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Domingo 31 de Marzo de 2013

El juego de las listas

El Frente Cívico y Social de nuestra provincia está en ebullición por estos días y presiona fuertemente a los aliados tradicionales del PS para que se definan.  

“La lista ideal para octubre es: Binner, Barletta, Ciciliani y Javkin”. El que puntea estos nombres para los comicios a diputados nacionales de dentro un poco más de 6 meses es uno de los armadores del socialismo santafesino que asegura que se está muy cerca de llegar al acuerdo. El Frente Cívico y Social de nuestra provincia está en ebullición por estos días y presiona fuertemente a los aliados tradicionales del PS para que se definan. “Hermes está muy ansioso por la incertidumbre”, sonríe el mismo dirigente. Es Miguel Lifschitz el hombre designado por el partido de la rosa para llegar a un acuerdo y gestiona reuniones acompañado por el otrora hombre de Rubén Giustiniani, Eduardo Alfredo Di Pollina.
A hoy, la Coalición Cívica parece muy cerca de aceptar el convite con la venia de que el acuerdo sea no sólo para los comicios nacionales sino para la renovación del Concejo de Rosario. Pablo Javkin sería, con entera justicia por su trayectoria y talento, el número 4 de la lista que aspira a quedarse con alguno de los 9 cargos en disputa y el actual diputado Carlos Comi podría volver al Palacio Vasallo en el puesto segundo o tercero de la lista de los ediles. “Ahí tenemos que ver qué piensan hacer los radicales, especialmente Jorge Boasso”, grafica la misma fuente.
El sanguíneo concejal de los radicales se plantó, con el derecho que le dan los votos obtenidos y el apoyo de todas las encuestas hechas hasta por el Frente para la Victoria, y no piensa decidir hasta el 22 de junio, fecha tope para cerrar las listas. Ni la mansedumbre de su amigo y jefe Mario Barletta, ya entregado al premio consuelo de ser el dos de Binner, lo frenan. Hay dos opciones, claro. O se presenta a internas dentro de la Coalición oficialista y vuelve con los cañones de aquellos galeones que bombardeaban la lista que encabezaba entonces el propio Antonio Bonfatti o se va por afuera. Ya tiene inscripto en la justicia electoral un partido que se postula como frentista y “por el cambio”. “Hay dos cosas que no vamos a hacer”, dicen los boassistas. “Ni saltamos al PRO, por más que nos siga llamando Mauricio Macri y Emilio Monzón, ni nos sacamos la foto en lista de unidad con los socialistas. No somos felpudos. Para eso tienen a Daniela León o Gonzalo del Cerro”, sentencian sin ambages.
Los socialistas ensayan por estas horas encuestas a diestra y siniestra para saber si el actual secretario de Gobierno Fernando Asegurado “mide” como eventual edil. Los más reacios a su candidatura le han planteado desde su partido una especie de ultimátum para que si en el mes de abril no consigue la adhesión necesaria (y hasta ahora no aparece) dé un paso al costado para probar con otra figura popular. “Acá el tema es que Boasso está muy bien y también está instalado el Tigre Cavallero. Encima, del calibre de Miguel Tessandori que iría por el PRO, no tenemos nada”. Si es cierto que el popular periodista deportivo vence la reticencia mostrada hasta ahora para disputar una banca del Concejo, el panorama electoral para el PS es bien complicado. El experto en deportes de Canal 3 quería haber sido diputado pero el cupo femenino que obliga que detrás de Miguel del Sel vaya una mujer lo relegaba a un tercer lugar poco expectable. El concejo, dicen los que lo conocen, no lo seduce y sabe que en campaña, sus oponentes rosarinos van a desempolvar posiciones muy conservadoras que él tiene en temas sociales y de derechos humanos, lo que no lo divierte demasiado. Será por eso que en el socialismo lo mandaron a buscar al secretario de Cultura Horacio Ríos. Quien fungió de emisario para convencerlo es alguien muy querido por el cineasta. Así y todo, parece extraño, sino imposible, que quien ama la gestión cultural y la realización de imágenes como él se quiera sentar en un escaño legislativo. Suena muy improbable, sino imposible.

La pelea nacional. El combate por controlar el mayor distrito de todo el país está estallando sin que haya intentos de disimularlo. Daniel Scioli está decidido a ser presidente en el 2015. No le hacen impactos las encuestas que sugieren que Cristina ha revertido la curva de opinión negativa. Sabe que el proyecto de la re reelección está vigente, especialmente en las filas de la “Kámpora”, cada vez más presente en organismos nacionales y empresas con participación del Estado. Esta semana, sólo para graficar, fue revelador conocer cómo los jóvenes de esta agrupación interpelaron al flamante presidente de Aeropuertos 2000 Rafael Bielsa, que llegó a la empresa de Eurnekian como dique desesperado para detener la intervención del Poder Ejecutivo. “Se mueven con disciplina y actitudes castrenses. Pero saben y conocen de lo que hablan”, definió en reserva un viejo dirigente del PJ que conoció en primera persona los años 70.
Scioli cambió su tradicional mesura ante los embates del kirchnerismo más duro por apariciones públicas más decididas. No le teme a los conflictos que hoy enfrenta que, esencialmente, pasan por un paro docente muy fuerte y el estigma de la inseguridad en su provincia. Por lo primero, no tiene un peso más para ofrecer y confía en que las encuestas sigan mostrando que el mayor demérito por estas huelgas se le achaca a la Casa Rosada, autora del cierre del grifo de la coparticipación. La “sincericida” serial Diana Conti, la misma que postuló a “Cristina eterna”, definió la ambigua mirada que tienen los K sobre el gobernador de Buenos Aires: lo quieren con ellos, pero “alineado”.
El tópico de la inseguridad es preocupante y más cuando algunos hechos aparecen como poco espontáneos en época prelectoral. Algunos se atreven a comparar el relato de distintos delitos con lo que sucede en la provincia de Santa Fe. Eso es un verdadero error. Allí hay una decisión de gobierno de no dejar hacer a los uniformados y no admitir “algunas desviaciones” en su accionar, confiesa un senador provincial de Buenos Aires. En nuestra provincia, aún surgen titubeos para encarar el manejo político de la fuerza que sigue expectante con los últimos cambios. El comisario Omar Odriozola contó con el visto bueno de propios y ajenos. No ocurrió lo mismo con la departamental Rosario en donde el índice delictual muestra claramente ese reflejo.
Dato curioso: el mismo senador de la provincia vecina se interesó con este cronista sobre el sistema de subsidios que tienen sus colegas en Santa Fe. Cuando se enteró del modus operandi de la entrega de los casi 150.000 pesos mensuales que hace cada uno de los 19 legisladores dijo. “Pensé que el latinazgo “modus operandi” era exagerado. Pero la verdad es que es adecuado porque se parece mucho a una práctica fuera de lo legal”, sonrió con sorpresa e ironía. Y eso que este hombre que reside en La Plata no accedió al listado presentado hace dos meses por un legislador que con la misma prolijidad de un borrador secundario en hoja oficio a cuadritos, otorgó beneficios a dos parientes, uno por consanguineidad y otro por afinidad, y a dos colaboradores de su despacho. En defensa de este hombre, habría que decir que fue su antecesor en el departamento el que fundó semejante práctica vergonzante. Y esto es sólo un ejemplo, que más que un botón enseña un escándalo que no se entiende cómo todavía se tolera.

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