El Mundo
Viernes 29 de Septiembre de 2017

Carles Puigdemont, un separatista convencido

En menos de dos años, Carles Puigdemont pasó de ser un completo desconocido a ponerse al frente del mayor desafío lanzado al Estado español: pase lo que pase el domingo, día previsto para celebrar un referéndum unilateral sobre la independencia de Cataluña, su nombre será recordado por décadas. Filólogo y periodista de profesión, en enero de 2016 llegó a la presidencia catalana casi por casualidad. Su nombre no aparecía en ninguna de las quinielas para relevar a Artur Mas cuando éste se vio obligado a dar un paso atrás presionado por la CUP, un pequeño partido antisistema que no le veía con buenos ojos.

La necesidad del apoyo de esta fuerza al gobierno catalán en el Parlamento de la región era tan importante entonces, en un momento clave del proceso secesionista, que el hombre que lo impulsó desde el inicio tuvo que retirarse "in extremis" para evitar una crisis. Y Puigdemont, independentista convencido y alcalde de la ciudad catalana de Gerona, se puso al frente del Ejecutivo regional con la misión de guiar a la región hacia la secesión de España. "No son tiempos para cobardes ni para los que les tiemblan las piernas. Nos toca asumir responsabilidades", dijo en su discurso de investidura el 10 de enero de 2016. "Soy consciente de que iniciamos un proceso que no es fácil ni cómodo. Habrá que poner valor y coraje pero no temeridad", añadió ese mismo día.

Un año y nueve meses después, son muchos los que tildan a Puigdemont de temerario y lo acusan de poner a los catalanes ante un precipicio. El político, nacido en Amer (Gerona) en 1962, materializó su gran desafío el 7 de septiembre al convocar, junto al resto de su gobierno, un referéndum independentista para el 1º de octubre pese a la oposición del gobierno de Mariano Rajoy.

Ante las críticas, él insiste en que le hubiera gustado organizar una consulta acordada con Madrid. Pero mantiene el reto. "Retirarse y rendirse sería acabar mal", argumentó hace unos días. "El deseo de votar es insobornable, hay que hacerlo. No estamos cometiendo ningún crimen". Al contrario que su predecesor en el cargo, Artur Mas, quien fue evolucionando desde el nacionalismo hacia el independentismo, Puigdemont fue siempre un separatista convencido. Puigdemont estudió filología catalana y se dedicó al periodismo hasta que entró en política. Amante del rock, es asiduo a las redes sociales, donde publica mensajes a diario. Habla español, catalán, francés, inglés y también rumano ya que su mujer, Marcela Topor y 15 años menor que él, nació en Rumanía. Con ella tiene dos hijas.

El 25 de enero de 1983, cuando tenía 21 años, el actual jefe del gobierno catalán volvió a nacer al salvar la vida en un grave accidente de tráfico que le destrozó la cara y le dejó cicatrices que cubre con su peculiar peinado, objeto de bromas hasta en su partido. Su vida política, ahora, está pendiente de un hilo. Pendiente de lo que ocurra el domingo y a partir del lunes en el marco de una crisis institucional sin precedentes en varias décadas en España.

Ana Lázaro Verde

DPA

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