El Mundo
Miércoles 25 de Mayo de 2016

El litigio sobre el mar de China meridional

Barack Obama llamó ayer a resolver de manera pacífica el conflicto territorial en el mar del Sur de China, donde seis países se disputan centenares de islas y atolones.

Barack Obama llamó ayer a resolver de manera pacífica el conflicto territorial en el mar del Sur de China, donde seis países se disputan centenares de islas y atolones. El presidente pidió a las partes implicadas una resolución pacífica negociada conforme a la legislación internacional y defendió el derecho de los países a la libre navegación en una región que acoge un tercio del tráfico mundial marítimo. "Las grandes naciones no pueden intimidar a las pequeñas", dijo Obama en Hanoi. La respuesta no se hizo esperar: el gobierno chino pidió ayer a Washington que "respete los esfuerzos" realizados por Pekín y otros países asiáticos "para mantener la paz y la estabilidad" en el mar de China Meridional. "EEUU siempre habla de si los países son pequeños o grandes, pero el tamaño no debería ser el parámetro para determinar quién tiene razón", defendió Hua Chunying, vocero de a Cancillería china. Asimismo, cuestionó a Obama por pedir que se respete el derecho de los países a la libre navegación en esas aguas, que acogen un tercio del tráfico mundial marítimo.

China y Vietnam están divididos por la soberanía de las islas Spratly y Paracel, en el también llamado mar de China Meridional, donde otros países como Filipinas, Malasia, Taiwán, Indonesia y Brunei, también sostienen reclamos marítimos. En mayo de 2014, unas protestas antichinas en la región central de Vietnam contra los intereses territoriales de Pekín se tornaron violentas y terminaron con dos ciudadanos chinos muertos y un centenar de heridos.Las marchas fueron convocadas después de que un buque chino colisionara con otro vietnamita que intentaba impedir la instalación de una plataforma petrolera de la compañía estatal china CNOOC. La plataforma estaba situada originariamente en aguas al sur de Hong Kong, pero fue trasladada a las cercanías de las Paracel (que los chinos llaman Xisha) a inicios de mayo, lo que fue considerado como una acción "ilegal" por Hanoi.

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