El Mundo
Sábado 23 de Julio de 2016

El miedo a los ataques terroristas en Río ya ahuyentó a 20 mil turistas

La espectacularidad con que el gobierno de Brasil anunció la detención de una célula de EI hizo caer las reservas para presenciar los Juegos.

El temor a ataques masivos llevó a 20.000 turistas a cancelar sus reservas hoteleras para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, según un informe difundido después de que diez brasileños detenidos bajo sospecha de estar vinculados con grupos terroristas fueran enviados a una cárcel de máxima seguridad en Mato Grosso do Sul. Lla dirigencia musulmana en San Pablo advirtió sobre el riesgo de que se declare una ola de "islamofobia", mientras que familiares de los detenidos descartaron cualquier vínculo con la insurgencia, un tema que domina la agenda de seguridad de los JJOO que comenzarán el 5 de agosto.

Desde el gobierno, en tanto, existe preocupación sobre un efecto «boomerang» que pudo tener la difusión de las detenciones, ya que se estima que en las primeras horas que siguieron a los operativos se cancelaron 20.000 reservas hoteleras para el mayor evento mundial que acogerá la ciudad maravillosa. "El propio gobierno trabaja con la información de que 20.000 personas cancelaron reservas por causa de las noticias", dijo ayer Folha de Sao Paulo.

Los detenidos fueron trasladados a un penal fuertemente custodiado de Mato Grosso do Sul, Estado fronterizo con Paraguay y Bolivia, donde está arrestado el mayor narcotraficante de Brasil y amo del crimen en las favelas de Río, Fernandinho Beira Mar. Según informó un vocero de la Policía Federal, los arrestados, la mayoría considerados «amateurs» por el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, fueron situados en celdas separadas a la espera de los interrogatorios judiciales. Según el gobierno interino de Michel Temer, fueron detenidas estas personas de religión musulmana luego de que varios de ellos exaltaron los atentados en Orlando y Niza y también por haber «jurado fidelidad» al EI. Las detenciones fueron ordenadas en base a la ley antiterrorista sancionada en marzo por la suspendida presidenta Dilma Rousseff, a pedido de la comunidad de inteligencia, para la protección de las olímpíadas. Especialistas alertaron sobre el peligro de alejar a los turistas con la difusión de grandes operativos en los que son apresadas personas sin antecedentes criminales y considerados amateurs.

El tono con que el gobierno de Temer presentó este caso chocó con el del juez de la causa, Marcos Josegrei da Silva, de Curitiba, Estado de Paraná, fronterizo con Argentina y Paraguay. El magistrado dijo que los detenidos intercambiaban mensajes en las redes sociales en los que reivindicaban el terrorismo y citaban los JJOO como una oportunidad, pero que por ahora no pueden ser acusados de terrorismo. "No estamos diciendo que sean terroristas, que van a cometer esos atentados, que van a cumplir sus amenazas, pero un juez, en una situación de esas, no tenía otra alternativa que ordenar detenerlos", comentó el magistrado.

Ante las críticas sobre la falta de certezas de que los detenidos tengan reales vínculos con organizaciones terroristas, la comunidad musulmana de San Pablo reaccionó al pedir una investigación con transparencia pero responsable debido a que se pueden lanzar olas de islamofobia. "Hay una creciente islamofobia por parte de los organismos que deberían darle seguridad a la sociedad y hay medios que informan en forma irresponsable", dijo el presidente del Consejo de Etica de la Unión de Entidades Islámicas (UNI), Jihad Hammadeh.

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