La ciudad
Martes 31 de Mayo de 2016

El Ministerio de Trabajo citó a los dueños de Bleger a una audiencia de conciliación

Empleados de Comercio respaldó a los trabajadores con una ruidosa concentración ante el local e hizo una presentación formal.

Si con el subrepticio vaciamiento del local los dueños de Casa Bleger pretendían que el cierre pasara desapercibido, claramente no lo lograron. Apenas dos días después de que dos camiones se llevaran la mercadería de la histórica librería de San Luis 1275 sin previo aviso a ninguno de sus siete trabajadores, el gremio Empleados de Comercio realizó una denuncia formal ante la cartera laboral y llamó a una ruidosa concentración frente al negocio. Y con el tránsito interrumpido en pleno centro, la protesta se amplificó. El rumor es que los propietarios iban a proponer a los empleados pasar a trabajar al Sanatorio de la Mujer, donde también son accionistas, pero eso sí: sin indemnizarlos ni reconocerles la larga antigüedad que tiene la mayoría como mercantiles. De ese y otros temas deberán hablar hoy, a las 11, en una audiencia de conciliación "urgente" a la que fueron citados por el Ministerio de Trabajo.

Consternación, dolor por la "traición" y furia fueron algunos de los sentimientos que expresaron los empleados de Bleger ayer al mediodía, cuando ya habían recibido un fuerte espaldarazo desde el gremio y una batucada poderosa anoticiaba de la situación que pocas horas antes había publicado LaCapital.

Si no hubiera sido porque Graciela, una de las empleadas del negocio centenario, pasó casualmente por delante del local el domingo pasado y vio el par de camiones llevándose la mercadería por orden de la firma, todos habrían llegado ayer a trabajar y se habrían topado con que hasta se había cambiado la cerradura.

Por eso ayer el escenario fue otro. Ya no sólo de desolación e indefensión, sino de bronca.

De hecho, la Asociación de Empleados de Comercio tomó la problemática desde primera hora y se presentó en la sede de la cartera laboral, en San Lorenzo y Ovidio Lagos para realizar una presentación formal.

De hecho, la directora regional de Trabajo, María Belluccia, confirmó que los dueños de Bleger, una SRL, no transitaban legalmente por ningún proceso de crisis ni de quiebra y el Ministerio recién se enteró de la situación por el diario y la inmediata presentación del gremio.

"Acá no hemos recibido ningún planteo, por lo que los convocaremos a una audiencia urgente", adelantó la funcionaria. De hecho, poco después la cita a los socios principales de la empresa, Alfonso y Pablo José Mariano Quaranta, se formalizó para hoy a las 11.

Al encuentro en la cartera laboral asistirán los empleados acompañados por el gremio. "Si no aparecen vamos a bloquear el Sanatorio de la Mujer", amenazó el secretario general de los mercantiles local, Luis Batistelli, para afirmar que los "dueños abusaron de la buena fe de la gente, pero deberán hacerse cargo".

La abogada del sindicato, Melina Vilotta, contó que los trabajadores "creyeron ingenuamente en la palabra" que les dieron los responsables de la firma cuando "empezaron a hablar de crisis y les dijeron que iban a vender el negocio con ellos adentro, garantizando su continuidad laboral".

De arranque la abogada dejó algo claro: si el local cierra, los empleados deben ser indemnizados. Y su eventual contratación en el área de la sanidad ya será harina de otro costal.

Confiar. Los testimonios de los trabajadores de Bleger, agolpados ayer ante las persianas bajas y bajo el cartel de Empleados de Comercio, fueron conmovedores. La mayoría tiene una antigüedad de entre 20 y 30 años en el local y de pronto se vieron "traicionados en su buena fe".

"Ayer (por el domingo) nos enteramos de esto por la compañera que pasó y no lo podíamos creer: nadie dio la cara", contó María del Carmen Ispide, con 24 años en Casa Bleger, para recordar que el apoderado de la firma, Leonel Cristian Uría, que era quien siempre estaba en el local, ya les había adelantado algo sobre que "la cosa no daba para mucho más".

Aun así, recordó su compañero Ismael Correa, con 25 años de antigüedad y cuatro hijos a cargo, jamás pensaron que sus empleadores iban a "actuar como ratas".

"Si hubiesen sido más gente habríamos podido hablar", dijo, y por eso prometió "dar pelea" para obtener lo que les "corresponde" después de años de "cuidar el negocio como propio".

También Graciela Aristimuño, pronta a cumplir tres décadas como empleada de Bleger (y esposa de un trabajador de la firma Gafa, que acaba de suspender a 360 operarios), dijo estar "muy dolida por la actitud" de los dueños.

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