El Mundo
Domingo 17 de Septiembre de 2017

Berlusconi termina su exilio político y sueña con volver a gobernar Italia

La alianza entre su agrupación y otros partidos podría ponerlo muy cerca de ser nuevamente jefe de gobierno en 2018.

Si alguien pensaba que Silvio Berlusconi había dicho adiós, se equivocó. A sus casi 81 años —los cumple el próximo 29 de septiembre—, el político más controvertido del país y ex primer ministro se burla del viejo dicho que asegura que "todas las carreras políticas acaban en fracaso".

   El zar de los medios de comunicación que se convirtió en político, y que muchos consideran un precursor de Donald Trump, sobrevivió a una operación a corazón abierto, una condena por fraude fiscal y una expulsión del Senado, y sigue estando en el centro de la atención política.

   "La predominancia de Berlusconi está ahí, es real y sigue potencialmente en alza", advierte Wolfang Piccoli, copresidente de la consultora Teneo Intelligence. "Sus dotes de supervivencia son admirables, yo creo que no hay otro político como él en Italia".

   En junio pasado, los candidatos de Berlusconi ganaron en las elecciones municipales. Ahora, la coalición entre su partido Forza Italia y las derechistas Liga Norte y Hermanos de Italia podría hacerse con la victoria, según los sondeos, en las elecciones previstas para el 4 de noviembre en Sicilia, unos comicios que son una prueba de cara a las elecciones generales previstas para 2018.

   "Puedo oler la victoria en las próximas elecciones", escribió hace un mes Berlusconi en Facebook. "Cada vez más italianos me piden a mí, a Forza Italia, el centroderecha, que cambien radicalmente las cosas que no van bien en nuestro país".

    Esas palabras pueden parecer exageradas, dado que Berlusconi no puede presentarse a los próximos comicios debido a las condenas judiciales y a que Matteo Salvini, el líder de la Liga Norte, intenta reemplazarlo como líder del polo conservador. Berlusconi confía en que prospere la apelación de su inhabilitación ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, pero el fallo podría no llegar a tiempo. Además, confía en que los votantes prefieran su política a la de Salvini, con su retórica anti-inmigratoria y anti-Unión Europea.

   Para prepararse para la batalla, Berlusconi, se ha puesto en forma este verano con un régimen y se lo ha visto en un lujoso SPA donde a diario corría cinco kilómetros y hacía media hora de natación. El 4 de agosto se vieron fotos de Berlusconi en las que parecía anciano y con poco pelo, mientras que la semana pasada apareció "más en forma que nunca" y con pelo en una revista de chismes que pertenece a su grupo empresario.

   De la imagen de político famoso por sus meteduras de pata internacionales y por sus bacanales sexuales, Berlusconi se ha rebautizado a sí mismo como un estadista moderado que admira a la canciller alemana, Angela Merkel, y que puede actuar como baluarte contra los populistas del Movimiento Cinco Estrellas (M5E). "Es una figura clave que puede impedir que los populistas lleguen al poder en Italia", afirma el ex portavoz de Berlusconi y actualmente presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. "Berlusconi garantiza estabilidad, como siempre hizo".

    Pero la última vez que Berlusconi fue primer ministro tuvo que dejar el cargo noviembre de 2011 cuando el país se encontraba al borde de la bancarrota y amenazaba a toda la Eurozona. Berlusconi siempre sostuvo que esa crisis fue una estratagema pasa sacarlo del poder.

   Ahora, considera que tiene tiene ideas frescas para animar la economía, que a duras penas ha conseguido salir de la recesión. Entre sus propuestas figura la de emitir "una nueva lira", una divisa doméstica que circularía de forma paralela al euro, lo que permitiría a Italia gastar sin problemas. Pero "esas propuestas son quimeras", señala Piccoli. "Pero irreal como es la promesa de dinero fácil, igualmente será uno de los temas clave de la campaña electoral", agrega. "Sobre todo si la alianza de centroderecha se concreta, distrae la atención de los problemas reales y desafíos que Italia afronta".

   Las encuestas apuntan que la campaña de 2018 será una carrera a tres entre Berlusconi, el Movimiento Cinco Estrellas y el gobernante Partido Democrático (PD). Su líder, el ex primer ministro Matteo Renzi, renunció tras ser derrotado en el referéndum constitucional de diciembre pasado. En una encuesta publicada en septiembre por el diario La Repubblica, el M5E contaba con 28,1% de apoyos, el PD con 26,8% y los partidos de Berlusconi y Salvini el 13-14% cada uno, mientras que Hermanos de Italia sumaba 4,8%. Berlusconi podría hacerse con la mayoría de los escaños pero no lo suficiente para quedarse con el gobierno. Igual, sería un considerable triunfo personal que lo volvería a convertir en figura clave del Parlamento.

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