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Miércoles 08 de Abril de 2015

El mérito fue alinear la tropa

Si hay algo que el Tolo no podrá reprocharles a sus futbolistas es la fidelidad con la que se manejaron para encauzar un partido que rápidamente reveló el misterio del resultado.

Los enfoques posteriores a los partidos no siempre dicen la verdad para explicar la actuación de un equipo. Porque el fútbol habitualmente se rige más por el imponderable que por lo establecido. Una pelota en el palo o una jugada mal terminada suelen tener la fuerza de una patada trapera para espantar la justicia y distorsionar la imagen de los merecimientos. Lo que realmente vale es el contenido. Y en ese sentido, Américo Gallego puede sentirseorgulloso por el alto grado de compromiso colectivo que le demostraron los jugadores para sacar la cara por él en el triunfo del lunes contra Unión.
 
Si hay algo que el Tolo no podrá reprocharles a sus futbolistas es la fidelidad con la que se manejaron para encauzar un partido que rápidamente reveló el misterio del resultado. Y lo hicieron cuando el reloj de la impaciencia empezaba a apoderarse del ánimo del hincha tras la oscura producción en Córdoba frente a Belgrano. Ni al más incrédulo del ciclo de Gallego esta vez se le cruzó por la cabeza que Newell’s no iba a ser el que pegara el puñetazo para quedarse con la última palabra. Pero para que el equipo mostrara esa prepotencia mucho tuvo que ver la muñeca del DT. Lejos estuvo el Tolo de actuar con una venda en los ojos para planificar lo que más le convenía. Su mérito fue alinear a tiempo a una tropa que en algún momento insinuó con escapársele de las manos.

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