MASACRE EN NORUEGA
24-07-2011 | El Mundo

"Voy a matarlos a todos"

Disfrazado de policía, el atacante lanzó una verdadera cacería humana durante hora y media.

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Oslo. — "Voy a matarlos a todos", son las palabras que, según un testigo que sobrevivió a la matanza en la que murieron alrededor de 85 personas, gritó Anders Behring Breivik cuando vestido de policía comenzó a disparar a mansalva a los cientos de jóvenes que participaban el viernes de un campamento de verano en la isla de Utoya. Según van pasando las horas, se van conociendo nuevos detalles sobre la masacre. Un joven que fue testigo de la matanza llevada a cabo el viernes tras la explosión de un cochebomba en Oslo narró cómo logró sobrevivir haciéndose el muerto.

   Behring Breivik, que permanece declarando ante la policía de Oslo, iba equipado supuestamente con dos armas —una pistola y un rifle semiautomático— cuando llegó a la isla en un bote puesto por la organización del campamento del partido, que se celebra durante una semana de julio desde hace más de 30 años y que congregaba a unos 600 jóvenes, la mayoría con edades de entre 16 y 22 años. Por los testimonios de la gente que se encontraba en la isla, es posible que más de una persona ayudara al asesino, aunque los agentes todavía no se pudo confirmar.

   Los sobrevivientes describen una escena de terror puro en el campamento. Adrian Pracon, de 21 años, que puede contarlo porque se escondió bajo los cuerpos sin vida que había a su alrededor, proporcionó, desde su cama en el hospital, los detalles más precisos, hasta el momento, de la matanza que convirtió esta idílica isla escandinava en un infierno. El joven declaró que, mientras las autoridades buscaban sobrevivientes del ataque registrado momentos antes en Oslo, el agresor "llegó a la isla vestido con uniforme de la policía y se identificó como tal". Los organizadores del campamento socialdemócrata habían reunido a los participantes en una sala de reuniones y les estaban informando de lo ocurrido en la capital noruega, cuando el supuesto agente pidió la palabra. "Reúnanse que les voy a contar lo que ha sucedido", dijo el atacante.

 

De pronto el caos.

   Durante hora y media el tirador recorrió la isla a sus anchas, caminando lentamente, sin correr, según los relatos. "Al hombre armado se le veía muy seguro, tranquilo y bajo control. Sabía lo que estaba haciendo y nos dijo a gritos que todos moriríamos", afirmó Pracon. "La gente caía muerta delante mío. Corrí por el campamento hacia el área de las tiendas de campaña. Vi al hombre armado. Dos personas empezaron a hablarle y dos segundos después estaban muertas. Llevaba un uniforme negro con bordes rojos. Parecía nazi, con el uniforme de policía", dijo Pracon.

   Utoya, a unos 40 kilómetros de Oslo, pertenece al Partido Laborista de Noruega desde los años 50. Es allí donde desde los 70 la sección de jóvenes del partido, la Liga de Jóvenes Trabajadores (AUF en las siglas en noruego) montan campamentos de verano. En esta ocasión había entre 500 y 600 personas, la mayoría jóvenes de entre 16 y 22 años. Cientos de chicos esperaban ansiosos un discurso que el premier noruego Jens Stoltenberg daría hoy en el lugar "Yo y otros dos nos quedamos tumbados boca abajo y sobrevivimos por los cuerpos que pudimos ponernos encima y fingir que estábamos muertos. Podía sentir su respiración; oír sus botas", narró Pracon.

 

Inmediatamente, cuando los jóvenes se le acercaron empezó a disparar desatando el pánico entre los acampantes, algunos de los cuales trataron de huir mientras que otros saltaron al agua e intentaron escapar nadando. Algunos se escondieron en cuevas y arbustos o subieron árboles.

Los remataba.

   Otro participante del campamento, Niclas Tokerud, estuvo en contacto con su hermana durante el tiroteo a través de mensajes cortos por celular. Envió primero un texto explicando que habían tiros en el campamento, y acto seguido, la tranquilizó diciendo que estaba escondido y a salvo.

   El hombre, de 32 años, disparaba y celebraba a gritos, según la testigo, que calcula que sonaban disparos cada diez segundos. En un intento de buscar un lugar seguro, algunas personas saltaron al fiordo y otras intentaron esconderse detrás de las rocas o arbustos.

 

El autor del tiroteo disparaba dos veces para asegurarse de la muerte de sus víctimas. Primero usaba una pistola, y después un fusil o una escopeta. "Muchos se hacían los muertos para sobrevivir", agregó en su testimonio Pracon. "He perdido muchos amigos", explica Berzingi, otro joven con los pantalones cubiertos de sangre. Dijo que usó el celular de un amigo muerto para llamar a la policía. Cuando empezó el tiroteo, la joven Emilie Bersaas corrió al interior de la escuela y se escondió bajo la cama, desde donde escuchó muchos gritos de terror. "Estuve dos horas bajo la cama. Lo sucedido no parece real, y menos en Noruega. No es algo que pueda pasar aquí", dijo Bersaas.

No era una broma.

   Los habitantes de la zona salieron en sus pequeños botes en un intento de asistir a la gente que huía en el fiordo. "Llevé a diez personas en mi embarcación", dijo Torill Hansen a la emisora NRK. "Cuando las había subido, el bote ya estaba lleno. Fue terrible cuando tuve que dejar al número once y al doce".

Lisa Irene Johansen dijo que como otros pensó en un principio que se trataba de una broma, pero cuando la gente comenzó a gritar y a correr presa del pánico se dio cuenta de que el peligro era real. Entonces consideró lanzarse al fiordo, pero al final optó por permanecer en la isla y esconderse. Ali al Hatem, de 17 años, contó que corrió tan rápido como pudo para huir del escenario del crimen tras oír los disparos. "Escuché un disparo por encima de mi cabeza y me tiré al suelo. Otros corrían en su dirección y él directamente disparó en su contra", señaló. "Sólo corrimos y corrimos y nos escondimos en la orilla".

 

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