El Mundo
Martes 16 de Mayo de 2017

Amnistía ya documentó el infierno de Saydnaya

En febrero pasado, Amnistía Internacional había denunciado al régimen sirio por el ahorcamiento de entre 5.000 y 13.000 personas durante cinco años en la prisión de Saydnaya que ayer señaló el Departamento de Estado.

En febrero pasado, Amnistía Internacional había denunciado al régimen sirio por el ahorcamiento de entre 5.000 y 13.000 personas durante cinco años en la prisión de Saydnaya que ayer señaló el Departamento de Estado. Su investigación, titulada "El matadero humano: Ahorcamientos masivos y exterminio en la prisión de Saidnaya", está basada en entrevistas con 84 testigos, entre guardias, detenidos y jueces.

En Saydnaya, grupos de unos 50 reclusos son ahorcados por tandas y en secreto. Esta práctica se realiza una o dos veces por semana en mitad de la noche. "Los prisioneros tenían los ojos vendados", dice el informe de Amnistía, "no sabían ni cuándo ni cómo morirían hasta que colocaban la cuerda alrededor de su cuello".

Mahmud Mohamed sobrevivió a las torturas que durante tres meses recibió en esa cárcel. Lo arrestaron en 2011 por una confusión de nombres. "Eramos tantos en una celda pequeña sin ventanas que teníamos que hacer turnos para dormir. La mitad nos quedábamos de pie, para que la otra mitad pudiera descansar sobre el suelo. No podíamos respirar más que cada media hora cuando los soldados abrían la puerta para llevarse al siguiente preso a la electricidad". Muchos desarrollado llagas e infecciones de la piel por las torturas y la falta de higiene. Con un par de aceitunas y una rebanada de pan duro por día, muchos enfermaron, contrayendo diarreas mortales. "Había un muerto casi por día. A veces los dejaban hasta dos días". Puesto en libertad, Mohamed, como tantos otros que no estaban ni a favor ni en contra del régimen, buscó refugio entre los insurrectos en Líbano.Amnistía destaca que ninguno de los ahorcados en Saidnaya recibió un juicio real. Se los presentaba ante una Corte Militar, uno o dos minutos. Amnistía lleva denunciando la tortura en Siria desde 1987, mucho antes de la guerra civil que se inició en 2011.

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