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Viernes 26 de Abril de 2013

El Mundial, sinónimo de convivencia

Para otra ocasión quedará la tarea de opinar de si es tema prioritario que Argentina y Uruguay planifiquen convertirse en candidatos...

Para otra ocasión quedará la tarea de opinar de si es tema prioritario que Argentina y Uruguay planifiquen convertirse en candidatos, en forma conjunta, para organizar el Mundial de fútbol de 2030. En esta  oportunidad, la intención es otra. Se trata de pensar en estos aires que soplan por esta región del Continente, de renovar (aunque sea un poco), aquel ideario de Patria Grande de Artigas, San Martín y Bolívar. Suena exagerado hablando de fútbol, pero no lo es si se considera que el deporte es un fenómeno socio-cultural y político de relevancia. A partir de esta concepción del deporte es saludable que Uruguay y Argentina piensen en común, sin intereses mezquinos que los dividan. No siempre fue así. En el primer Mundial, celebrado en Uruguay 1930, Argentina casi rompe relaciones diplomáticas con el país vecino. El motivo: la final perdida contra el seleccionado charrúa por 4 a 2 y todo lo que rodeó a la participación argentina en ese campeonato, con un público uruguayo que le fue siempre hostil, con amenazas recurrentes al capitán Luis Monti. Esa idea tan absurda se abonó con el difícil clima político que vivía la Argentina, que desembocaría dos meses después en el golpe de Estado a Hipólito Yrigoyen. Eso sí, los vínculos futbolísticos se interrumpieron y ambos seleccionados estuvieron casi dos años sin enfrentarse. Hoy la convivencia y el entendimiento son bien diferentes.





 

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