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Jueves 22 de Mayo de 2008

El modelo Google

Varias de mis columnas se refieren a Google, y apenas con unos pocos cuestionamientos. Algunos entonces decidieron que estaba exagerando, y hasta ironizaron que la empresa de Sergey Brin y Larry Page quizás estuviera aportando buenos billetes en mi cuenta bancaria para que yo hablara bien de Google. Ojalá.

"¿Vos sos accionista de Google?". "¿Cuánto te pagan por hablar bien de Google?". ¿Qué, es todo bueno lo que hace Google?". Varias de mis columnas se refieren al Gigante de Mountain View, y apenas con unos pocos cuestionamientos. Algunos entonces decidieron que estaba exagerando, y hasta ironizaron que la empresa de Sergey Brin y Larry Page quizás estuviera aportando buenos billetes en mi cuenta bancaria para que yo hablara bien de Google. Ojalá.

Hace algunos años, cuando todavía no se escuchaba hablar del blog y la Web 2.0, la diversión y lo interesante de internet venían de la mano de las grandes firmas que habían decidido poner un pie en la red. Los pronósticos menos optimistas hacían suponer que el entretenimiento gratuito en internet tenía fecha de vencimiento. "Sí, ahora se puede entrar gratis, pero no falta mucho para que haya que pagar por visitar una página como la gente", decían muchos, y en aquel entonces no me animaba a negarlo. Probablemente todo apuntaba a eso: la burbuja de las Punto Com acababa de explotar y las firmas que habían apostado por internet y que habían sobrevivido al sacudón empezaban a desesperarse por un buen puñado de platita fresca.

Pero apareció Google, que en principio era un buen buscador y más tarde se convirtió en una nueva filosofía de negocios en internet. Lo que pretendía era que pagaran los anunciantes y que los navegantes decidieran de qué bolsillo salía la plata, pero que no tuvieran que poner un peso. El gran buscador salió a copar el mercado, se expandió (incluyó buscador de imágenes, mapas satelitales, un traductor) y compró sitios como Blogger y YouTube. El método Google se impuso e incluso cambió la cabeza de los internautas: ahora las buenas ideas en internet tienen competencia gratuita, por lo que no sería buen negocio intentar imponer servicios pagos para el usuario medio de la web. Es decir, todos confiamos en que en la Web 3.0 habrá que pagarle sólo al servidor que nos provee de conexión.

La Web 2.0 no hizo más que reafirmar la tendencia. Los sitios web ponen los servidores, los usuarios aportan contenido y los auspiciantes pagan. Todos contentos. El modelo de negocios en internet ahora pasa por ofrecer a los navegantes más servicios (sin costo) para contar con la mayor cantidad posible de usuarios y así conseguir publicidad jugosa.

Esto significa: Brin y Page cambiaron el futuro de internet. Y su sustento se basa en ofrecer productos de gran calidad a costo cero para consumidor final. Las empresas de internet que tienen productos similares a los de Google están obligadas a redoblar la apuesta para competir. Y los principales beneficiados (después de Brin y Page, claro) son los usuarios.

Hay algo que es innegable: el omnipresente Google tiene una gran zona oscura. No sería un buen síntoma que los demás buscadores bajaran los brazos y se rindieran ante el Gigante de Mountain View. ¿Alguien quiere que una sola empresa sea la encargada de dirigir todo el tráfico de internet? Seguramente sería, cuanto menos, peligroso. En España, por ejemplo, más del 94% de las búsquedas en la red parten de www.google.com, pero en Corea del Sur (uno de los países más conectados) pocos lo conocen: apenas lo utiliza el 1.7% de los navegantes.

Además, Google es un monstruo que se traga todo lo que signifique un buen "posicionamiento político". Compró YouTube y dejó a los creadores del sitio que sigan administrándolo tal como lo hacían antes, sólo que con 165 millones de dólares en el bolsillo. ¿Cuál es el rédito para Google? Algo más de publicidad y seguir siendo los buenos de internet. La desventaja es la misma: todo termina en manos de una sola empresa. Por eso no es bueno que Microsoft haya salido a ofrecer 46.000 millones de dólares por Yahoo!, el único competidor serio de Google. Yahoo! le cerró la puerta a una posible transacción y quien salió fortalecida fue la empresa de Brin y Page.

Jamás fui defensor de Microsoft, sobre la que siempre cayeron las sospechas de que sus prácticas casi monopólicas eran, además, poco transparentes. Pero el otro gigante, el único que pudo hacerle sombra a la empresa de Bill Gates, ahora también navega en aguas peligrosas, más aún desde que adquirió DoubleClick, la segunda agencia de publicidad online más grande del mundo (la primera era AdSense, que ya pertenecía a Google).

Más allá de quien vaya a convertirse en el dueño del mundo en la web, Google logró que esa gran herramienta llamada internet se transforme en una gran herramienta gratuita. Y no somos pocos los que estamos felices de que así sea.

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