masivas marchas contra la independencia celebradas el fin de semana.

La presión nacional e internacional continuó ayer en las horas previas a la comparecencia de Puigdemont. La Unión Europea (UE) volvió a recordar que una Cataluña independiente quedaría fuera del bloque y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, urgió a Puigdemont "a no anunciar una decisión que haría imposible el diálogo".

Preocupación

Desde Washington, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional, Maurice Obstfeld, admitió la "preocupación" por la crisis y alertó de que podría tener efectos colaterales "en Portugal y otros países de Europa", mientras que el gobierno de Donald Trump insistió en su apoyo a una "España unida".

En Madrid, la vicepresidente del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, advirtió: "Ni el señor Puigdemont ni nadie puede pretender, sin volver a la legalidad y la democracia, imponer una mediación". El diálogo "se hace dentro de la ley respetando las reglas del juego y no inventándolas a su conveniencia", remató.

Rajoy recibió ayer al líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez. Hoy decidirá su respuesta en el consejo de ministros y a las 16 horas (14 GMT) comparecerá ante el Congreso de los Diputados para hablar sobre la crisis. Madrid insiste en que tiene todas las medidas sobre la mesa para frenar una independencia, incluida la posible intervención o suspensión de la autonomía de la región.


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