El Mundo
Sábado 23 de Septiembre de 2017

Alemania se prepara para votar con Merkel de favorita

Los socialdemócratas quedaron muy lejos de los democristianos. La gran novedad sería el tercer lugar, que lograrían los nacionalistas de derecha.

Angela Merkel, favorita de las elecciones generales de mañana, y su rival socialdemócrata Martin Schulz, intentaron ayer movilizar a sus seguidores y atraer a los indecisos en un final de campaña marcado por el ascenso de la extrema derecha nacionalista. Todo indica que la democristiana Merkel logrará una cómoda mayoría contra un lejano segundo lugar del socialdemócrata. La extrema derecha, en tanto, lograría un histórico tercer puesto, superando tanto a la extrema izquierda como a liberales y ecologistas.

   En su último mitin celebrado en Munich, en el sur de Alemania, la canciller de 63 años tuvo que escuchar los abucheos de un grupo de asistentes durante su discurso. "Desde luego no vamos a construir el futuro con chiflidos y gritos", declaró Merkel, imperturbable. Se trata de pequeños grupos de la derecha populista que la han abucheado en casi cada uno de sus mitines.

   Por su parte, en Berlín, Schulz se mostró más combativo que nunca, a pesar de los malos resultados que le predicen los sondeos. El candidato socialdemócrata denunció "la frialdad social" de una canciller Merkel sin "visión de futuro". Paradójicamente, su partido comparte el gobierno con Merkel y el vicecanciller es socialdemócrata. Schulz también atacó con virulencia al partido de derecha nacionalista Alternativa para Alemania (AfD), que calificó de "vergüenza" para el país.

   A dos días de las elecciones, la Unión Cristiano-Demócrata (CDU) de Merkel y su aliado bávaro (CSU) obtendrían entre el 34 y el 36% de los votos, según dos sondeos publicados ayer por los institutos Insa y Forsa. Serán así primeros, pero no lejos del su segundo peor resultado de la historia (35,1% en 1998), según remarcaban ayer medios críticos de los democristianos. Mucho peor le iría a su rival socialdemócrata, que apenas lograría entre el 21 y el 22%, su mínimo histórico, según esas mismas encuestas. El socialdemócrata SPD gobernó por última vez con el canciller Gerhard Schroeder, entre 1998 y 2005, cuando llegó al poder por primera vez Merkel. Desde entonces ganó las tres elecciones generales y sigue hasta hoy en el poder y, previsiblemente, continuará por otros cuatro años.

   Pero más de un tercio de los interrogados aún se declaran indecisos sobre su voto de mañana. Y en todo caso es la ultraderechista AfD la que consigue el ascenso más claro en este final de campaña, alcanzando entre el 11 y el 13% de las intenciones de voto. El partido ha radicalizado su campaña, centrando sus ataques contra los inmigrantes, los musulmanes y el arrepentimiento por los crímenes nazis. "Creo que haremos un buen resultado, esperamos ser la tercera fuerza política", asegura un simpatizante, Arne Siegel, de 55 años, durante un mitín en Berlín. "Europa, el euro, los inmigrantes, hay que enmendar las leyes para que vayan en nuestro interés, en interés del pueblo alemán". La AfD rechaza las costumbres más arcaicas de los musulmanes, como el represivo vestuario femenino, algo defendido por los progresistas. Esto le recaba simpatías entre aquellos que, sin ser xenófobos ni derechistas, rechazan costumbres y valores del Islam poco compatibles con una sociedad abierta y democrática.

   Por su parte, los democristianos de Merkel no dudan de la victoria, un comportamiento que causó la irritación de los simpatizantes de AfD, que ven una nueva prueba de "la arrogancia del poder de los últimas años de Merkel", según el semanario Spiegel.

   Fiel a su estilo, la canciller simplemente ha lanzado el tranquilizador mensaje de una "Alemania donde se vive bien", al margen de los riesgos exteriores, simbolizados por Donald Trump o el Brexit.

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