Barack Obama
Sábado 01 de Octubre de 2016

El mundo despidió a Shimon Peres, pero no a sus sueños de paz

En una emotiva ceremonia, el ex presidente israelí fue sepultado en el cementerio nacional del monte Herzl, de Jerusalén.

En un multitudinario funeral, personalidades de todo el mundo dieron ayer el último adiós a Shimon Peres, uno de los padres fundadores de Israel y recordado por sus esfuerzos por lograr una paz con los palestinos. En un emotivo discurso en el que urgió a las partes en conflicto a buscar una solución más allá de sus diferencias, el presidente estadounidense, Barack Obama, lamentó en su homenaje a Peres la pérdida de un hombre de Estado y del sueño de la paz que tuvo y quedó incompleto. "Para la generación más joven Shimon será recordado sobre todo por el proceso de paz que nunca llegó a su final", dijo Obama en su panegírico de 23 minutos. "Escucharán a sus críticos desde la izquierda, que quizás argumenten que no reconoció los errores de su nación, o a sus más numerosos críticos de la derecha, que lo calificaban de ingenuo".

La presencia en el funeral del presidente palestino, Mahmud Abbas, es "un gesto y recordatorio de los asuntos incompletos por la paz", añadió. Al tiempo que recordó el nacimiento de Peres en Polonia y el antisemitismo en Europa durante el nazismo, Obama hizo una alusión a la situación actual en los Territorios Palestinos ocupados por Israel. "El pueblo judío no nació para gobernar a otro pueblo", citó el presidente unas palabras de Peres.

La presencia de Abbas no fue bien vista en todo el mundo árabe, donde Israel sigue siendo visto como enemigo. Su propio partido, Al Fatah, sintió la necesidad de justificarlo alegando que era una oportunidad de reiterar "ante el mundo" que su gente "tiene derecho a la vida y a vivir en paz".

Frío saludo. A su llegada al cementerio del Monte Herzl, donde fue enterrado Peres, Abbas estrechó la mano del primer ministro israelí, el nacionalista de derechas Benjamin Netanyahu. Ha pasado "mucho tiempo", comentó el dirigente palestino. Ambos se encontraron de forma ocasional en algunos eventos, como una cumbre de la ONU el año pasado, pero israelíes y palestinos llevan sin dialogar sobre la paz desde 2014. En su discurso, Netanyahu elogió al ex presidente, ex premier y ex ministro como "uno de los más grandes líderes" de Israel, cuya vida pública marcó durante 60 años. Peres dedicó su vida a la lucha por lograr la paz con los palestinos, añadió en la ceremonia en el Monte Herzl ante unos 3.000 asistentes. El premier dijo que la lista de asistentes atestiguaba el peso de la figura de Peres, pero en su enumeración no mencionó a Abbas, lo que le generó críticas de una diputada de la Unión Sionista, un partido de centroizquierda. Netanyahu "no se molestó en dirigir ni una palabra amable (a Abbas), sentado entre la audiencia, después de que haya sido objeto de tamaña difamación por haber asistido" al funeral, criticó en Twitter Shelly Yachimovich.

El ex presidente estadounidense Bill Clinton, una figura clave de las negociaciones de paz fallidas de los años 90, subrayó que Peres era un "soñador". "Sus críticos a menudo decían que era naíf, un soñador demasiado optimista. Solamente se equivocaban en lo de naíf", indicó el ex mandatario. "Era un servidor del pueblo", dijo Clinton. "Nunca abandonó a nadie". Peres, fallecido a los 93 años el miércoles último tras sufrir un derrame cerebral hace dos semanas, fue galardonado con el Nobel de la paz en 1994 junto con el líder palestino Yasser Arafat y el ex primer ministro Yitzhak Rabin, asesinado en 1995, por los esfuerzos que derivaron en los Acuerdos de Paz de Oslo.

Por su parte, el escritor Amos Oz llamó a tomar el relevo de Peres y encontrar una solución pacífica para el conflicto en Medio Oriente. El también aludió a quienes lo consideraban un iluso. "Pero consiguió la mayoría de sus sueños, y el cinismo, la burla y la búsqueda de venganza quedaron atrás". No es sólo posible sellar la paz con los palestinos, sino que es imprescindible. "¿Pero dónde están los herederos de Peres?", se preguntó en alusión al actual gobierno de derecha-religioso de Israel. Los tres hijos adultos del político fallecido también se despidieron con discursos emotivos recordando pequeños detalles de su vida.

Desacuerdos. Mientras el legendario líder israelí es considerado en Occidente como un ícono de la defensa de la paz, este legado se desdibuja, o directamente se contrapone, con lo que ocurre en el mundo árabe, donde la animosidad hacia Israel sigue siendo fuerte, especialmente en un momento de estancamiento en los esfuerzos de paz. En esa región del mundo Peres aún se lo asocia con las guerras, el desarrollo del arsenal nuclear de Israel y la construcción de asentamientos en Palestina que tuvieron lugar durante su larga carrera. También se lo recuerda como uno de los miembros más destacados del movimiento sionista mundial, ficha clave del lobby judío y por las oportunidades en que negoció con Washington el aumento de la ayuda militar para consolidarse como la potencia militar más temida de Medio Oriente. En lo que sí hay coincidencias entre Occidente y el mundo árabe es que su figura y su notable y extensa carrera política quedará grabada en las páginas de historia de esta conflictiva región.

El féretro con los restos mortales de Peres fue trasladado para el funeral por miembros del Ejército y un rabino militar recitó oraciones funerarias judías. La familia, con sus hijos, nietos y bisnietos, siguió a la comitiva. Fuentes israelíes señalaron que acudieron más de 90 delegaciones de 70 países a Jerusalén, aunque la mayoría eran de países occidentales. El jueves, el féretro fue velado frente al Parlamento, la Knesset. Durante todo el día, miles de ciudadanos pudieron acercarse a rendir tributo al dirigente.

Peres fue enterrado ayer cerca de Yitzhak Rabin, asesinado en 1995 por un extremista judío que dio también un duro golpe al proceso de paz, del que no se ha recuperado. Ayer comenzó en Tel Aviv en el Centro Peres para la Paz una Shiva o ceremonia fúnebre judía (duelo de familia) que se interrumpirá durante el Shabat y seguirá mañana por la noche coincidiendo con el inicio del Año Nuevo judío.

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