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Sábado 03 de Mayo de 2014

El Monitor de la Educación, más de 130 años de enseñanza común

Es la revista del Ministerio de Educación de la Nación. Comenzó a publicarse en 1881. Hoy pasó del papel al formato digital.

En 1881 se publicó por primera vez la revista El Monitor (de la Educación Común, así era su nombre completo), y circuló por las escuelas argentinas, con intermitencias y en distintas etapas, en su clásico formato de papel. Fue, durante muchos años, el vínculo con el que el Ministerio de Educación brindaba las orientaciones para docentes y también "tomaba el pulso" de los avances y carencias a través de publicar los informes de los inspectores, diagnósticos y gastos. Buscó en sus inicios ser la voz autorizada de la pedagogía y la enseñanza, acompañando la tarea de los maestros. Fue así un vehículo de políticas educativas, modelo de prácticas, que contaba desde qué se decidía en el Consejo de Educación hasta cómo hacer una buena clase, o el último libro de didáctica, novedades del cine o de otro tipo de tecnologías.

Siguió publicándose regularmente hasta 1949 y a partir de ese año su periodicidad se torna más irregular, los sucesivos directores se propusieron reavivar aquella idea de acompañar la labor de los docentes en el aula y ofrecer un instrumento integrador para el sistema educativo nacional.

Publicación federal. En 2004, el Ministerio tomó la decisión de recuperar aquella historia para plasmar una publicación en diálogo con las y los docentes. Una publicación federal, con temas de debate actuales y que buscara no sólo expresar la voz oficial de un enunciador central, sino sobre todo darle lugar a las voces de los y las docentes, las escuelas y las provincias. Partíamos de la convicción de que se puede construir pluralmente desde el Estado y buscamos que la publicación fuera expresión de eso. Queríamos poner en foco un diálogo con la sociedad y con la historia de la publicación del Ministerio, por eso elegimos el mismo nombre que llevaba el primer número de 1881.

Nos propusimos hacer una revista con espacio para la literatura y el humor, para el arte, para el deporte. Mostramos maestros y escuelas con historias enriquecedoras y complejas, estimulantes para sus colegas. Una revista en que convivieran las voces de reconocidos especialistas poniéndolas en común con las experiencias cotidianas en las que las reflexiones y respuestas toman forma en las muy diversas escuelas de nuestro vasto territorio. Que recogiera la voz de ellos y no sólo enunciara una voz hacia ellos. El Monitor también le dio expresión a los programas y proyectos del Ministerio, y fue testigo de una relación escuela-Estado Nacional cada vez más sólida y consistente, cada vez más directa.

Memoria e infancias. Siempre ocupó un lugar privilegiado la educación en la memoria, las preguntas sobre las infancias, los desafíos del mundo contemporáneo, la convivencia, el cuidado, la escuela frente al dolor, la educación sexual. Tuvimos la oportunidad increíble de entrevistar a Leticia Cossettini, a Pedro Kahn, a Roberto Fontanarrosa, a Héctor Tizón, a Emilia Ferreiro, a Liniers, a Pablo de Santis, a Diego Golombek, a Lalo Mir, a Juan Sasturain, a Sara Bianchi, entre tantos otros.

Con frecuencia trimestral y con una tirada de 500 mil ejemplares primero, y 650 mil más adelante, en sus 28 números, entre 2004 y 2011, El Monitor acompañó y puso a discusión los temas prioritarios de tres gestiones del Ministerio nacional: Daniel Filmus, Juan Carlos Tedesco y la actual de Alberto Sileoni.

El Monitor estuvo en el nacimiento del Canal Encuentro y en el renacimiento de Educ.ar, junto al Plan de Lectura, a los programas de inclusión, al Programa Nacional de Educación Sexual Integral, a las orquestas juveniles del Bicentenario, a la formación docente, a la educación técnica, a los Centros de Actividades Juveniles, a los chicos que veraneaban en el mar o la sierra, a las nuevas mil escuelas, a los millones de libros.

Formato digital. Hoy El Monitor se adecua a la era de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, aprovechando las potencialidades que abre la plataforma digital, pero sin renunciar a aquella identidad que la caracterizó en más de un siglo de tradición gráfica.

Aquella revista se ha transformado hoy, por este medio, en un canal de comunicación virtual con nuestros maestros y profesores entre muchos otros hacedores de cultura, una versión digital interactiva, dinámica, de actualización frecuente, que fomenta el debate, los foros de discusión y otras formas de participación propias del formato. Estamos entonces ante el desafío de seguir teniendo una revista y una voz oficial, plural, de calidad y que recoge debates importantes de la sociedad, la política y la cultura argentinas y las pone en común.

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