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Domingo 17 de Enero de 2016

El ministro que no cree en la inflación y combate al capital

Ante la fenomenal crisis económica y política, el chavismo ha respondido radicalizándose aún más

Ante la fenomenal crisis económica y política, el chavismo ha respondido radicalizándose aún más. Ya sin margen para otra opción racional que un viraje de 180º en sus políticas económicas, lo que hubiera significado admitir 17 años de errores acumulativos, el chavismo y Nicolás Maduro eligieron ahondar en el error con la designación del sociólogo Luis Salas al frente de la cartera económica. Es éste el núcleo de la respuesta a la pérdida de la mayoría absoluta parlamentaria en las elecciones del 6 de diciembre. Salas llega reforzado por el decreto de "emergencia económica", que da poderes extraordinarios.

Sobre la economía y cómo llevarla, Salas piensa lo mismo que Maduro pero lo enuncia de manera un poco más elaborada. Es un anticapitalista de manual. Pasó en manera directa de la Universidad Bolivariana a la titularidad del Ministerio de Economía Productiva. Detalle biográfico que recuerda de inmediato a la fallida experiencia de Axel Kicillof y su equipo de funcionarios, que también hicieron un pase directo de las aulas de la UBA a los despachos ministeriales. El viernes, luego de casi dos años de silencio, el Banco Central de Venezuela reconoció que en 2015 la inflación alcanzó el 141 por ciento; fuentes del propio instituto emisor la ubican extraoficialmente en 270 por ciento. Pero para Salas, el acuciante problema de la inflación venezolana, la más alta de América latina y tal vez del planeta, no existe. No al menos como como problema macroeconómico. Escribió al respecto el ministro: "La inflación no es una distorsión de los mercados. Es una operación de transferencia de los ingresos y de la riqueza social desde unos sectores hacia otros por la vía del aumento de los precios. En lo fundamental, esta transferencia se produce desde los asalariados hacia los empresarios". Por esto, "no tiene mucho sentido seguir hablando de inflación y escasez, cuando de lo que estamos hablando es de especulación, usura y acaparamiento". Como Axel Kicillof con sus egocéntricas clases magistrales, Salas no explica nunca por qué sólo en su país se da este fenómeno si los demás son tan o mucho más capitalistas que el suyo. Para Salas, entonces, no debe verse inflación allí donde no la hay, donde sólo hay transferencia de ingresos vía precios a los bolsillos de los capitalistas. Es que "los precios aumentan, no por la escasez en sí misma, sino por las relaciones en medio de las cuales se produce, que en el caso de las economías capitalistas están mediadas por el afán de lucro individual a través de la explotación del otro". De nuevo: lo mismo ocurre al lado, en Colombia, y en toda la región y el mundo, donde los capitalistas son tan ávidos de lucro como en Venezuela, pero no hay ningún descalabro inflacionario como en este pobre país. Nada tiene que ver, asegura el joven Salas, la inflación con la emisión galopante de bolívares, que alertan no ya los economistas sino los comerciantes, no tiene cómo ser absorbida por una producción y una oferta totalmente colapsadas. Es que tampoco cuentan para Salas los cuellos de la oferta, el desfasaje entre ésta y la demanda, muchas veces causados o muy agravados por el "cepo" de divisas en un país donde hoy casi todo bien de consumo se importa. Conviene remarcar que este delirio es enunciado por el nuevo ministro de Economía, al que además se ha reforzado con poderes extraordinarios.

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