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Unas 100.000 personas manifestaron en la Puerta del Sol de Madrid contra los recortes.
Madrid. — Con miles de ciudadanos en las calles, la prima de riesgo disparada y los sindicatos amagando con una nueva huelga general, el gobierno de Mariano Rajoy se quedó ayer aislado en el Congreso de los Diputados, donde sólo su Partido Popular (PP), con su holgada mayoría absoluta, apoyó el mayor plan de ajuste de la historia democrática de España. El propio presidente del gobierno ni siquiera estuvo presente en el pleno en el que, durante casi seis horas, se debatió el hachazo de 65.000 millones de euros en un plazo de dos años y medio, el cuarto ajuste desde que llegó a La Moncloa en diciembre.
Rajoy no se desplazó a la cámara hasta el momento de la votación, irritando a muchos. "Siento que no esté el presidente. Así no podemos seguir", se quejó el líder opositor, el socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, en un Congreso de los Diputados blindado desde hace días para evitar que las manifestaciones espontáneas contra los nuevos recortes lleguen hasta allí.
Sólo el PP votó a favor de convalidar las medidas que el viernes había aprobado ya el gobierno por decreto. Entre ellas se encuentra una fuerte suba del IVA, la supresión de la paga extra a los funcionarios y una reducción de las prestaciones por desempleo en un país en el que hay más de 5,6 millones de personas sin trabajo, el 24,44 por ciento de la población activa.
"No hay dinero en las arcas". Los representantes de varios partidos de la izquierda minoritaria se fueron de la cámara en el momento de la votación, como gesto de rechazo. El resto del arco opositor votó en contra, con una única abstención. "No hay dinero en las arcas públicas para pagar servicios", argumentó el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, al explicar los nuevos recortes. Tras los ajustes que ya sufrieron meses atrás la sanidad y la educación públicas, dos de los pilares del Estado del bienestar, el ministro defendió que España necesita "reducir servicios públicos para crecer". Montoro, que ya la víspera advirtió de que si no subía la recaudación, peligraba el pago de los sueldos de los funcionarios, presentó el nuevo tijeretazo como un esfuerzo difícil que no queda más remedio que hacer debido a la situación en la que se encuentra España.
Durante la jornada, el Parlamento alemán había dado su aprobación por amplia mayoría al rescate con fondos europeos para recapitalizar la banca de España, pese a las crecientes tensiones dentro de su coalición de la canciller Angela Merkel por los altos costos de la crisis europea para los contribuyentes germanos. Así, 473 de los 583 diputados presentes en sesión extraordinaria en Berlín dieron el visto bueno a las ayudas de hasta 100.000 millones de euros que serán otorgadas a España a través del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF). En contra se pronunciaron 97 y 13 se abstuvieron. La votación estuvo precedida de un acalorado debate en el que la mayoría de los oradores anticiparon su respaldo y algunos expresaron dudas acerca de los créditos al sector responsabilizado por la actual crisis en el país ibérico.
Asoma una huelga general. Pocas horas después de la convalidación del mayor plan de ajuste en la historia de la democracia española, miles de personas se movilizaron ayer en más de 80 ciudades del país, con la protesta central en la Puerta del Sol de Madrid, de la que participaron más de 100.000 personas. La indignación que hasta ahora se había expresado en la calle a pequeña escala fue ayer una protesta global. Los sindicatos hicieron una prueba de hasta dónde están dispuestos a llegar los españoles en su rechazo a los recortes, de cara a una probable huelga general con la que amagan para septiembre.
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