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Martes 05 de Julio de 2016

El mejor jugador del planeta

En "Carta de Lectores" del 29/06/2016, una persona identificada con el DNI 11.270.762, hace todo lo posible por desprestigiar a Lionel Messi.

En "Carta de Lectores" del 29/06/2016, una persona identificada con el DNI 11.270.762, hace todo lo posible por desprestigiar a Lionel Messi. A lo largo de su pobre exposición, adjetiva de ciegos e ignorantes a los aficionados, periodistas, y demás individuos vinculados al mundo del fútbol, que coinciden en que Lionel es el mejor jugador del planeta. Es muy probable que esta persona no se haya preguntado a sí misma, si la equivocada no es ella. Veamos. Manifiesta que Messi es un fracaso desde 2006, y se olvida que desde esa fecha ganó 18 campeonatos españoles entre Regionales, Liga, Copa del Rey y Supercopa; tres Champions UEFA y tres Supercopas Europeas, tres Mundiales de clubes, un Juego Olímpico con Argentina, cinco Balones de Oro, el Balón de Oro Mundial 2014, máximo goleador histórico de España y máximo goleador histórico de la selección Argentina, entre otras distinciones. Le recuerdo que si bien todos estos palmares los obtuvo con el Barcelona (excepto ser el máximo artillero histórico argentino), lo hizo jugando contra equipos alemanes, franceses, ingleses, italianos, portugueses, entre otros. Lo cual derrumba su teoría de un complot español en connivencia con la FIFA para que Messi se destaque y bata records tras records. Todo un disparate. También expresa que no tiene garra, alma, ni carácter. Me pregunto si ha visto realmente los partidos, y si no observó que Messi fue marcado siempre por tres, cuatro o cinco jugadores chilenos. ¿No se enteró que fue el jugador que más infracciones recibió? Y lo mismo pasó con las anteriores finales. La diferencia es que en el Barcelona cuando está rodeado, siempre hay alguien que se le muestra para un pase y cuando lo asiste, define. Por otro lado, si bien es cierto que hay jugadores apenas superiores a la media que van a Europa, siguen siendo mediocres, y nadie los recuerda hasta que regresan al país como salvadores del club que los vendió. Obviamente no es el caso de Messi. Por último, no es posible comparar a Messi con Maradona. Por el momento, Messi estaría un escalón más abajo, sólo le faltaría salir campeón de un Mundial para subirse al podio. Para eso, seguramente será necesario que el seleccionado cuente con jugadores de la talla de Valdano y Burruchaga, que cuando enfrentaron al arquero Schumacher definieron con notable precisión, a diferencia de lo que hacen habitualmente Agüero e Higuaín. En cuanto a Kempes está muy por debajo de los dos, sólo se lo recuerda por el Mundial 1978, con un equipo de grandes jugadores, en un campeonato con 16 equipos. Messi a pesar de sus 66 goles en la selección, sólo logró un Mundial Sub 20, un Olímpico, dos subcampeonatos de América y un subcampeonato Mundial, lo cual no es poco. Queda claro que para alcanzar el objetivo mayor, necesita un equipo que respalde al más grande, al "jugador de otro planeta", al cual la mayoría de los hinchas de fútbol del mundo esperan disfrutar por muchos años más. Por todo lo expuesto mi amigo, le pido que recapacite, Messi será hincha de Newell's, jugará en el Barcelona, pero primero es argentino, y por eso somos la envidia del resto del mundo.

Carlos D. Campagna

DNI 12.524.361


Acusado injustamente

En el Carrefour de Pellegrini 3250, a las 19.30 del 1º de julio pasado, me encontraba, junto a mi hijo de 8 años, abonando en la caja. Se me acercó personal de seguridad y me dijo de muy mala manera que mi hijo había tomado un yogurt y que tenía que pagar por el mismo. Le manifesté que mi hijo no había tomado nada, que se debía haber confundido, y le solicité ver el video donde pudiéramos comprobar la acusación. Se negó a mostrármelo y me volvió a increpar para que pagara lo que según él, mi hijo había consumido. Hice llamar a un supervisor, que también acusó a mi hijo. Ante la impotencia y la indignación de ver la cara de mi hijo llorando por algo que nunca hizo, pedí el libro de quejas y exigí ver el video con autoridades del supermercado para que alguien se hiciera cargo y pidiera perdón por acusar erróneamente. El supervisor volvió a los 10 minutos diciéndome que "hubo un error" y que el que salía en el video, efectivamente, no era mi hijo, que se confundió el guardia. Ninguno de los de seguridad me quiso dar su nombre ni me mostró ninguna identificación, los empleados del supermercado me dijeron que la seguridad no tiene nada que ver con el supermercado. Tampoco me dieron los nombres de los acusadores. ¿Puede una persona sufrir semejante maltrato y acusaciones falsas libremente? Maltratan a un chico de ocho años, lo hacen pasar un momento espantoso y no se puede hacer nada. ¿Así trata el supermercado Carrefour a sus clientes? ¿Acusa a la gente sin chequear antes el video? Como padre trato de inculcar valores a mis hijos y no puedo creer que gente que hace tan mal su trabajo actúe con tanto maltrato injustamente, sin medir el daño y la angustia que causan en un niño acusándolo de algo que jamás hizo.

Rodrigo Díaz

DNI 24.151.389



Aquellas últimas veces

No puedo borrar aquellos días, los últimos que la vería. Cuando se animó a estar conmigo a solas, lejos de su reparo. En un sillón estuvimos abrazados, escuchando el canto de quienes persisten en querer enamorarse. Cuán lejos en el tiempo yace ese mágico momento. El toque de queda de la noche entregó una revelación sin precedentes. Retendré por siempre aquel instante en el que confiesa el más reprimido de sus sentimientos. Afirmó lo que pretendía callar, lo que había silenciado a pesar de mis esfuerzos. Lo hizo casi murmurando, sabiendo que desde allí no habría vuelta atrás. El alba del día siguiente auspiciaba un nuevo encuentro. Imborrable aquella última tarde, simplemente abrazados en compañía de la música. Como era habitual, en un auto que pretendía evitar su partida. La despedí hacia un viaje del cual nunca regresaría; por lo menos, no hacia mi vida. Su mirada, fija en mis ojos, sabedora de que allí todo terminaría. Entonces detenida en una prisión erigida con el hierro del miedo, la culpa y la costumbre, fui incapaz de liberarla. Su ausencia jamás pudo ser disimulada. Mi único consuelo es que mi distancia le ha sido útil en su camino. Vivo alejado de la mujer que amo, atemorizado por caer en el olvido. No puedo estar con ella, no debo. Pero al evento de que la soledad diga presente en su trayecto, dejaré rastros de que el tiempo no ha podido con su huella. Y si el tiempo no ha vencido a lo que siento, a pesar de su fama de imbatible, entonces sabrá que ella es el amor de mi vida. Y así quizá nacerá la era de empezar a creer en lo que no se ve, dejando de lado el anhelo de entender lo que se siente.

Norberto Antonio Gabetta

DNI 16.163.721


Un trabajo para David

Uno de mis recorridos diarios es bajarme del colectivo en las calles Uruguay y San Martín. Desde hace tres meses observo un hombre de 35 años aproximadamente, en silla de ruedas, pedir amablemente dinero. Siempre me llamó la atención que mucha gente lo saluda, colabora, lo conocen bien. David está siempre bien vestido, se lo ve un hombre de bien. ¿Qué haría pidiendo?, me preguntaba cuando lo veía al bajar del colectivo. El martes 28 de junio me animé a acercarme. Dije "hola, mi nombre es Inés. Me gustaría preguntarte qué te llevó a pedir en la calle? Muy correcto, me contestó que tiene tres hijos que mantener. Le pregunto si no consigue trabajo y me responde que por su estado no le dan. David tuvo un accidente en una construcción en el año 2011, donde se fracturó la columna, y luego de que le pusieran una plaqueta el resultado fue devastador, no funcionó la cirugía. Tiene una historia de abandono en su infancia y a pesar de todo elige pedir para ayudar a sus hijos. Charlamos un rato muy breve porque yo debía ir a trabajar. Le pregunté si quería que contara su historia en la carta de lectores de La Capital para ver si alguien podía darle trabajo. Lo cuál respondió que si conseguía trabajar me "haría un monumento". Entre risas contesté que no era necesario, que trabajar es un derecho que él tiene y que sin dudas se merecía el mejor trabajo del mundo. Le pedí un número de teléfono, contestó que no tiene porque cobra 2.700 pesos de pensión y no puede pagarlo. Le dije que no se preocupara, que yo sabía que lo encontraría en la misma esquina. Con todo lo relatado, no pido un favor para David, pido que se cumpla el derecho al trabajo. Si alguna empresa está necesitando un empleado, David quiere trabajar, cuenten con él. Dejo mi correo electrónico: minesc2003@hotmail.com. Y ya saben que a David Bentancour lo pueden encontrar algunos días a la semana en Uruguay y San Martín. Gracias.

María Inés Coccolo


Autoconciencia e hipocresía

Creo que así podríamos definir los dos males que nos están aquejando a todos en estos últimos años a la hora de analizar los problemas que tenemos como sociedad. ¿A qué trato de referirme? Simplemente al hecho de que cada vez que un problema social nos aqueja terminamos en la búsqueda de un culpable a través de análisis un poco confusos que evitan encontrarse con nuestra propia responsabilidad. Seguramente peco de simplista pero nos tenemos que hacer cargo de que al ser seres sociales, necesitamos vivir agrupados, y todas nuestras acciones van a ser parte de la solución y parte del problema que analicemos. Para ejemplificar mi idea: si un rosarino se queja de una ciudad sucia, termina de fumar un cigarrillo y tira la colilla al piso, eso implica falta de autoconciencia porque no se da cuenta de que es parte del problema, o hipocresía si se da cuenta e igualmente lo hace. En otro extremo, mucho más controvertido, si voy a un recital en un lugar cerrado y tiro una bengala, tengo que ser consciente de la propia responsabilidad que tengo si se produce un incendio, lo mismo si decido "jugar" con drogas que pueden causar la muerte. Muchas veces desviamos la atención con razón, pero creo que no hay que olvidarse de las responsabilidades básicas y propias individuales. No hay que perder la responsabilidad que cada uno tenemos por el cuidado de nuestra propia vida y entorno, y por enseñar a los cuiden y se cuiden.

David Mattos


Las tortugas se aligeran

O es la naturaleza, o bien un éxito no menor del gobierno, que las tortugas tengan más velocidad. Estamos viendo a diario, y no sin asombrarnos, cómo empezó el desfile cívico por los tribunales, de improviso nuestros jueces despertaron de su letargo, cosa que de haber ganado el kirchnerismo hubieran seguido durmiendo el sueño eterno en los cajones de nuestros jueces. El desfile de los que ya vamos conociendo debe continuar hasta el último peldaño de la pirámide del saqueo, nadie medianamente inteligente puede creer que estos son los principales cabecillas de la corrupción. Entre las muchas cosas que el pueblo espera es que la Justicia actúe con celeridad. El pueblo ya no se conforma con palabras, quiere ver hechos concretos, el pueblo está hambriento de justicia y quiere volver a creer en ella. La ciudadanía espera cambios y entre ellos está la Justicia, es de esperar que el gobierno no desaproveche esta oportunidad de hacer ver que los cambios se están produciendo.

Manuel Castilla

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