Selección argentina
Jueves 10 de Noviembre de 2016

El Kily de la selección

El ex volante canalla defendió diez años la camiseta albiceleste y los partidos que más esperaba eran "contra Brasil" porque "a esa camiseta no la quiero"

Lo encontrás en Rosario. Su lugar, siempre cerca de algo que tenga que ver con Central. Pero él es un tipo de selección. De la Argentina. Sí, de la albiceleste. En la que jugó 56 cotejos y convirtió 9 goles, entre 1995 y 2005. Y defendió los colores con su estilo tradicional, dejando todo en cada partido. Como en cada clásico frente aBrasil, en los 9 que jugó, que es el motivo principal de esta entrevista.

Tuviste una primera vez. Inolvidable. Muy cortita, apenas 5'.

—Me acuerdo, fue mi fuerte. Entré (83' por Simeone) y me echaron (88'). Fue en un córner, estaba en el rebote y no me acuerdo a quién, pero cuando el tipo quiso ir por la pelota le di una patada en la costilla..., agaché la cabeza y salí corriendo del Monumental, tenía 21 años, era mi debut contra Brasil (8/11/95, derrota 0-1). Y a esa camiseta no la quiero. No los quiero, ya lo tomaba con una rivalidad que no podía entender y con las ganas de querer ganarle me pasé de la raya.

Duraste en la cancha casi como Messi en su debut.

—Con un poquito de diferencia entre él y yo (risas). Cometí muchos errores futbolísticos por esa impronta de que para mí cada pelota era la última.

Passarella era el técnico, te habrá querido matar.

—No, al contrario, no me dijo nada. Lo entendió. Además yo tenía una buena relación con Gallego, Sabella, Grondona. Una experiencia que traté de corregir y no siempre pude.

Después llegó Bielsa como entrenador y fuiste un jugador fijo en la estructura de juego. Ahí tuviste tus primeros 90' completos frente a Brasil, por la Copa América en Ciudad del Este (11/7/99).

—Sí, perdimos 2-1. Los goles de ellos fueron de Rivaldo de tiro libre y Ronaldo, el nuestro fue de Sorín. En ese tiempo enfrentamos al mejor Brasil, el mejor del mundo, por los delanteros, los volantes y hasta los defensores. Siempre era complicado pero siempre lo hicimos parejo. Gané (3) y perdí (5) varios, pero eran partidos hermosos, tanto allá porque nos dejaban la cancha seca para jugar más lento, como en Argentina, donde sacábamos ventaja nosotros porque ellos tampoco la pasaban bien al enfrentarnos.

Justo el Brasil subcampeón de Francia 98 que iba por la revancha a Corea-Japón 2002.

—Claro. Y en este último, a priori, nuestra camada era mejor, también la de Francia. Por eso ellos festejaron como locos cuando quedamos afuera en primera ronda y también los franceses, les quedó el camino libre. Tenían equipazos, jugaban Roberto Carlos, Cafú, Rivaldo, Ronaldo, Kaká, jugadores que marcaron una época y hoy en día no hay.

kily.jpg


¿Algún duelo personal?

—Con Cafú, que además jugaba en el Milan y yo en Inter. También con Kaká, al que hasta llegué a agarrarlo del cogote, reacciones que no llevan a nada, pero... Siempre desde lo futbolístico, afuera de la cancha no pasaba nada, nos encontrábamos en los viajes, por todos lados, y todo bien.

¿Te preparabas de manera especial para esos clásicos?

—No hay preparación. Juegan los sentimientos. Sí siempre hay que estar preparado psicológicamente para estar a la altura de esos compromisos, como si fuera un Central-Newell's. Eso sí, que no te jueguen en contra las ansias. El DT da las herramientas necesarias para el juego, pero el fútbol se basa en lo emocional, ahí se saca ventaja.

¿El momento en el que suena el himno es especial?

Es terrible. No se puede describir. Puedo contar pero no llegás a entender cómo se vive. Representar a tu país es único. Lástima que no pude vivirlo en el Mundial de Brasil, sí desde afuera. A mí me tocó en Japón, que allá son todos iguales.

¿Y hacer un gol es lo máximo?

Claro, y le hice uno de penal (un 2-2 en la final de la Copa América de Perú, en Lima, el otro fue del Chelito Delgado) y también el de la definición por penales de esa final que perdimos 4-2, increíble.

Siempre hubo jugadores que se destacaron más en la selección que en sus clubes, Simeone por ejemplo. A otros les pesó demasiado la camiseta.

—El Cholo fue un referente de selección, el ejemplo a seguir, con una forma de jugar similar a la mía. Por algo jugó con todos los técnicos, Bilardo, Passarella, Basile, Bielsa, algo tenía. Es que la camiseta de la selección no se la pone cualquiera. Y el conformismo no sirve. A la gente le queda cómo fuiste en momentos clave. Con Passarella me replanteaba por qué no jugaba, después logré regularidad de la mano de Bielsa. Yo quería jugar, bien o mal pero siempre con entrega, transmitiendo lo que te pide el hincha: huevos, corazón y también cumpliendo con lo táctico, como era con Bielsa.

Siempre destacaste al Loco.

Bielsa siempre fue estudioso, busca la perfección, corregir los mínimos errores, te daba todo el material, con la capacidad de sacarte lo mejor tuyo. Por ejemplo yo tenía el duelo con Cafú y sabía cómo iba a ser, pero él siempre te daba una herramienta más. No había excusas.

La gran discusión argentina es si lo único que sirve es ser campeón.

Es el peso de la camiseta, siempre tenés la obligación de ser campeón. Estamos preparados para apuntarle a eso. Por eso a la medalla de subcampeón te la sacás enseguida. Y es muy difícil lograrlo, son 30 equipos, por decir un número, y sólo lo consigue uno. No es que no sirve, pero nosotros lo vivimos así. A esto lo aprendí porque me lo dio el tiempo. Por eso digo que la palabra fracaso es muy fuerte. Sí son frustraciones, porque nosotros mismos, la gente, la prensa, todos obligan a ganar sí o sí.

Y entra a tallar la plata...

Es que mucha gente cree que el jugador no tiene sentimientos. Pudo haber situaciones, pero no es lo común. El sentimiento del futbolista no se compara con nada. Yo no veía la hora de ver la lista para saber si estaba convocado, al igual que mis compañeros. Y cuando perdés se buscan cosas que lastiman, como pasa ahora. No dudo que hoy todos los muchachos quieren salir campeones. Somos así, hoy sos un fenómeno y mañana un desastre. Es una forma de vivir y castigamos demasiado. En esta selección están los jugadores que tienen que estar. La mayoría tiene la jerarquía suficiente, por eso llegamos a varias finales. Y que no se lograra el objetivo máximo no quiere decir que ellos no sirvan más.

Por eso enseguida saltó que estamos afuera del Mundial.

Tranquilos, queda un montón. Y no dudo que clasificamos. Hay gran material futbolístico, estamos en un proceso buscando identidad, a Bauza le están faltando el respeto, a los jugadores ni hablar. Esto te tiene que hacer fuerte, no por odio, porque es cierto que jode, pero el jugador debe prepararse. Vamos a ir a Rusia.

Nombraste al Patón, no llegó a dirigirte en Central, pero es un referente del club como vos.

Tengo una muy buena relación, un cariño, es ídolo de Central y quiero que le vaya bien. Tiene capacidad, es buena persona y demostró en muchos clubes su categoría. Ahora debe plasmarla en la selección y no es fácil, como también hablábamos de los jugadores. No debe errarle en las convocatorias, tiene que elegir y morir con su estilo. Le va a ir bien.

Y hablando de canallas. ¿Cómo es tu relación con tu sucesor, Di María?

Con Angelito nos hablamos siempre, tenemos onda. Siempre fue así. Tengo una anécdota, estando en Valencia lo fui a ver antes de un partido porque lo cuestionaban demasiado. Estaba en Real Madrid, ganaron 5-1 y metió dos goles. Siempre le digo que depende de él, no debe venirse abajo, tiene que rodearse de la gente que quiere y creer en lo que hizo y volverá a hacer. No hay extremo mejor que él y va a retomar su nivel.

Del lado leproso está Messi.

—Es único, diferente, el mejor de todos, y lo tenemos nosotros. Y lo cuestionamos. Al número uno, todo porque no ganó una final, porque no canta el himno... Hay distintas maneras de sentir la camiseta argentina, que no llore no quiere decir que no la sienta. Yo era más expresivo, llorando, discutiendo, casi a las piñas, lo vivía así, ni mejor ni peor.

Quedaste entre la despedida de Diego y la llegada de Leo.

Pero jugué con los dos. Con Diego en Boca y con Messi en la selección. Soy uno de los 5 argentinos que tuvimos esa suerte, junto a la Brujita Verón, Abbondanzieri, Palermo y Riquelme. Cuando me lo dijeron no lo podía creer. No es una boludez, para mí es un placer enorme. Compartí cancha con el mejor de todos los tiempos (Diego) y el de hoy (Leo).

A Messi le queda tiempo.

Y logrará lo que se proponga. Y es nuestro, no lo destruyamos. Cuando recién venía a jugar con la mayor lo hacía en el juvenil con la camiseta 18 y lo cargué de que no quisiera quitármela. Enseguida tuvo la 10.

¿Influye lo que pasa en la AFA para la selección?

Desestabiliza un poco, pero no es excusa. En la cancha el jugador se olvida, pero claro que no llegar bien emocionalmente perjudica. Igual, el rival te hace olvidar todo. El jugador quiere ganar siempre, se juega el prestigio y más en la selección. Y el fútbol se ama.

kili1.jpg


"Me veo en Central"

Una pregunta de la selección derivó hacia Central en el final de la entrevista en la pilchería de su amigo, en calle Mendoza al 6400.

¿Y si te llaman para trabajar en la selección desde donde sea?

Me encantaría ir a la selección. Como volver a estar adentro de Central. Y hoy me veo más cerca en Central. Tarde o temprano, pero voy a volver. Te dije de no hablar de esto, pero no puedo. Central es lo máximo.

¿Cómo? ¿En qué puesto te ves?

Me estoy preparando para todo. Con el curso de técnico, en lo dirigencial, después Dios y el destino dirán. A mí Central me dio la oportunidad de tener un nombre en el mundo, de estabilizarme a nivel familiar. Y sé que puedo hacer cosas positivas, tengo que estar, es un desafío personal. Por eso digo que me veo en Central.

Ya volviste una vez, cuando el equipo te necesitaba.

Es que más allá de los nombres, está Central. Es un maleducado el que no entiende que es más importante que todo. Soy partícipe de la historia del club y también en la mala. Y repetiría todo, aunque no tuve el final soñado de conseguir un título. Pero cumplí con lo que dije en una nota que me hicieron cuando me fui de Boca a Europa, que volvería y que sería a Central, y cumplí, vine. La palabra es lo que te respalda, el humo es muy fácil de hacer. Ahora tengo una herida que se hizo un callo y está ahí, junto al corazón, pero siento que Central me está esperando con alegría y en ese Gigante hermoso.


El afecto de la gente

"Lo más lindo que me quedó es el afecto y el reconocimiento de la gente, que hoy me ve y me pide un abrazo, una foto, un autógrafo. Esto quiere decir que dentro de todo hice las cosas bien como persona medianamente pública. Nosotros somos ejemplo sin querer serlo, desde un gesto o una palabra podés marcar a un chico, que mira qué botines usás, cómo te cortás el pelo. Siempre traté de hacerlo bien, con mi temperamento, a veces lo conseguí y otras no, pero siempre de frente. Eso sí, cuando estoy en Central me transformo, quiero ganar siempre, defiendo la camiseta a morir". aseguró el Kily.

Comentarios