Economía
Domingo 05 de Junio de 2016

El modelo económico de la administración Macri, a la espera de la caballería

En el ciclo de Federación Gremial se analizó la política económica. El oficialismo apuesta a que lleguen las inversiones en el segundo semestre.

"El modelo económico de Mauricio Macri se financia con deuda e inversión, pero hasta ahora la inversión no vino y no parece que vaya a venir". El ex presidente del Banco Central, Aldo Pignanelli, pintó un crudo panorama de la actualidad económica y alertó sobre las consecuencias del camino elegido por el gobierno nacional: caída de la actividad económica, alta inflación, crecimiento del déficit comercial, desempleo y, paradójicamente para los objetivos manifiestos de las autoridades económicas: mayor déficit fiscal.

Para Javier González Fraga, también ex presidente de la autoridad monetaria pero durante el menemismo, esos indicadores mejorarán hacia fines de año y sentarán las bases de un proceso de crecimiento para el año próximo. Apostó a una secuencia de recuperación de la inversión pública, financiada por la deuda tomada en el marco del pago a los fondos buitres, y en menor medida a los desembolsos privados. El blanqueo podría ayudar, estima, a movilizar el capital para las pequeñas y medianas empresas. Pero advirtió que se deben dar señales a ese sector de que no serán entregadas a las importaciones de China y Brasil. Y, en clave de interna oficialista, advirtió que "se vienen 90 días claves" para que el presidente del Banco Central administre una baja de las tasas de interés. En el mismo sentido, cargó contra los economistas oficialistas que piden mayor ajuste fiscal. "Eso sería caer en la ingenuidad política porque no hay peor noticia económica que el fracaso político de Mauricio Macri", advirtió.

Ambos ex funcionarios coincidieron en la conferencia económica que organizaron la última semana la Cámara Argentina de Comercio y la Federación Gremial de Comercio e Industria, entidad que cumplió 97 años. También del cónclave el economista y actual presidente del Banco Nación Carlos Melconian.

Un presente económico distinto y lejano a las expectativas que baten los economistas del nuevo modelo, llevó el debate al terreno del pasado y el futuro. El anfitrión y titular de la Federación Gremial, Edgardo Moschitta, lo expresó así: "Estamos preocupados por el contexto económico, político y social, venimos de desajustes macroeconómicos y debemos superar la emergencia".

Melconian apeló a la crítica de la herencia del kirchnerismo, que enumeró rápido con los tópicos que se repiten en los programas de TV. Pero admitió "ventajas" emergidas de ese mundo "abismal", como el bajo endeudamiento. Tema no menor para un gobierno que eligió la salida masiva al mercado de deuda como eje de política económica.

González Fraga no vio, en cambio, ventaja alguna en "la herencia". Por el contrario, atribuyó a la "perversidad" de la anterior administración que el infierno tan temido no se desatara antes de las elecciones. "No dejaron la economía en colapso sino al borde del colapso", se quejó en medio de reproches a la emisión de pesos y el estímulo al consumo que, como aseguró en su última polémica pública sobre celulares y trabajadores, fue artificial.

Esta diferenciación en la forma de caracterizar la herencia tiene su significado político. Y el ex presidente del BCRA hizo hincapié en la política. Sería así: mediante el derroche el kirchnerismo privó a Macri de asumir en medio de una crisis como la posalfonsinista o la de 2001, lo cual obligó a la nueva administración a asumir al menos parte del costo de "corregir los precios relativos", como se llama al ajuste realizado en los últimos seis meses.

Con este contexto de partida, otro riesgo asoma para el macrismo: la disputa dentro de los funcionarios y economistas oficialistas en torno de la velocidad y profundidad del ajuste. González Fraga milita en Cambiemos desde el radicalismo y en más de una oportunidad salió a respaldar al ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, en la sorda disputa que se dice mantiene con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Desde ese lugar, criticó a los que se quejan del "gradualismo fiscal" de Macri o piden profundizar la devaluación.

Y arengó: "Macri apeló a una agenda de shock y gradualismo, acá hay un gobierno que no cae en la ingenuidad política y que tiene como objetivo ganar las elecciones del año que viene para evitar caer en la famosa trampa del pato rengo". La conclusión para los mercados es que "no hay peor noticia que el fracaso político", del presidente.

Para el economista, quienes critican el gradualismo de Macri quieren "hacer caer al primer mandatario en la trampa que le tendieron Cristina y Kicillof, para que quede como ajustador". Y desde allí lanzó recomendaciones políticas. Advirtió que en los próximos tres meses "se juega el partido más difícil" porque el presidente del Banco Central deberá "mostrar habilidad para bajar la tasa de interés sin generar una carrera entre la tasa y el dólar".

El economista se mostró convencido de que las variables comenzarán a mejorar en el segundo semestre. Aseguró que la inflación ya está bajando y "en el núcleo duro está cercana a cero". Adelantó que Hacienda presentará en los próximos meses su plan de metas de inflación, que "básicamente es ponerse de acuerdo sobre cuál es la tasa de inflación tolerable y converger hacia allí sin provocar recesión". Es algo que, advirtió, "no puede ser sólo decisión del titular del BCRA".

González Fraga imagina una secuencia de política económica subordinada al objetivo de consolidar la posición del gobierno. La deuda tomada en el marco del apurado acuerdo con los fondos buitres le permitirá retomar la inversión pública. Entiende que se volcarán 12 mil millones de dólares en los próximos cuatro años en el área metropolitana del Gran Buenos Aires y otros 12 mil millones de dólares en las provincias del Norte a través del Plan Belgrano. Para él es clave para "disputar la base política en territorios que siempre votaron al peronismo" y ahuyentar el fantasma que más le preocupa: la historia de fracasos políticos de gobiernos no peronistas.

El regreso de la inversión privada, admitió, es más difícil. Reconoció que una de las cartas fuertes es el blanqueo de capitales. Pero también en ese terreno encendió una luz de alerta. "Hoy en el interior hay preocupación porque los empresarios temen que los van a entregar nuevamente a las importaciones de Brasil y China, y el gobierno tiene que dar señales de que no lo va a hacer".

El despegue para el 2017

Las perspectivas que entusiasman al economista se trasladan, en su plenitud, al 2017. Para este año vaticinó una caída de la actividad económica. Y ese es uno de los pocos puntos en los que coincidió con el ex presidente del BCRA en el gobierno de Eduardo Duhalde, Aldo Pignanelli.

Para uno de los referentes económicos del Frente Renovador, el modelo de Macri afronta complicaciones serias porque no se están cumpliendo las expectativas depositadas en una de sus "principales fuentes de financiamiento", como es la inversión.

"En Argentina, donde el ahorro es bajo y la fuga de capitales es mucho, es muy importante tener en cuenta cómo se financian los modelos económicos", dijo. Describió que el menemismo se financió con privatizaciones y deudas, el de la posconvertibilidad con superávit comercial, agrodólares y el default, "hasta el conflicto del campo, cuando todo empezó a deteriorarse". En esta nueva etapa, aseguró, los motores son la deuda y la inversión.

Pero opinó que este último punto está fallando por la caída de la actividad económica, la suba de la inflación y el ajuste, en un marco en el que "no hay un plan económico explícito" por parte del gobierno. La descripción y las proyecciones que dejó el ex titular del BCRA no son alentadoras. A Saber: el déficit fiscal hasta el momento fue atacado pisando la obra pública, que en términos reales cayó 50% respecto del año pasado, y hoy es probable que el rojo en las cuentas públicas sea mayor en 2016 que en 2015. El Banco Central bajó la base monetaria pero subió "enormemente" el stock de Lebac, hasta que ambas variables quedaron "prácticamente al mismo nivel". Esto, dijo, prende "una luz roja" porque "la base monetaria no para intereses y las Lebac pagan por encima del 34%", Así, el "costo de mantener este rol de las Lebac se está tornando insostenible y hay avisos de que la situación monetaria y fiscal está teniendo problemas".

Pignanelli también enumeró el peso de inflación anualizada del 41%, que pulverizó las metas expuestas por el propio gobierno. Subrayó que "en cuatro meses la balanza comercial es negativa a pesar de la venta de stocks de soja". Y puntualizó que el PBI industrial lleva tres trimestres de caída, lo que configura una recesión. "Un dato positivo, como el aumento de las ventas de autos, incluso muestra que todo ese incremento se explica por la suba de vehículos importados de Brasil".

El economista del espacio que conduce Sergio Massa vaticinó una caída de la actividad económica que oscilaría entre 1,5% y 2% en 2016. Entiende que debe haber cambios en la política económica e hizo un llamado para que el gobierno convoque a un diálogo económico y social.

Carlos Melconian admitió, que el contexto económico internacional no ayuda porque "el mundo se resiste a salir de la deflación y el peso de la deuda aumenta en relación a esa variable". El problema más inmediato para la economía argentina, dijo, viene de Brasil. Contra la doxa de los economistas ortodoxos que antes del cambio de gobierno minimizaban el impacto de la crisis del país vecino en el ámbito local, el actual presidente del Banco Nación admitió que la recesión en el gigante sudamericano lleva tres años. "Y no está claro que vaya a terminar pronto", advirtió.

"La historia dice que es una hazaña crecer cuando Brasil cae", se lamentó, y apostó a que el cambio de signo político en la región generalice una nueva ola de reformas macroeconómicas en Sudamérica. Mientras tanto, Argentina deberá aprovechar la "ventaja" que le da su bajo nivel de deuda.

"Para lograr el crecimiento se necesita una macro sana, desarrollo institucional y fortalecimiento del sistema financiero, que en Argentina es raquítico, también avanzar en una agenda de productividad, para lo cual es fundamental la inversión", dijo. Una variable clave y muy comentada, que hoy por hoy se muestra esquiva.

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