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Sábado 05 de Julio de 2014

El mercado de agroquímicos se le planta a las malezas

(Por Jorgelina Hiba / La Capital). _ Productos nuevos y otros que se reciclan van de la mano con prácticas de manejo integradas que precisan capacitación.

El mercado de agroquímicos siente de lleno el impacto de la explosión de las malezas resistentes en la zona núcleo agropecuaria y se mueve rápido para adaptarse al nuevo escenario con herramientas de control que incluyen tanto productos nuevos (y otros renovados), como prácticas de manejo diferentes a las que se habían estandarizado en la agricultura argentina a partir de la década del 90.

Ya sin recetas mágicas al alcance de la mano, los nuevos paquetes de control de malezas incluyen necesariamente la rotación de agroquímicos con especial atención en no repetir los modos de acción durante un mismo ciclo, a lo que habrá que sumar más y mejor capacitación y la vuelta fuerte al trabajo en el propio terreno.

Todo esto fue materia de discusión durante el último Top Ciencia organizado en Buenos Aires la semana pasada por el gigante químico de origen alemán Basf, que planea lanzar en los próximos cinco años hasta 11 productos para combatir esta tendencia, cinco de los cuales ya fueron presentados o están en prelanzamiento a lo largo de 2014.

Un dato llamativo es que si bien algunos productos son nuevos, otros fueron rescatados del baúl de los recuerdos ya que dan soluciones a problemas que parecían desterrados de los campos argentinos.

Pero además, la multinacional —que destina casi dos millones de euros por dia a investigaciones agrícolas— apunta sus cañones al programa de "Experto en Malezas", desde donde se pregona que a partir de ahora habrá que ensayar no sólo con diferentes productos sino tambien con otras metodologías de control.

Es que el tema malezas explotó y es la preocupación preponderante de productores, técnicos e investigadores tanto del sector privado como de los actores públicos.

"Las malezas son el tema, las empresas y los investigadores están volcados a las resistencias y en eso ya no hay vuelta atrás, era una cuestión de tiempo porque la biología es así, ahora tendremos una necesaria vuelta a los profesionales, no sólo al agrónomo sino también al contador, porque los márgenes se han achicado mucho en los últimos tiempos", señaló Esteban Bojanich, coordinador técnico de productos para agricultura de Basf.

NUEVO PARADIGMA. Ricardo Paglione, responsable técnico de cultivos de soja y maíz de la multinacional germana, afirmó que durante los últimos años la problemática cada vez más persistente de las malezas tolerantes o resistentes llevó a Basf a poner en práctica el programa de "Experto en Malezas".

"Nos dimos cuenta de que no solamente éramos fuertes en fungicidas, un sector que lideramos desde hace muchos años, sino que teníamos que salir fuerte en malezas porque es un problema que se volvió el número uno para el productor".

Con los fungicidas en segundo plano, la compañía apuntó sus cañones a las malezas resistentes con toda una paleta de soluciones y el lanzamiento de hasta 11 productos en los próximos cinco años.

Paglione relató que esto llevó a que todo el equipo de la firma "comience a preparase y capacitarse" con especialistas en la materia no sólo para la identificación, sino también en la ecofisiología de las malezas.

"Armamos este programa para capacitarnos y para poder recomendar estos productos junto con un manejo racional de las malezas, esto implica que podamos aconsejar una rotación de familias químicas que ayude a evitar los problemas de resistencias que hoy aparecen".

La rotación de productos significa que al tener tantos ingredientes activos diferentes, y tantos modos de acción, se pueda prevenir que otras malezas también se manifiesten como resistentes.

Lo que empezó siendo un problema marginal en algunas zonas determinadas del país, hoy se expande y multiplica en casi toda el área central agrícola nacional.

Para el experto, la rapidez del fenómeno se explica en parte por la mala llegada al productor de buenas prácticas agrícolas a través del manejo racional. "Los principios activos estaban, pero no llegamos al productor con la concientización debida", dijo, para agregar que en la actualidad trabajan junto a instituciones oficiales como las universidades o el Inta porque "no toda la responsabilidad es de los laboratorios".

Fin de la receta única. Paglione tomó como ejemplo la aparición hacia 2003 de las enfermedades de la soja, una situación ante la cual los productores no estaban preparados a pesar de que desde el sector privado ya tenían soluciones. "Llevó tres o cuatro años hasta que madurara el mercado, y hoy existe un 60 por ciento de aplicación de fungicidas".

En este sentido la consolidación del modelo del glifosato y la siembra directa, que fue una solución durante los últimos años, "relajó a los productores, que ahora se preocupan".

La multiplicación de las malezas resistentes llevó a que tanto los laboratorios como las instituciones tuvieran que volver a formar gente nuevamente, algo que no se veía desde los años 80. "Tuvimos que formar nuevos agrónomos porque hasta hace poco todo se solucionaba con algún litro mas de glifosato", sentenció.

No es fácil compatibilizar los tiempos de la investigación con los que impone la realidad en el terreno. En ese punto, el especialista relató que cada producto que se presenta tiene detras suyo años de desarrollo y un proceso de descarte o elección muy variable según cambian las circunstancias.

"La empresa está en este momento con 3 mil proyectos diferentes y hay gente que tira ideas que pueden parecer locas y después comienzan a andar, o tal vez el problema nunca aparezca y el proyecto muere en un cajón".

Paglione recordó que Basf invierte 200 millones de euros por cada molécula que saca al mercado. "Esos diez años de trabajo implican esa inversión".

EN TRANSFORMACIóN.Desde Basf tomaron nota del cambio de escenario y lo registran en primer plano: "el avance del tema malezas es constante y progresivo, la propagación es notable y si bien es un problema que se gestó de a poco, explotó en los últimos tres años. Es el problema que hace que el teléfono te suene a toda hora", graficó Mariano Anzini, gerente de desarrollo técnico de mercado.

El panorama es complejo y ya no hay soluciones mágicas a la vista, ya que algunas malezas se empiezan a hacer resistentes a más de una cosa y aparecen en zonas que antes parecían fuera de peligro.

Eso pasa con el yuyo colorado, que se ha distribuido en toda la zona central del país de manera indiscriminada ya que se hizo resistente a las dos formas mas comunes que había de controlarlo.

"Hoy en dia no hay una solución única para el amaranthus palmieri, ninguna empresa puede decir que con algo solo se soluciona", dijo, para agregar que de allí surge el programa «Experto en Malezas», un plan de acción que implica "saber, pensar, planificar, volver 15 años atrás, bajarse de la camioneta y recorrer el campo".

Aunque nadie ponga en duda que el paquete siembra directa, glifosato y soja resistente permitió el desarrollo y la extensión de la agricultura argentina, hoy esa receta se terminó y hay que volver a repensar todo el sistema productivo.

"No sólo precisamos mejores herramientas como los herbicidas, también prácticas agronómicas como la rotación de cultivos y de químicos".

Las nuevas coordenadas del sector llevaron a que la inversión en herbicidas en los últimos años creciera a una tasa de dos dígitos de 2010 a esta parte, con diferencias notables según la zona.

En regiones como el sur de Buenos Aires los problemas son menores, pero en otras partes como el sur de Córdoba y de Santa Fe la inversión pasó de 20 a 100 hectáreas. "Existen lotes donde si no se controla el palmieri no se siembra", afirmó.

En base a todo esto, desde Basf diseñaron el programa de control de malezas, un programa que implica mas que una aplicación incluso con productos que no sólo son de Basf, con rotación de modos de acción.

Justamente ese es el concepto que domina el nuevo escenario: los modos de acción de los herbicidas. "Hay que rotarlos para que no haya mal uso", dijo Anzini, quien explicó que al lado de la marca de cada producto aparece una letra que es la nomenclatura internacional de los modos de acción.

"A partir de ahora vamos a resaltar con la misma importancia que la marca el modo de acción, no se debe repetir la letra en cada ciclo y para hacerlo bien hace falta entrenar puertas afuera y puertas adentro, ya que existe toda una generación de técnicos jóvenes que tienen que volver a aprender otra realidad", apuntó.

Respecto a los productos en particular, el ejecutivo señaló que este año la marca lanzó cinco herbicidas que se encuadran dentro del programa de Expertos en malezas.

Uno de ellos es el Optill para barbecho de soja, que con dos modos de acción es la evolución de un producto "super exitoso" como fue el Heat. "Es una evolución con control residual, con efecto mas largo", informó.

El segundo producto es el Valist para maíz, que combina el sistema de producción Clearfield con la molécula herbicida Kixor. "El tema Clearfield fue lanzado a fines de los 90, tuvo su auge y luego desapareció a manos del RR, pero hoy vuelve a renacer".

También se lanzó el Signum, que presenta un modo de acción que hasta ahora Basf no tenía en su portafolio.

A nivel prelanzamiento, la empresa prepara dos productos: el Frontier, que Basf discontinuó en 2005 y que vuelve con el mismo actvo pero con una versión mejorada ya que "aporta una solución que no teníamos y eso es algo que pasa, con el cambio en la dinámica de malezas herramientas que no aportaban demasiado hace una década hoy renacen".

Además se está prelanzando un Dicamba de baja volatilidad mucho mas amigable con el ambiente, también para barbecho de soja.

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