Economía
Domingo 12 de Junio de 2016

El ministro de Producción de Santa Fe asegura que "hay sectores que están al límite"

El titular de la cartera productiva alertó por la caída del mercado interno. Y advirtió: "Hay fábricas que ya piensan en volverse importadoras".

El ministro de Producción, Luis Contigiani, es uno de los miembros del gabinete provincial que entró rápidamente en la línea de batalla que trazó el drástico cambio de políticas macroeconómicas. En diciembre, casi al mismo tiempo que anunciaba los planes estratégicos de su gestión, las medidas del gobierno nacional comenzaron a sacudir con distintos efectos las estructuras productivas de la provincia. Mientras los agronegocios despegaban con la liquidación de stocks retenidos en los últimos años, un amplio grupo de actividades industriales y agroindustriales comenzó a sufrir el triple efecto de la caída del mercado interno, el aumento de costos y la apertura importadora. La emergencia hídrica de abril complicó el dramático panorama. Contigiani dio varias la voz de alerta sobre el impacto territorial de este proceso e y se puso al frente del reclamo de los empresarios santafesinos que presentaron un paquete de propuestas para el Estado nacional regule el comercio exterior.

"Hay empresas que dicen que aguantan hasta agosto y septiembre, pero si las cosas siguen así muchos se convertirán en importadores", advirtió el funcionario. Mientras recorría Agroactiva, donde se avistaron señales de un repunte en la venta de maquinaria agrícola, el funcionario analizó lo que viene. "Ojalá el segundo semestre sea mejor, pero no es automático, se necesitan decisiones de política económica para que eso pase", dijo.

—Cómo termina la economía santafesina este primer semestre?

—Las tres variables que están comprometiendo a la industria nacional, las pymes y al sector comercial son la caída del poder adquisitivo y su efecto en la caída de la actividad económica, el aumento de tarifas y el ingreso de productos importados sobre un mercado que se achicó. Están entrando más muebles, heladeras, carrocerías, calzados, etcétera. Y ya no se puede explicar con el argumento el sobrestock de las DJAI. Eso podía ser en febrero. Ahora hay una falta de administración del comercio exterior del gobierno nacional.

—Al respecto, presentaron esta semana una propuesta junto con Fisfe

—Sí, demostramos en ese documento que rubro por rubro se pueden tomar acciones para regular importaciones. Algunos piensan que este tema se resuelve con una nueva devaluación. Ojo. Estoy convencido que entre una nueva devaluación y rendirse a los pies de la OMC hay un montón de cosas que se pueden hacer, que no se están haciendo. Abrirse totalmente va a destruir la industria nacional y devaluar agravará la crisis social que ya se vive. Pero hay un margen en el medio para implementar medidas de normas técnicas, financiamiento y regulaciones.

—¿Qué impacto está teniendo la nueva situación macroeconómica en las cadenas productivas santafesinas?

—El empleo en Santa Fe es sostenido por las pymes y el comercio. Ojalá que Agroactiva pueda expresar un quiebre y reactivar las industrias de maquinaria agrícola. Pero por sí sola, la cadena oleaginosa no va a permitir construir un país inclusivo y con desarrollo e integración territorial. Para eso se necesita un tejido económico y social más denso. Hoy hablamos de un triángulo que está afectando a sectores que son importantes para crear mano de obra. Son empresarios que en los últimos años invirtieron mucho No son empresarios ineficientes.

— ¿Estos sectores están en riesgo terminal?

—Camino mucho por la provincia y estoy en contacto con todos. Y me encuentro con comentarios que dicen: hasta agosto aguantamos, con procedimiento de crisis, y con el colchón armado hasta el año pasado, con la tasa de desempleo en su mínimo histórico, el desendeudamiento y las inversiones realizadas con los créditos del Bicentenario. Pero después el panorama se complica. Los empresarios ponen agosto y septiembre como punto límite. Y qué dicen: no me voy a suicidar, me voy a convertir en importador. Y esto lo vimos en los 90. El problema es el efecto económico y social que tiene.

—Espera un mejor segundo semestre?

—Una estrategia monetarista para bajar la inflación, una tasa de interés altísima, hacen que la economía caiga. Pero además el mayor generador de inflación en abril y mayo fue el gobierno con el aumento de tarifas. Todas estas decisiones las pagaron los sectores populares en la góndola. Ojalá la segunda parte del año sea mejor. Pero no es automático. Se necesitan decisiones políticas y económicas importantes para ayudar a que eso pase. El capitalismo moderno surgió a partir de mercados internos fuerte. La primera sugerencia es: cuidemos el mercado interno. Y en segundo lugar, a los sectores más duros del gobierno nacional les digo que la teoría monetarista como estrategia fracasó en el resto del mundo. Y si los funcionarios levantan el discurso de la ética, sugiero que corrijan algo que es importante. Si le piden sacrificios a la clase media y trabajadora argentina, no les permitan a los sectores concentrados del país hacer las diferencias millonarias que están haciendo con las Lebac. Que los que más sacrificio hagan sean los privilegiados. Si no, estoy convalidando una transferencia de recursos de la producción, el trabajo y los sectores populares, al sector financiero y del capital. Eso no viene del cielo, son decisiones de política económica. Y yo creo en la economía real.

— La gran apuesta del gobierno nacional es que el campo traccione la economía. ¿Se nota ese efecto?

—Agroactiva es una muestra a la que el gobierno de la provincia apuesta mucho porque reúne a los actores económicos y sociales que uno intenta defender y desarrollar, como las pymes, el comercio y la industria. Acá hay muchas oportunidades para los emprendedores, las cooperativas. Es posible que aquí se capte el FOB de la soja que supero los 400 dólares. Y que aquellos productores que no venían endeudados y no sufrieron muchas pérdidas por la emergencia hídrica puedan comprar maquinaria agrícola y contratar servicios. Bienvenido, porque hay muchos pueblos que dependen de la metalmecánica.

—La inversión del campo, expresada entre otras cosas en la compra de maquinaria agrícola, ¿acompaña en proporción a las medidas que tomó el gobierno a su favor?

—Yo tengo mi mirada sobre el tema de retenciones pero lo concreto es que la maquinaria agrícola esperaba, luego de esa medida una reactivación importante. Cabe recordar que habían hecho inversiones importantes con las líneas del Bicentenario e Inversión Productiva. Se preparaban para una gran cosecha y vino la emergencia hídrica. Ahora va a tratar de captar la mayor renta derivada del efecto del propia emergencia en el precio de la soja. De los sectores que recorro, es el que, salvo temas puntuales, no estuvo despidiendo.

—Qué sectores del agro lo preocupan?

—De la actividad primaria, la lechería es la preocupación número uno. También el arroz y la actividad porcina y la avicultura. Eliminar las retenciones al maíz y festejar que Argentina vuelva a exportar por los puertos el 60 por ciento del maíz en grano es un error estratégico, además de un problema coyuntural para un montón de actividades que agregan valor al grano. Nos preocupan los sectores que no salieron favorecidos por las medidas destinadas al agro.

—Perspectiva próxima campaña

—Ojalá que tengamos más trigo. Santa Fe necesita más trigo, por una cuestión de napas, de rotación y de sustentabilidad económica. Necesitamos hacer más sustentable el sistema agrícola santafesino.

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