Corrupción
Sábado 06 de Agosto de 2016

El juicio oral y público a la banda de Los Monos quedó libre de obstáculos

Un camarista confirmó que más de 20 acusados deben someterse a esa modalidad, aun con la disconformidad de 7 de ellos que se inclinan por el sistema escrito

El camino hacia el juicio oral y público que sigue la causa de Los Monos quedó libre de obstáculos. Un camarista confirmó ayer que más de 20 acusados deberán someterse a esa modalidad de trámite, aun con la disconformidad de siete de ellos que prefieren seguir con el proceso escrito iniciado hace más de un año. Dos que se oponen son los policías Cristian Floiger y Juan José Raffo, quienes ayer plantearon que la medida los perjudica. "No se puede juzgar un mismo hecho con dos trámites. Y el sistema vigente es la oralidad", respondió el juez Carlos Carbone al despejar el tránsito hacia el juicio más ambicioso de la Justicia provincial.

"No va a haber otro caso como éste", dictaminó el juez al confirmar el juicio oral para los más de veinte acusados. No sólo es la causa de mayor repercusión pública de los últimos años sino que tuvo un trámite atípico. Empezó en el viejo sistema regido por el proceso escrito, se ramificó en varios juzgados, dio pie a un polémico acuerdo abreviado y ahora se encamina a un gran debate oral y público, con acusados que fueron llegando a esa etapa en distintas camadas.s

Todos al banquillo. En ese marco, qué modalidad de enjuiciamiento otorgar a la "megacausa" se convirtió en una encrucijada procesal. Eso se palpó ayer durante la audiencia en la que Carbone desarmó la madeja. La solución institucional quedó fijada: habrá juicio oral para todos.

Y no sólo por la causa 913/12 que investigó a una red de civiles y policías por integrar una asociación ilícita dedicada al narcotráfico y otros delitos. También por la muerte de Diego Demarre, asesinado el 27 de mayo de 2013 en venganza por el crimen del ex jefe de Los Monos Claudio "Pájaro" Cantero, ejecutado un día antes en su boliche de Villa Gobernador Gálvez.

Así, el juez dejó firme la decisión que plasmó su par de Sentencia Edgardo Fertitta en un fallo de mayo pasado. El juicio oral era reclamado por el sindicado jefe del clan, Ariel "Guille" Cantero, junto al núcleo duro de 25 acusados que esperan sentencia. Los últimos apresados son su hermano de crianza Ramón "Monchi" Machuca, también calificado como jefe; y Germán Mariano "Gordo" Salomón, con sus procesos aún en etapa instructoria. Otros once imputados ya pactaron condenas que rondan los 3 años de prisión en un juicio abreviado.

Lo ya escrito. Como la causa es del viejo sistema penal, le esperaba un juicio escrito. De hecho 16 implicados, la mayoría policías, llevan más de un año con ese trámite en el juzgado de Sentencia 6. Y por eso siete acusados se opusieron a la oralidad. Entre ellos Floiger y Raffo, procesados como miembros de la banda, quienes dejaron en claro su preferencia ayer al exponer en la audiencia de apelación, luego de que sus defensores, Rodrigo Mazzuchini y Adrián Ruiz, brindaran los argumentos técnicos.

"Sé lo que me conviene y lo que no. Me considero perjudicado por un juicio oral donde voy a estar un tiempo largo sentado junto a personas que no conozco", se plantó Floiger, ex jefe de Inteligencia de Drogas Peligrosas. "No quiero exponerme a un prejuzgamiento social por hechos que no cometí. Quisiera continuar con el juicio escrito que se inició hace más de un año y medio", añadió. "Que los otros imputados sigan con el juicio oral", le siguió Raffo, retirado de la fuerza hace ocho años. El ex uniformado, conocido por sus denuncias de corrupción, anticipó su impresión de que allí se van a tratar "cosas del proceso y del juez de primera instancia" (Juan Carlos Vienna) que a él no le "interesa" debatir.

Nueva etapa. Ruiz y Mazzuchini cuestionaron que la imposición de oralidad retrotrae a cero lo actuado en el juicio escrito. Para los dos policías la etapa de ofrecimiento de pruebas estaba cerrada. Ahora deberá reabrirse de cara al debate oral. Esto los expone a que la Fiscalía presente nueva evidencia en su contra.

"¿Vamos a estar cinco año buscando pruebas?", se quejó Mazzuchini. "Están en la mitad del juicio, retrotraer todo al inicio perjudica el debido proceso", objetó antes de advertir que "se escucha a una de las partes por encima de otra" o se privilegia la estrategia de "otros colegas". Y pidió trámite escrito para sus clientes, o que "en el peor de los casos se congele la prueba fiscal".

La fiscal de Cámaras María Eugenia Iribarren no estuvo dispuesta a esa concesión. Pidió ir a juicio oral y dejar la puerta abierta a nuevas pruebas. "El mejor juicio, o el más justo que puede darse para todos los imputados, es el juicio oral", dijo.

El camarista se inclinó por ese razonamiento. Planteó que este es un caso "complejo", que "ha sido atravesado por dos sistemas procesales" y que sería impensable un juez dirigiendo a la vez un debate oral y otro escrito. "El juicio oral respeta la publicidad y es el que garantizan la Constitución Nacional y los pactos internacionales", definió el rumbo. Y aclaró que si la fiscalía busca más pruebas contra Raffo y Floiger, recién entonces podrán protestar y el planteo será resuelto en el momento.

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