Brasil detuvo a una célula terrorista que quería atentar contra los Juegos

Aunque los 10 arrestados son considerados "aficionados", juraron lealtad al Estado Islámico y entrenaban en artes marciales

Las fuerzas de seguridad de Brasil anunciaron la detención de diez "supuestos terroristas" que planeaban al menos un ataque durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La célula había jurado lealtad al Estado Islámico. Sin embargo, las autoridades se esforzaron por remarcar el carácter "amateur" de los implicados, tal vez para no crear más alarma de la que ya existe entre los turistas que visitarán la ciudad carioca a partir del 5 de agosto, cuando comienzan los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica. El pasado martes 19 de julio, un grupo brasileño desconocido, "El califato de Brasil", juró fidelidad al Estado Islámico y lanzó amenazas en árabe y portugués contra los Juegos Olímpicos en una red manejada por el grupo extremista. No quedó claro si los detenidos ayer eran integrantes de esta ignota facción, aunque el nombre de la célula desmantelada era diferente.

"Se trata de una supuesta célula terrorista, que pasó de enviar mensajes sospechosos por internet a actos preparatorios de un supuesto atentado. Los detenidos tuvieron al menos un contacto con el Estado Islámico (EI)", reveló el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes. Aunque las autoridades intentaron subrayar el carácter improvisado de los detenidos, el mero anuncio impactó de inmediato en los medios brasileños e internacionales, que observan con gran atención a Brasil, que recibirá cientos de miles de turistas durante los Juegos Olímpicos. Las autoridades destacaron que se trata de un grupo falto de organización y con todos integrantes brasileños, uno incluso menor de edad. Se comunicaban a través de redes como Whatsapp y Telegram, y llegaron a entablar comunicación con el Estado Islámico por ese medio.

"Algunos tuvieron al menos un contacto con el Estado Islámico para una especie de bautismo, un juramento de lealtad", indicó el ministro, que recalcó que se trataba de "una célula absolutamente aficionada, desorganizada", pero no dejaba de ser una "amenaza".

Los servicios de inteligencia brasileños venían vigilando a los miembros del grupo desde hace algunas semanas, debido a que intercambiaban mensajes y videos en los que exaltaban al Estado Islámico y aumentaron los controles tras descubrir contactos directos con la organización. Los imputados realizaron "el juramento de rigor, que repite alguna palabras en árabe que aparece en una grabación distribuida por el Estado Islámico y la persona las repite", detalló Moraes. Pero "no hubo una interacción directa de estas personas con el Estado Islámico. Sin embargo, a partir de eso, de ese rito, la persona pasa a creer que es del Estado Islámico, pero eso no significa que va a recibir financiamiento" explicó Moraes.

El punto crítico que desató las alarmas fue cuando la célula estableció negociaciones por internet con vendedores de armas ilegales que operan en Paraguay, con la intención de obtener un fusil Kalashnikov AK-47, aunque no se constató ninguna compra. La detención fue ordenada una vez que, en sus mensajes los miembros del grupo acordaron comenzar "entrenamientos en artes marciales y tiro", lo que fue interpretado como una amenaza real y el inicio de preparativos de un posible acto terrorista. Moraes detalló que parte de la investigación se hizo en cooperación con agencias de inteligencia extranjeras, como por ejemplo la comprobación del intento de compra del fusil. Para el ministro, la maniobra de comprar armas a través de las redes sociales, revela el carácter "aficionado" del grupo, porque una " célula terrorista organizada no compraría armas por internet". Los 10 detenidos participaban de un grupo denominado "Defensores de la Sharia", lo que parece indicar que no pertenecen a "El califato en Brasil", grupo que se dio a conocer el martes en la red Telegram que maneja el Estado Islámico.

Festejos. Los detenidos exaltaban las actividades del Estado Islámico, intercambiaban videos sobre ejecuciones del grupo y festejaron los atentados en Orlando y Niza. Uno de los detenidos pretendía viajar al exterior para "hacer un contacto personal" con el EI, pero desistió porque "no tenía condiciones financieras". Los detenidos solían indicar que Brasil no era un "objetivo", pero que "en virtud de la proximidad de los Juegos Olímpicos pasaba a estar dentro de los blancos". La identidad de los detenidos permanece bajo secreto, ya que la investigación continúa. La operación abarcó los estados de Amazonas, Ceará, Paraíba, Goias, Minas Gerais, Río de Janeiro, San Pablo, Paraná y Río Grande do Sul.

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